LEER vale la pena

LEER vale la pena Soy Susana, docente y bibliotecaria con más de 30 años trabajando junto a niños. Me especialicé en coaching de crianza e inteligencia emocional.
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Este espacio invita a vivir la crianza entre vuelos de cuentos, donde las historias acompañan el crecer.

Hoy quiero detenerme un momento en algo que me preocupa.Una simple expresión como “Feliz Día de las Infancias” generó co...
17/08/2026

Hoy quiero detenerme un momento en algo que me preocupa.

Una simple expresión como “Feliz Día de las Infancias” generó comentarios que, más que expresar una opinión diferente, transmitieron enojo, descalificación y agresividad.

Podemos preferir decir “Día del Niño”. Podemos elegir “Día de las Infancias”. Podemos pensar distinto.
Lo que no debería ser necesario es agredir al otro para defender una manera de nombrar las cosas.

Creo profundamente en la palabra como puente, no como arma. 📚

Enseñemos a nuestros niños que se puede disentir, debatir y expresar lo que pensamos sin burlas, sin violencia y sin descalificar.

Porque también educamos con nuestras palabras.
Y cada palabra que elegimos deja una huella.

Que nuestras diferencias no nos hagan olvidar algo esencial: el respeto. ❤️

🎨 Ilustración Karen Castilla

"La INFANCIA es un lugar de sueños y de magia donde todo es posible".🌈 Para los pequeños lectores  de la comunidadQue nu...
16/08/2026

"La INFANCIA es un lugar de sueños y de magia donde todo es posible".

🌈 Para los pequeños lectores de la comunidad

Que nunca les falten
un cuento para soñar,
un abrazo para sentirse seguros,
una palabra que los haga volar
y un mundo donde imaginar. 📚

Que la infancia sea siempre
ese mágico lugar
donde los sueños crecen,
la risa se vuelve canción
y todo… todo es posible.

Les deseo un hermoso
Día de las Infancias.
Nunca dejen de soñar, jugar, imaginar y leer. ❤️📖

Buenos días!!!Sábado de poesía.Hacemos una ronda con el corazón💖 abierto y dejamos que las palabras nos encuentren.¿Desd...
15/08/2026

Buenos días!!!
Sábado de poesía.
Hacemos una ronda con el corazón💖 abierto y dejamos que las palabras nos encuentren.
¿Desde dónde nos acompañás hoy?

¿EN DÓNDE TEJEMOS LA RONDA?

¿En dónde tejemos la ronda?
¿La haremos a orillas del mar?
El mar danzará con mil olas
haciendo una trenza de azahar.

¿La haremos al pie de los montes?
El monte nos va a contestar.
¡Será cual si todas quisiesen,
las piedras del mundo, cantar!

¿La haremos, mejor, en el bosque?
La voz y la voz va a trenzar,
y cantos de niños y de aves
se irán en el viento a besar.

¡Haremos la ronda infinita!
La iremos al bosque a trenzar,
la haremos al pie de los montes
y en todas las playas del mar!
Gabriela Mistral




LEER vale la pena
́bado

🎨Ilustración créditos a quien corresponda.

"El Hilo Invisible" Es un libro infantil de Patrice Karst e ilustrado por Joanne Lew-Vriethoff que utiliza la metáfora d...
14/08/2026

"El Hilo Invisible"

Es un libro infantil de Patrice Karst e ilustrado por Joanne Lew-Vriethoff que utiliza la metáfora de un hilo de amor para explicar a los niños que están conectados a sus seres queridos, incluso cuando están separados, consolándolos durante tormentas o miedos nocturnos. Es una herramienta terapéutica popular para enseñar sobre el amor incondicional, la pérdida y la separación.





-vriethoff

Viernes💖Buenos días comunidad📚"Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosof...
14/08/2026

Viernes💖
Buenos días comunidad📚

"Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva. Los libros nos recuerdan, serenos y siempre dispuestos a desplegarse ante nuestros ojos, que la salud de las palabras enraíza en las editoriales, en las librerías, en los círculos de lecturas compartidas, en las bibliotecas, en las escuelas. Es allí donde imaginamos el futuro que nos une"
Irene Vallejo

Manifiesto por la lectura (2020)

Ilustración col_studio

Nana de la mañana ☀️Despierta, mi niño,despierta despacito,que el sol besa tu ventanay te llama bajito.Que tus ojitos de...
13/08/2026

Nana de la mañana ☀️

Despierta, mi niño,
despierta despacito,
que el sol besa tu ventana
y te llama bajito.

Que tus ojitos descubran
todo lo bello que hay,
un abrazo que te espera,
una canción, un hogar.

Crece, mi pequeño,
sin miedo a soñar,
que mientras tengas amor
siempre tendrás dónde regresar.

Y si algún día la vida
te hace querer llorar,
recordá que en mis brazos
siempre podrás descansar.

Susana Veneziale

🎨 Ilustración Laurel Aylesworth

Buenos días, comunidad 📚La literatura nace mucho antes de las letras impresas: nace en la voz humana, en el ritmo, en la...
13/08/2026

Buenos días, comunidad 📚

La literatura nace mucho antes de las letras impresas: nace en la voz humana, en el ritmo, en las canciones y, sobre todo, en el afecto.

“...la voz, el libro y el abrazo. No creo que exista un ‘lugar’ más exacto para situar el nacimiento de la literatura y la vida.”

Yolanda Reyes

🎨 Ilustración: Vanessa Brantley-Newton

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¡A disfrutar de este miércoles, comunidad! Que la lectura nos siga regalando encuentros, preguntas, imaginación y nuevos...
12/08/2026

¡A disfrutar de este miércoles, comunidad!
Que la lectura nos siga regalando encuentros, preguntas, imaginación y nuevos caminos.

“La lectura es un puente de oro para encontrarnos.”
Mempo Giardinelli

📖 Porque cada libro puede ser un puente hacia otros mundos… y también hacia los demás.

Dar a leer también es nutrir la vida.“Dar a leer”, “dar a jugar”, “dar a sentir”, “dar a pensar”.Como se da de mamar o d...
10/08/2026

Dar a leer también es nutrir la vida.

“Dar a leer”, “dar a jugar”, “dar a sentir”, “dar a pensar”.
Como se da de mamar o de comer.
Así como la nutrición es vital para crecer y desarrollarse, los libros nutren los sentimientos, el juego, las ideas, la vida.
María E. López

Que nunca falten libros en la infancia, ni adultos dispuestos a compartirlos.

Ilustración Yovannah Diovanti

AMIGOS POR EL VIENTOA veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se Ie entiend...
09/08/2026

AMIGOS POR EL VIENTO

A veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se Ie entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo. O las costumbres cotidianas.

Cuando la vida se comporta de ese modo, se nos ensucian los ojos con los que vemos. Es decir, los verdaderos ojos. A nuestro lado, pasan papeles escritos con una letra que creemos reconocer. EI cielo se mueve más rápido que las horas. Y lo peor es que nadie sabe si, alguna vez, regresará la calma.

Así ocurrió el día que papá se fue de casa. La vida se nos transformó en viento casi sin dar aviso. Recuerdo la puerta que se cerró detrás de su sombra y sus valijas. También puedo recordar la ropa reseca sacudiéndose al sol mientras mamá cerraba las ventanas para que, adentro y adentro, algo quedara en su sitio.

-Le dije a Ricardo que viniera con su hijo. ¿Qué te parece?

-Me parece bien -mentí.

Mama dejó de pulir la bandeja, y me miró:

-No me lo estás diciendo muy convencida

-Yo no tengo que estar convencida.

-¿Y eso que significa? -preguntó la mujer que más preguntas me hizo a lo largo de mi vida.

Me vi obligada a levantar los ojos del libro:

-Significa que es tu cumpleaños, y no el mío -respondí.

La gata salió de su canasto, y fue a enredarse entre las piernas de mamá.

Que mamá tuviera novio era casi insoportable. Pero que ese novio tuviera un hijo era una verdadera amenaza. Otra vez, un peligro rondaba mi vida. Otra vez había viento en el horizonte.

-Se van a entender bien -dijo mamá-. Juanjo tiene tu edad.

La gata, único ser que entendía mi desolación, salta sabre mis rodillas. Gracias, gatita buena.

Habían pasado varios años desde aquel viento que se Ilevó a papá. En casa ya estaban reparados los daños. Los huecos de la biblioteca fueron ocupados con nuevos libros. Y hacía mucho que yo no encontraba gotas de Ilanto escondidas en los jarrones, disimuladas como estalactitas en el congelador. Disfrazadas de pedacitos de cristal. "Se me acaba de romper una copa ", inventaba mamá que, con tal de ocultarme su tristeza, era capaz de esas y otras asombrosas hechicerías.

Ya no había huellas de viento ni de Ilantos. Y justo cuando empezábamos a reírnos con ganas y a pasear juntas en bicicleta, aparecía un tal Ricardo y todo volvía a peligrar.

Mamá sacó las cocadas del horno. Antes del viento, ella las hacía cada domingo. Después pareció tomarle rencor a la receta, porque se molestaba con la sola mención del asunto. Ahora, el tal Ricardo y su Juanjo habían conseguido que volviera a hacerlas. Algo que yo no pude conseguir.

-Me voy a arreglar un poco -dijo mamá, mirándose las manos-. Lo único que falta es que lIeguen y me encuentren hecha un desastre.

-¿Qué te vas a poner? -Ie pregunté, en un supremo esfuerzo de amor.

-EI vestido azul. Mamá salió de la cocina, la gata regresó a su canasta. Y yo me quedé sola para imaginar lo que me esperaba.

Seguramente, ese horrible Juanjo iba a devorar las cocadas. Y los pedacitos de merengue se quedarían pegados en los costados de su boca. También era seguro que iba a dejar sucio el jabón cuando se lavara las manos. Iba a hablar de su perro con el único propósito de desmerecer a mi gata.

Pude verlo transitando por mi casa con los cordones de las zapatillas desatados, tratando de anticipar la manera de quedarse con mi dormitorio. Pero, más que ninguna otra cosa, me aterró la certeza de que sería uno de esos chicos que, en vez de hablar, hacen ruidos: frenadas de autos, golpes en el estómago, sirenas de bomberos, ametralladoras y explosiones.

-¡Mama! - grité, pegada a la puerta del baño.

-¿Qué pasa? -me respondió desde la ducha.

-¿Cómo se lIaman esas palabras que parecen ruidos?

EI agua caía apenas tibia, mamá intentaba comprender mi pregunta, la gata dormía y yo esperaba.

-¿Palabras que parecen ruidos? -repitió.

-Sí -y aclaré-: Pum, Plal, Ugg...

iRing!

-Por favor -dijo mamá-, están lIamando.

No tuve más remedio que abrir la puerta.

-¡Holal -dijo Ricardo, asomado detrás de las rosas.

Yo miré a su hijo sin piedad. Como lo había imaginado, traía puesta una remera ridícula y un pantalón que Ie quedaba corto.

Enseguida, apareció mamá. Estaba tan linda como si no se hubiese arreglado. Así Ie pasaba a ella. Y el azul Ie quedaba muy bien a sus cejas espesas.

-Podrían ir a escuchar música a tu habitación - sugirió la mujer que cumplía años, desesperada por la falta de aire.

Y es que yo me lo había tragado todo para matar por asfixia a los invitados.

Cumplí sin quejarme. EI horrible chico me siguió en silencio. Me senté en una cama. EI se sentó en la otra. Sin duda, ya estaría decidiendo que el dormitorio pronto sería de su propiedad. Y que yo dormiría en el canasto, junto a la gata.

No puse música porque no tenía nada que festejar. Aquel era un día triste para mí. No me pareció justo, y decidí que también el debía sufrir. Entonces, busqué una espina y la puse entre signos de pregunta:

-¿Cuánto hace que se murió tu mamá?

Juanjo abrió grandes los ojos para disimular algo.

-Cuatro años -contesto.

Pero mi rabia no se conformó con eso:

-¿Y cómo fue? -volví a preguntar.

Esta vez, entrecerró los ojos.

Yo esperaba oír cualquier respuesta, menos la que lIegó desde su voz cortada.

-Fue..., fue como un viento -dijo.

Agaché la cabeza, y dejé salir el aire que tenía guardado. Juanjo estaba hablando del viento, ¿sería el mismo que pasó por mi vida?

-¿Es un viento que lIega de repente y se mete en todos lados? -pregunte.

-Sí, es ese.

-¿Y también susurra...?

-Mi viento susurraba -dijo Juanjo-. Pero no entendí lo que decía.

-Yo tampoco entendí.

Los dos vientos se mezclaron en mi cabeza.

Pasó un silencio.

-Un viento tan fuerte que movió los edificios -dijo él-. Y eso que los edificios tienen raíces...

Pasó una respiración.

-A mí se me ensuciaron los ojos -dije.

Pasaron dos.

-A mi también.

-¿Tu papá cerró las ventanas? -pregunté.

-Sí.

-Mi mamá también.

-¿Por qué lo habrán hecho? -Juanjo parecía asustado.

-Debe haber sido para que algo quedara en su sitio.

A veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se Ie entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo. O las costumbres cotidianas.

-Si querés vamos a comer cocadas -Ie dije.

Porque Juanjo y yo teníamos un viento en común. Y quizás ya era tiempo de abrir las ventanas ..

- LILIANA BODOC -




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