01/10/2026
Cuando todo se siente demasiado…
La sobreestimulación sensorial ocurre cuando el cerebro recibe más información de la que puede procesar en ese momento: sonidos, luces, personas, movimientos, texturas, olores o incluso demasiadas demandas al mismo tiempo.
Puede manifestarse como irritabilidad, llanto, cubrirse los oídos, querer alejarse, dificultad para comunicarse, ansiedad o necesidad de estar solo.
No siempre es “un mal comportamiento”. Muchas veces es una señal de que la persona necesita menos estímulos y más calma.
Bajar el ruido, disminuir las luces, ofrecer un espacio tranquilo y respetar su tiempo puede ayudar.
Regular primero, enseñar después.
Acompañar con empatía también es una forma de inclusión.