26/08/2026
Quiero que conozcan un poco más de mí, pero no desde la perfección.
Quiero hacerlo desde mi experiencia, desde lo que he aprendido y, sobre todo, desde lo que se ha ido transformando en mí.
En mis comienzos como educadora, estaba muy enfocada en lo que yo quería lograr: qué quería que el niño aprendiera, qué objetivos quería alcanzar, qué debía enseñar y cómo quería llevarlo hasta allí.
Pero con el tiempo, algo comenzó a cambiar en mí.
Entendí que mi mirada tenía que dejar de estar centrada en lo que yo quería lograr o en presiones externas y comenzar a enfocarse verdaderamente en quien necesitaba de mi guía.
Mi trabajo dejó de ser solamente enseñar y comenzó a ser acompañar, preparar, observar y crear las condiciones para que cada niño pudiera descubrir sus propias capacidades y construir su conocimiento.
Ya no comienzo preguntándome: ¿cómo voy a enseñarle esto al niño?
Primero me pregunto: ¿quién es este niño?
Conocer sus intereses, reconocer sus fortalezas, observar sus necesidades y comprender cómo aprende se convierte en el punto de partida para acompañarlo verdaderamente.
Porque cada niño llega con una historia, un ritmo, una manera particular de relacionarse con el mundo y, sobre todo, con una capacidad natural para aprender y construir su propio conocimiento.
Mi labor como educadora no es llenar al niño de información, sino preparar el ambiente, observar, acompañar y despertar esa capacidad que ya existe en él.
Cuando conocemos al niño, dejamos de intentar que encaje en nuestra manera de enseñar y comenzamos a preguntarnos qué necesita para poder descubrir, experimentar y aprender.
Y ahí es donde, para mí, comienza la verdadera educación. 🌱
Sharon Y. Rodríguez De Jesús
Educadora / Guía Montessori