27/10/2021
En primer lugar, una buena educación emocional incluye enseñar que no hay emociones “buenas” ni “malas”, o “dañinas” y “peligrosas”. Todas y cada una de las emociones son necesarias. Son innatas y naturales del ser humano, y las necesitamos porque todas cumplen su función, incluso las llamadas emociones negativas.
odas las emociones nos ayudan a enfrentarnos a las situaciones que nos ocurren a diario en el mundo y en nuestra vida. Todas son importantes y útiles a la hora de cumplir su función, por lo que es necesario entender que no hay que intentar evitar las emociones que no nos gustan.
Son muchas las emociones que puede llegar a tener un niño a lo largo del día. Y lo primero que debe saber es cómo son y para qué sirven. E igual de importante es enseñarle que no son peligrosas y que no debe temerlas.
Obviamente, cuando la intensidad de las mismas es muy alta y nos abruman, nos causan un gran malestar o nos impiden vivir con normalidad, hay que saber manejarlas, y es allí donde tanto padres como maestros hacer uso de la educación emocional.