09/14/2024
Preparar la lección me llevo tiempo, entre conseguir los materiales, pedir lo que faltaba y organizar la clase. Tengo un grupo de 21 estudiantes por la mañana y otro de 19 por la tarde, en total todos los días atiendo a 40 estudiantes.
Y bueno, regularmente estaba acostumbrada a vivir esta experiencia con una co guía o una asistente que se encontraba en mi ambiente para apoyarme, sin embargo en esta ocasión no ha sido así.
Estoy organizando a mi grupo para que cada día sean más autónomos, trabajen por ellos mismos y colaboren entre sí, los grandes ayudando a los más pequeños o los más pequeños aprendiendo de los grandes y está resultando genial.
Para dar esta gran lección elegí a tres colaboradores: de los chicos más grandes, dos me asistieron en la organización de los materiales de los experimentos y uno más fue mi fotógrafo, así como lo lees todas estas fotos fueron tomadas por un estudiante.
Lo más significativo de la primera gran lección: el dios sin manos, es que durante más de 40 minutos el grupo se mantuvo atento escuchando la narración, observando los experimentos y participando respondiendo preguntas o elaborando nuevos cuestionamientos.
Observar las caras de asombro de los estudiantes, el reflejo de su interés en su rostro, su deseo por saber más y seguir las reglas sin que un adulto estuviera haciendo ese rol fue la respuesta a un postulado sobre la educación en el que vengo poniendo mi fe y esperanza: la provocación.
Alguna vez mientras estudiaba mi maestría en Neuroeducacion, uno de mis maestros me dijo: es muy sencillo, el cerebro siempre está listo para aprender, así que solo necesitamos provocarlo, incitarlo, emocionarlo para que lo haga, cuando haces eso enciendes una llama 🔥, que difícilmente se va apagar y ahí reside el secreto.
Creo que Montessori lo sabía, aún antes de que las Neurociencias existieran como tal, y en su legado está puesto este principio a través de cada uno de los materiales que tenemos para trabajar con los niños. Quizá el riesgo mayor es que el vínculo entre el material y el niño es el adulto y si el adulto no está preparado o “motivado”, dispuesto a provocar al niño, estos postulados no ocurrirán.
Gracias Dios, gracias vida, gracias espíritu santo por permitirme seguir en este camino, por sostenerme y llenarme de fuerza y sabiduría para ser y estar en la vida de los niños y las niñas.
FOMCI Montessori Lily de Haro
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