04/12/2024
El juego es el lenguaje de la infancia.
Cuando una niña, un niño juega se divierte, pero también explora, se expresa, comprende y organiza el mundo que le rodea. El juego es una forma natural y poderosa de comunicación, una ventana a su universo interior donde pensamientos, emociones y vivencias se entrelazan en cada movimiento, en cada palabra inventada, en cada construcción de fantasía.
En mi enfoque terapéutico, la terapia del juego ocupa un lugar central en el acompañamiento a las infancias. A través del juego, el niño, la niña encuentra un espacio seguro para expresar lo que no puede poner en palabras, para sanar y crecer desde su propio lenguaje.
El juego es disfrute (que no es poco), pero también una herramienta profundamente transformadora. No solo para las infancias, sino también para las adultas. Jugar nos abre una puerta a quienes deseamos reconectar con nuestro mundo interior y con el de las niñas y los niños.
Jugar nos conecta con su lenguaje y, al mismo tiempo, despierta nuestra curiosidad, creatividad y emociones más auténticas. Cuando jugamos, redescubrimos el mundo y construimos una vía de entendimiento y empatía para acercarnos a las infancias desde el respeto y la conexión.
¿Y si hoy nos regalamos un momento para jugar y mirar el mundo con ojos de infancia?