17/08/2026
En su libro La Mente Absorbente, María Montessori explica:
"En algunos países se ha intentado aplicar el principio de la libertad y la actividad en las escuelas; pero la libertad y la actividad se interpretan, en general, de modo demasiado empírico.
La libertad se entiende de un modo primitivo, como una inmediata adquisición de una independencia de lazos represivos como una suspensión de los correctivos, y de sujeciones a la voluntad del adulto. Evidentemente este concepto es negativo, es decir, solo significa eliminación de coacciones. Muchas veces solo se deriva una simple 'reacción': un desencantamiento desordenado de impulsos incontrolables porque antes solo eran controlados por la voluntad del adulto. Dejar hacer lo que quiera al niño que no ha desarrollado la voluntad es traicionar el sentido de la libertad.
Entonces surgen niños desordenados, porque antes el adulto le imponía el orden a su voluntad, niños ociosos, porque los adultos les imponían el trabajo, niños desobedientes, porque la obediencia era una necesidad forzada.
En cambio, la libertad es una consecuencia del desarrollo; es el desarrollo de guías latentes, ayudado por la educación. El desarrollo es activo, es construcción de la personalidad alcanzada a través del esfuerzo y de la propia experiencia; es el largo trabajo que debe cumplir cada niño para desarrollarse a sí mismo.
Todo el mundo puede guiar y reprimir a una persona débil y sumisa, pero nadie puede 'desarrollar' a otra persona. El 'desarrollo`' no puede enseñarse.
Si se entiende la libertad como el dejar moverse a los niños como quieran, usando o, sea como fuere, usando mal los objetos que les rodean, es evidente que al mismo tiempo 'se deja libre el desarrollo de las desviaciones', y se agravan las condiciones anormales en los niños.
La normalización proviene de la 'concentración' en un trabajo."
MARÍA MONTESSORI
La Mente Absorbente del Niño
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