05/24/2026
Buenos Días🌤 ¡Feliz Domingo!
Hoy celebramos Pentecostés, el día en que Dios cumplió una promesa que cambió la historia de la humanidad para siempre.
Después de Su muerte y resurrección, Jesús estuvo con Sus discípulos durante cuarenta días, demostrándoles que realmente estaba vivo y hablándoles acerca del reino de Dios. Sin embargo, antes de enviarlos al mundo, les pidió algo inesperado: esperar.
“Un día en que estaban todos juntos, Jesús, con el poder del Espíritu Santo, les ordenó: «No salgan de Jerusalén. Esperen aquí, hasta que Dios mi Padre cumpla su promesa, de la cual yo les hablé.»”
Pero… ¿por qué esperar?
Porque esperar tiene una forma muy particular de despojarnos de nuestra orgullosa autosuficiencia. No nos gusta perder el control y muchas veces preferimos depender de nuestras propias fuerzas antes que rendirnos por completo a Dios.
Los discípulos no necesitaban más conocimiento ni más preparación; necesitaban obedecer, confiar y rendirse.
Necesitaban… la presencia de Su Espíritu.
“Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí…”