07/01/2020
Esos inesperados reveces que llegan de repente por la puerta de atrás a nuestra vidas, los cuales nunca estamos preparados para recibir... no es fácil asimilarlos ni mucho menos comprender: LAS PERDIDAS.
El mundo entero se duele por ellas, muchas nos han impactado directamente y otras indirectamente, produciendo en el corazón humano una avalancha de sentimientos y pensamientos que nos llevan a re-evaluar nuestras vidas presentes.
Hay 2 tipos de pérdidas: Primero, las de los seres que amamos. Pueden venir por la separación o ruptura de relaciones y la muerte. En este momento el mundo está de luto! miles de vidas se pierden diariamente por múltiples circunstancias, (aunque el enfoque mayor actualmente sea el Coronavirus), muchos lloran la partida de sus seres queridos, un familiar, un amigo, un vecino o compañero de trabajo, y aún más doloroso para muchos, no poder darles honras fúnebres o ese último adiós como ellos hubiesen querido debido a las restricciones sanitarias... Es una clase de pérdida difícil de soportar.
El segundo tipo, es la pérdida de cosas o beneficios que necesitamos: una casa, un trabajo, una empresa, una meta, un sueño en la vida... como si te arrebataran de repente eso que te había motivado y por lo cual te habías esforzado... aún podemos clasificar también los que en este tiempo hemos perdido nuestra rutina, las reuniones familiares o de iglesia, los abrazos fuertes y esos apretones de mano que nos permiten expresar fraternidad.
Mientras oramos por los que lloran, y oramos por el consuelo y fortaleza que solo en el refugio seguro de la presencia de Dios les puede dar, reflexiono un tercer grupo:
El de las pérdidas indirectas: aquellos que se duelen desde afuera, de solo saber, de solo observar, de imaginar lo que están viviendo los demás y sin quererlo han abierto sutilmente las puertas a un luto indirecto, a un peso en su alma, a la depresión, la ansiedad y al temor de no querer pasar por esos tragos amargos. Sin embargo, silenciosamente también esto ha comenzado a traer un peligro inminente, especialmente entre el pueblo de Dios: un espíritu de desánimo, depresión silenciosa, pesadez e improductividad en su vida devocional y que está imperceptiblemente debilitando la FE de muchos y con el cual debemos identificar y tener cuidado!!
La biblia nos habla ampliamente de las pruebas, Jesucristo mismo nos advirtió de las aflicciones venideras, pero es imperativo que nos hagamos una introspección y orar al Señor nos revele nuestra verdadera condición actual bajo la revelación de su Santo Espíritu, reconocer su soberanía y encontrarnos con la perspectiva correcta como hijos de Dios frente al contexto personal y mundial que estamos viviendo hoy... qué mejor momento para recordar en la palabra a aquel hombre que experimentó las pérdidas de todo tipo y aun asi se escribe en Job 23:10-14 (NTV):
"Sin embargo, él sabe a dónde yo voy;
y cuando me ponga a prueba, saldré tan puro como el oro.
Pues he permanecido en las sendas de Dios;
he seguido sus caminos y no me he desviado.
No me he apartado de sus mandatos,
sino que he atesorado sus palabras más que la comida diaria.
Pero una vez que él haya tomado su decisión, ¿quién podrá
hacerlo cambiar de parecer?
Lo que quiere hacer, lo hace.
Por lo tanto, él hará conmigo lo que tiene pensado;
él controla mi destino."
Que tengas un día
EXTRAORDINARIO
Pastora Dina Reyes-Chavez