30/10/2025
En un mundo donde se valoran tanto los aplausos y la visibilidad, Dios sigue mirando algo mucho más simple y genuino: un corazón rendido.
Podemos tener la mejor voz, dominar un instrumento o lograr un sonido impecable, pero si nuestra motivación no es honrar a Dios, entonces solo estamos ofreciendo una presentación, no adoración.
El Señor no busca espectáculos, busca corazones sinceros que reconozcan su grandeza, incluso en lo simple, incluso cuando nadie los está viendo