11/05/2026
Contra la Cosificación: El grito de la raíz.
El 10 de mayo de 1795 fue la irrupción de una conciencia cimarrona que hoy, en pleno siglo XXI, reclama su lugar en la historia. Debemos volver a la raíz más radical del pensamiento decolonial: Aimé Césaire.
Para el poeta de la Martinica, el colonialismo es una máquina sistemática de “cosificación” que deshumanizó tanto al oprimido como al opresor. Como él mismo denunció de forma tajante:
“A mí me hablan de progreso, de «realizaciones», de enfermedades curadas, de niveles de vida elevados por encima de ellos mismos. Yo hablo de sociedades vaciadas de sí mismas, de culturas pisoteadas, de instituciones minadas, de tierras confiscadas, de religiones asesinadas, de magnificencias artísticas aniquiladas, de extraordinarias posibilidades suprimidas”. — Césaire, Aimé. Sobre el colonialismo. Madrid: Akal, 2006.
¿Qué nos dice esta crítica hoy en Venezuela?
Ser afrovenezolano implica rechazar la “identidad-vitrina”. Somos la fuerza política y cultural que cuestiona las jerarquías coloniales que aún persisten en nuestra estética, nuestro lenguaje y nuestras estructuras económicas.
Nuestra Negritud es, la “asunción de nuestro destino”. Es entender que la libertad exigida por José Leonardo Chirino era una libertad total, no una concesión administrativa de la corona.
“Mi negritud no es una piedra, su sordera lanzada contra el clamor del día... mi negritud no es una mancha de agua mu**ta sobre el ojo mu**to de la tierra... ella se yergue en la roja polvareda”. — Césaire, Aimé. Cuaderno de un retorno al país natal. Ciudad de México: Era, 2001.
Mientras exista una mente que se sienta inferior por su origen, o un sistema que invisibilice el aporte negro a la construcción de la República, la rebelión de la Sierra de Coro seguirá inconclusa. Somos la continuidad de ese grito; somos la “boca de los dolores que no tienen boca”.