Martín Smud

Martín Smud

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Episteme es un espacio de clínica, investigación y cultura. Ubicado en el barrio de Abasto trabaja Trabajamos en clínica para niños, adolescentes, y adultos.

Realizamos acitividades de cultura y de promoción de la salud para la comunidad. Editamos libros sobre psicología y cultura.

15/05/2026

¿Qué tiene un docente en las venas? ¿Será un parlanchin, un sacrificado del saber, un ritualista del deber, un examinador del proceso de enseñanza? ¿Se puede evitar o es un destino ineludible?

Conocemos cientos de docentes a lo largo de nuestras vidas, docentes que enseñan parados, sentados, con citas, con tizas, con ejemplos, con gritos, pero lo que nunca falta a un docente es la desesperación por ser correspondido.

Es el amor que nunca vuelve de la misma manera, no hay dos que aprendan de la misma manera, la única salida es dejar escrito la "lección" de vida en el pizarrón del alma y esconder las tizas atrás de alguna neurona y que la sinapsis pase por este día, el del docente universitario, en el que por fin aprehendiste qué el ser docente no se puede explicar pero se realiza cada día.

14/05/2026

No hay momento más esperado y temido que la devolución del parcial. Recuerdo esa sonrisa de "me lo esperaba" y esa lagrima que caía de "me rompiste el corazón". Por más que el docente no te corrige el parcial sino corrige parciales, el humano lo vuelve carta destinada, la nota como bumeráng te da un beso o una cachetada y vuelve al docente en forma de mirada: te quiero, te detesto, te soporto, te aprehendo. Una canción poética que parece se volviera pesadilla o al revés un dolor que se vuelve placentero. Es una nota digo y ni siquiera el docente se lo cree. ¿Quien quiere saber la nota? ¿Las digo al comienzo o al final de la hora?

12/05/2026

Se puede no defender la universidad pública?

Tantos jóvenes que ya no lo somos, enseñamos a quienes fuimos nosotros y nosotros hace algunas décadas.

Y seguimos acá marchando y marchando frente a gobiernos que vituperan y estrangulan donde se formaron y el país que les da de comer y de donde afanar. Ni siquiera queren a quienes te dieron un voto desorientados por su falta de experiencia.

Este país que les conviene que la gente no sepa de sus historia, que no se forme, que diferencie lo que está bien o mal.

Pero estamos acá y seguiremos estando. Porque hay esperanza mientras estés a mi lado y no bajes las banderas.

12/05/2026

En una época de rabia, violencia, adicción a los celulares inteligentes que ahora responden y te vigilan con tu huella dactilar, la docencia es un suspiro de libertad, personas en un mismo espacio intercambiando, pensando el mundo actual: de distintas generaciones, de distintos barrios, de distintos devenires en ese instante se comprenden y los recorre un mismo escalofrío. Estamos en el mismo bendito lugar por más que nos quieran decir que algunos están mejor y otros deberían luchar como sea para estarlo. Por un momento, una misma sensación de que esto vale la pena nos sacude y nos miramos y nos reconocemos.

Empobrecidos: la universidad en estado de excepción 11/05/2026

Hacia la Cuarta Marcha Federal

Empobrecidos: la universidad en estado de excepción

Un docente comienza la clase, por lo general, explicando cuáles son los objetivos y cómo se ubica esa clase en una currícula, en un organigrama. Las clases son siempre contextualizadas en el aquí y ahora y en el devenir. Soy docente universitario en forma interrumpida desde hace 34 años. Comencé la universidad pública hace 40 años.

¿Qué sentido tiene para nosotros y nosotras la Cuarta Marcha Federal Universitaria que se llevará a cabo el martes 12 de mayo, en la Plaza de Mayo (CABA) y en todas las plazas del país, convocada por la UBA, rectores, docentes y estudiantes, que exige la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, aumento presupuestario y recomposición salarial para evitar el colapso del sistema?

No se trata solo del recorte como un tema únicamente económico. No se trata de que en dos años hayamos perdido el 42 por ciento del sueldo. De que las facultades estén siempre con un pie en la desesperación de tener que cerrar sus puertas, y que esto empeore cuanto más lejos se está de la ciudad de Buenos Aires. (Las universidades del conurbano han acercado la posibilidad universitaria a primeras generaciones que nunca la tuvieron). No es solo lo económico, ni el financiamiento universitario, ni las fallas en las coberturas sociales producto del desfinanciamiento. Se trata de algo más amplio: la “pobreza” de un país que no puede generar, producir ni transmitir sus conocimientos de forma reflexiva, crítica, laica y comprometida.

Al igual que el concepto de esclavo, pobreza se trata de una noción falsa, errónea, heredada de quienes intentan ubicar una dialéctica donde no la hay. Los esclavos no existen ni existieron, igual que no existen los pobres. Existen los esclavizados y los empobrecidos. Nadie goza de ser esclavo. Es un devenir. Se nace libre --quizás con demasiada libertad, que luego es reglada para el bien común--, pero se es esclavizado.

Deberíamos hablar de empobrecidos. Y uno de los factores fundamentales de ese empobrecimiento es el ataque a la universidad pública, convertida en botín de guerra. La precarización de las condiciones en la que llevamos adelante nuestro trabajo por el gobierno actual y su intento de naturalización atacan y destruyen la historia de un país en la cual la universidad pública ha sido un factor cohesionante y de movilidad social ascendente.

¿Hasta dónde llegaremos? Los profesores universitarios, como tantas otras veces, seguiremos dando clases en el aula y fuera de ella, defendiendo nuestros derechos, que son también los derechos de todos y todos los argentinos por estudiar. Seguiremos pensando con nuestros y nuestras estudiantes las condiciones en las que ejercerán, aprenderán, vivirán y amarán. Daremos la materia que nos corresponde en las aulas, en las calles, en las marchas.

Una de las materias --soy docente de tres, en una como titular-- versa sobre metodología de la investigación. La modernidad nació en 1637, cuando un pensador, René Descartes, plantó una bandera: cada uno es dueño de su propio pensamiento. Hoy parece evidente, pero en su momento fue revolucionario. En el sujeto hay dos escenas: un yo y un sí mismo. El sujeto consciente y sus pensamientos. ¿Qué ocurre si esos pensamientos se empobrecen? Se exacerba el yo individual, separado de sí y de los otros.

En esta materia intentamos sostener la posibilidad de pensar como acción permanente: una práctica que se replantea, se cuestiona y se empuja más allá de sus propios límites. Una paradoja apasionante.

La categoría “empobrecido” debe pensarse en múltiples dimensiones. No hay una sola forma de “empobrecimiento”. No es solo tener los salarios universitarios más bajos de los últimos 23 años. Todo bajo el lema de “no hay plata”. (No hay plata para esto, mientras el presidente y su comitiva viajan por el mundo a un costo según cifras oficiales de cuatro mil trescientos millones de pesos, en dos años y medio. Un dato que muestra claramente para qué sí hay plata y para qué no).

Pero no se trata solo de

1- empobrecidos de sueldo, financiamiento, universidad sino de dimensionar el empobrecimiento:

2. Empobrecidos de protección. Al colocar al yo como derecho absoluto, todo se desplaza hacia el mercado, debilitando las protecciones del Estado. La famosa “mano invisible” de Adam Smith (1776, La riqueza de las naciones) ya no regula: captura, concentra, monopoliza. Esto deriva en otra forma de excepción. Como plantea Giorgio Agamben (2003), el Estado suspende el orden jurídico en nombre de la emergencia, pero lo hace desde el derecho mismo. Lo excepcional se vuelve norma. Quienes quedan fuera de esa protección ingresan en lo que llama “vida desnuda”: vidas expuestas a la indigencia, a la exclusión o a la eliminación sin que eso sea considerado plenamente un crimen.

3. Empobrecidos de participación. Se instala la idea de que nada puede cambiarse. Que no hay nadie conduciendo el proceso. Sin embargo, ese orden es producido por los propios seres humanos. Ya Bentham (1791), con el panóptico, hablaba de que en el centro mismo de la vigilancia está ubicado “alguien” que mira al cual la persona no puede llegar a distinguir. Esa mirada traslúcida cada vez se vuelve más opaca hoy con las múltiples pantallas, el algoritmo y la inteligencia artificial.

4. Empobrecidos de comprensión. Las palabras dejan de servir para comprender y comienzan a bloquear el pensamiento. Sin comprensión, se pierde el principal recurso humano: la capacidad de preguntarse hacia dónde vamos y qué lugar ocupamos.

Los docentes, investigadores y universidades --espacios centrales del pensamiento-- atravesamos un tiempo crítico. Somos limitados en nuestras posibilidades de seguir ejerciendo esta profesión que, más allá de programas y organigramas, consiste en algo tan simple como complejo: ayudar a pensar el planeta que estamos viviendo. El 12 marchamos dando a cada paso una palabra en defensa de la universidad pública.

Empobrecidos: la universidad en estado de excepción Hacia la Cuarta Marcha Federal

10/05/2026

¿Cómo se corrige un parcial?

Pocos estudiantes saben que un parcial se corrige leyéndolo al menos tres veces.

La primera vez, si tengo 30 alumnos, agarro al azar 10 parciales y veo el nivel general que hay en esa comisión. Tu nota tiene que estar balanceada con la nota del compañero o compañera. Tu 8 tiene que ser el mismo 8 de él o de ella; tu 5, comparable al otro 5. Si la comisión en la que estás es brillante, por más que consideres tu nota muy buena, quizás no lo sea tanto.

La segunda corrección es pregunta por pregunta. Tomo todas las preguntas A del tema 1, todas las preguntas B, y así sucesivamente. Es una manera también de correlacionar todas las respuestas de ese tema y tener correspondencia con los otros parciales. Y, en tercer lugar, armo la nota general sumando cada pregunta al puntaje total.

La tercera lectura es la de aquellos parciales que están en un limbo. Si promocionan o no promocionan, si están insuficientes o regularizados. Esa tercera mirada es para esos límites entre fronteras, que son una diferencia abismal para los y las estudiantes, aunque entre un 3 y un 4 haya apenas un punto, o entre un 6 y un 7 también.

Y lo más importante: jamás leo el nombre del estudiante. Sólo corrijo un parcial, que no es nada al lado de lo verdaderamente importante: ¿cuánto has aprendido?, ¿cuánto te ha dejado marcada esa materia y ese docente?, ¿cuánto has pensado?

09/05/2026

Un docente comienza la clase, por lo general, explicando cuáles son los objetivos y cómo se ubica esa clase en una currícula, en un organigrama. Las clases son siempre contextualizadas en el aquí y ahora y en el devenir. Soy docente universitario en forma interrumpida desde hace 34 años. Comencé la universidad pública hace 40 años.

¿Qué sentido tiene para nosotros y nosotras la 4ta Marcha Federal Universitaria que se llevará a cabo el martes 12 de mayo, en la Plaza de Mayo (CABA) y en todas las plazas del país, convocada por la UBA, rectores, docentes y estudiantes, que exige la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, aumento presupuestario y recomposición salarial para evitar el colapso del sistema?

Los docentes, investigadores y universidades —espacios centrales del pensamiento— atravesamos un tiempo crítico. Somos limitados en nuestras posibilidades de seguir ejerciendo esta profesión que, más allá de programas y organigramas, consiste en algo tan simple como complejo: ayudar a pensar el planeta que estamos viviendo.

El 12 marchamos dando a cada paso una palabra en defensa de la universidad pública.

08/05/2026

El momento del parcial puede ser una descarga o una correspondencia de amor, la diferencia es tan grande como ayudar a alguien a salir de un mal momento o empujarlo al barranco. Puede ser tan radical la diferencia? El estudiante siente ese desafío frente a la pregunta y la hoja en blanco. Y los docentes nos preparamos para la angustia qué sigue cuando terminen, la corrección del parcial es ese momento de preguntarse qué es lo que uno hace como docente desde hace tanto tiempo.

03/05/2026

Te esperamos para disfrutar una película entrañable con tres personajes únicos: Luis Felipe "Yuyo" Noe, Tato Pavlovsky y Fernando "Pino" Solanas. Es este jueves 7 de mayo a las 20hs con entrada a la gorra, mejor dicho salida a la gorra en San abasto, subterráneo cultural, Sancjez de Bustamante 632, en el barrio del Abasto, Caba. Te esperamos.

🎬 3 EN LA DERIVA DEL ACTO CREATIVO
📅 Jueves 7/5 – 20 hs
📍 San Abasto (Sánchez de Bustamante 632)
🎟️ A la gorra

19/04/2026

La noche boca arriba de los repartidores

Hay una motito que cruza en rojo. No es heroísmo ni torpeza, es cálculo: si pierde ese semáforo, pierde el pedido, la propina, el ranking, la noche. El cuerpo aprende rápido cuando el algoritmo aprieta. Cruza igual. Y ahí, en ese instante que dura menos que un latido, se abre la grieta: ¿está soñando que pedalea o pedalea para no despertar?

En “La noche boca arriba” de Cortazar, el protagonista alterna entre la camilla y la selva, entre el hospital y la persecución. Cree que una de esas realidades es el sueño. Se equivoca. Acá pasa algo parecido, solo que el hospital es la excepción y la selva es la ciudad, con sus bicisendas a oscuras, sus esquinas ciegas y su fauna más previsible: autos apurados, veredas rotas, clientes con hambre y prisa moral. El repartidor, en cambio, es un animal nuevo: mitad trabajador, mitad dato.

La semana pasada, la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires dijo lo obvio con lenguaje jurídico: los repartidores de Rappi y PedidosYa no son “socios” ni “emprendedores”, son trabajadores en relación de dependencia. Traducido al castellano de la calle: no manejan el negocio, el negocio los maneja. Un pequeño detalle que a las empresas les gusta tratar como si fuera una metáfora.

Mientras tanto, Cristian mira la pantalla como si fuera un oráculo barato. Tiene 28, una carnicería de día, enfermería algunas mañanas y la noche para pedalear contra el reloj. La franja de oro dura dos horas. Después, la noche se enfría y el celular también. No levanta la cabeza porque cada segundo sin mirar es un pedido que no entra. Y cada pedido que no entra es una pequeña muerte, una más de esas que no salen en las estadísticas.

El capitalismo de plataformas encontró una fórmula elegante: convertir el tiempo en una persecución y al trabajador en su propio capataz. Si llegás tarde, perdiste. Si rechazás, te penalizan. Si te accidentás, te recomiendan ahorrar. Una ética de autoayuda aplicada al asfalto. El resultado es casi literario: gente que entrega pedidos con sangre en la cara y después se va sola al hospital público. El cliente, eso sí, deja cinco estrellas.

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