10/02/2023
Lacan ha señalado que el éxito de la droga está en que permite romper el matrimonio del cuerpo con el falo, con el instrumento sexual del ser hablante, instrumento que conlleva operaciones simbólicas para poder utilizarlo, y que no es sin angustia.
En este sentido, es un corte con lo sexual, un no querer saber acerca del Otro. Así, la droga permitiría escapar de la angustia que lo sexual impone, evitar el goce producido por ello.
El tóxico está en lugar de algo, cumple una función o esconde un dolor que debe ser trabajado. El sujeto tapona la falta estructural, y donde no hay falta no hay deseo posible, dejandolo en una repetición de goce inconsciente, gobernado por la pulsión de muerte y con un único saber: la droga.
Más allá de esta caracterización, es de vital importancia en el tratamiento analítico de cualquier adicción poder establecer cuál es la función que cumple el tóxico para el sujeto ya que además de lo mencionado, puede estar en el lugar de permitir el lazo social o de sostener una estructura.
El psicoanálisis se opone a ciertas terapias en las que lo primero que se busca es la abstinencia sin importar la función que la droga tenga para el sujeto. Llevar a la abstinencia de forma directa sin importar el lugar que ocupa el tóxico en quien consulta puede tener diferentes consecuencias como ayudar al desencadenamiento de una psicosis, la depresión o la vuelta al consumo de una forma más severa.
Por último es preciso aclarar que existen diferentes tipos de adicciones además de las generadas por las dr**as (tanto legales como ilegales), se encuentran también la adicción a la pantalla (como lo es la pornografía), al trabajo, a la comida, entre tantas otras que conllevan una cuota de peligro para la salud mental.
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