10/23/2024
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo existieron un par de niños que se conocieron desde su nacimiento 👶👧. La niña se llamaba Xóchitl 🌸 y el niño Huitzilin 🐦.
Ambos compartieron infancia, crecieron juntos y al final su amistad se convirtió en un dulce y tierno amor juvenil 💕. Tanto era su cariño que un día decidieron subir a lo alto de una colina ⛰️ en donde el sol 🌞 deslumbraba con particular fuerza, pues se sabía que allí moraba el Dios del sol.
Hicieron todo ese largo camino 🛤️ solo para pedirle a Tonatiuh 🌞 que les diera su bendición y cuidado para poder seguir amándose 💑. El Dios del sol, al verlos tan enamorados 💖, bendijo su amor y aprobó su unión.
Desafortunadamente, la tragedia llegó a ellos cuando Huitzilin fue llamado a la batalla ⚔️ para defender a su pueblo, separándose para ir a la guerra 🛡️.
Después de un tiempo, Xóchitl se enteró de que su amado había fallecido en el campo de batalla 💔. Su dolor fue tan grande 😢 que rogó con todas sus fuerzas a Tonatiuh 🌞 que le permitiera unirse a él en la eternidad. Este, al verla tan afligida 😞, decidió convertirla en una hermosa flor 🌼, y lanzó un rayo dorado 🌟 sobre ella, haciendo crecer de la tierra un bello botón.
Un buen día, un colibrí 🐦, atraído por el aroma inconfundible de la flor, se posó sobre sus hojas 🍃. Inmediatamente, la flor se abrió 🌻 y mostró su hermoso color amarillo 🌞, radiante como el sol mismo. Era la flor de cempasúchil 🌼, la flor de veinte pétalos, que reconoció a su amado Huitzilin 🐦, quien había tomado forma de colibrí para poder visitarla.
Así, la leyenda dice que mientras exista la flor de cempasúchil 🌼 y haya colibríes 🐦 en los campos, el amor de Huitzilin y Xóchitl perdurará por siempre 💛.