07/22/2026
BASTA.
Me voy de las redes. Por un rato… o por mucho tiempo, no se.
Me considero una persona muy sensible. Lo que veo y lo que escucho rara vez me pasa desapercibido. Y lo que está pasando en las redes sociales me sobrepasa.
Así que me voy. Aunque eso signifique sacrificar mi marca por un rato.
Para los que no lo saben, soy brasileña y argentina. Viví en Argentina, Canadá, China, Estados Unidos y España. Y, de alguna manera, soy un poco cada uno de esos lugares. También soy francesa por elección y porque mis hijos lo son.
Vivo en Barcelona porque es la ciudad donde más me gusta vivir. Pero también amaría vivir en Buenos Aires, porque ahí están mi mamá, mi familia, mi ahijada, mis amigas, la milanesa con puré, el fernet y los asados eternos. También tengo un medio hermano chino, así que una parte de mi identidad también está ahí.
Por otro lado,la familia de mi mamá es católica. La de mi papá es judía.
Soy un poco (y mucho) de todo ese quilombo.
Cada uno de esos lugares y creencias me dieron algo. Todos tienen cosas que amo y cosas que no comparto. Pero jamás, JAMÁS, sentí que uno fuera mejor que otro. Solo diferentes.
Y aceptar esas diferencias me permitió aprender. Integrarlas. Crecer. Hacerme más fuerte.
Para mí, ninguna persona es más inteligente que otra. Es diferente.
Ninguna cultura o religión es más profunda que otra. Es diferente.
Ninguna comida es más rica que otra. Es diferente.
Ninguna hinchada es mejor que otra. Es diferente.
Ninguna forma de celebrar es superior a otra. Es diferente.
El problema es que las redes tienen una parte muy peligrosa: cada vez nos muestran más de lo que ya creemos, de lo que más nos gusta… y también de lo que más odiamos. Nos convencen de que nuestra mirada es la única posible y, sin darnos cuenta, dejamos de sentir curiosidad por la del otro.
Y cuando desaparece la curiosidad, aparecen el juicio y la división.
Nos volvemos expertos en etiquetar, comparar, atacar y ridiculizar a quien piensa distinto.
Divide y reinarás.
Quizás todos estamos cayendo en un juego que beneficia a alguien. Y ese alguien no sos vos ni yo.
Nos vemos cuando el mundo vuelva a tener más curiosidad que certezas.
Un beso, Deby💜