03/01/2026
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Aniversario 501 de la ejecución del tlatoani Cuauhtémoc:
Al momento de la llegada de los europeos a Tenochtitlan, Cuauhtémoc era un joven guerrero que hacia 1515 d.C. había recibido el cargo de tlacatécatl en la ciudad de Tlatelolco. Su nombramiento no fue casual: era de origen tenochca, pertenecía al linaje gobernante y se había distinguido en el ámbito militar, además de mantener vínculos maternos con la nobleza local.
Contrario a lo que suele suponerse, Cuauhtémoc no fue gobernante de Tlatelolco. Para entonces, la ciudad se encontraba bajo el dominio político de Tenochtitlan y era administrada por funcionarios designados por el tlatoani mexica, entre los cuales se encontraba el propio Cuauhtémoc.
Formó parte del sector nobiliario que desde un inicio se opuso a la presencia española. Algunas fuentes lo señalan incluso como uno de los nobles que protestaron contra Moctezuma cuando éste, ya prisionero de los conquistadores, intentó dirigirse a su pueblo. Posteriormente apoyó decididamente a Cuitláhuac en la resistencia contra los ejércitos de Hernán Cortés y, tras la muerte de éste, fue elegido tlatoani de Tenochtitlan.
Para ese momento, Cuauhtémoc contaba con aproximadamente veinte años. Su elección también respondió al contexto crítico que atravesaba la ciudad: la guerra y las epidemias habían reducido drásticamente el número de nobles con los atributos necesarios para ocupar el cargo, mientras que los partidarios de una estrategia conciliadora con los españoles difícilmente habrían sido considerados.
Finalmente, el 28 de febrero de 1525, Cuauhtémoc fue ejecutado por orden de Hernán Cortés en algún punto de la selva maya, durante la expedición hacia las Hibueras, ante el temor de una posible conspiración.
Junto al tlatoani tenochca también fue ejecutado su primo Tetlepanquetzal, gobernante de Tacuba.
De acuerdo con representaciones como las del Códice Vaticano A, los gobernantes habrían sido ejecutados en un árbol de ceiba; posteriormente se colocó un crucifijo sobre su pecho y sus cuerpos fueron abandonados, quedando expuestos a los zopilotes.
Créditos: Tlatoani Ahuitzotl e Ignacio Estrada
Referencias
-Matos Moctezuma, Eduardo. La muerte de Cuauhtémoc: ¿conspiración o pretexto? Arqueología Mexicana, núm. 111, pp. 37–41.
-Matos Moctezuma, Eduardo. Ichcateopan y los restos de Cuauhtémoc. Arqueología Mexicana, núm. 82, pp. 58–61.
-Vela, Enrique. Los tlatoanis mexicas. La construcción de un imperio. Arqueología Mexicana, Especial 40.