20/07/2024
LA GIOCONDA y Leonardo Da Vinci:
Mucho podemos decir de este genio de la historia de la ciencia y el arte pero en este caso quiero hacer referencia a su última pintura.
La espectacularidad de su obra, además de la técnica empleada, radica en el asombro de los espectadores.
La enigmática sonrisa hace que los críticos y admiradores pongan su mirada atenta a la interpretación de ese momento. Depende de cómo y desde qué perspectiva miren la pintura podemos ver plasmado el preciso instante en que ese esbozo podría convertirse en una risa feliz. Otros objetan que corresponde a una sonrisa provista de un rencor o resentimiento escondido.
En cualquier caso esa expresión que nos deja dubitativos sin definir a ciencia cierta cuál es el mensaje de la obra es que la hace tan enigmática. Un sólo instante, una última pincelada, que refleja una comunión al menos picaresca entre el autor y la modelo nos deja perplejos entre la tristeza y la felicidad.
El último cuadro, un último instante en esa mirada indescriptible, hace pensar que es solamente eso, una imágen detenida en el tiempo. Un pequeño momento de complicidad que perdura y hace historia, casi como la mayor declaración de amor puro.
Tal vez, sólo tal vez, nos esté enseñando que esa pintura refleja una pequeña porción de tiempo, que siempre es presente. Porque una gran obra nunca se olvida, no se mancha, perdura y se hace eterna.
Una fotografía de un pequeño instante que trasciende y se convierte en película, casi como una historia de vida.
Por eso, no nos quedemos en un instante, en una simple pincelada de sonrisa feliz o triste, filmemos día a día la película de nuestras vidas creando nuestras nuevas historias.
Un pequeño instante pintado con amor y una sonrisa jocosa o triste, llevado a una película sería una Verdadera Historia de Amor!!!
Nunca dejarnos llevar por el último cuadro...puede engañarnos y hacernos perder la Creación de nuestras vidas!!!