27/12/2021
“La madre, o quien ejerza la función, lo supone un sujeto hablante y hace de la excitación psicomotora y de las primeras emisiones sonoras, un llamado a ella. Las escucha como un decir y así confirma al niño/a en su alteridad.
Además, se dispone a interpretar lo que su niño/a dice, le da un sentido y, mientras realiza las acciones necesarias para ofrecerle una experiencia de satisfacción, lo mira, le sonríe, lo toca y le habla con su voz cautivante y erogeneizante. Así, lo instaura en un lugar de escuchante.
Asimismo, va instalando un tiempo de espera necesario para armar un lugar que posibilite que allí haya otro que responda en ese encuentro placentero. Ella desea recibir palabras de su hijo/a, entonces con sus actos lo legitima y confirma en su condición de hablante-escuchante.” Lic. Yanina Romani