03/09/2026
FLORIDA ADENTRO EN 1898: TIERRAS, VECINOS Y RECUERDOS DE NUESTRO PASADO
En mayo de 1898, siete fincas de Florida Adentro quedaron señaladas para una nueva venta en pública subasta. El anuncio, publicado en la Gaceta de Puerto Rico, permite conocer parte del paisaje rural y de las relaciones de propiedad de nuestra comunidad cuando todavía pertenecía al municipio de Barceloneta.
El procedimiento respondía a una ejecución hipotecaria contra don Pedro Vega, promovida por el tutor testamentario de don Mariano Roses. El juez interino de primera instancia, don Enrique González y Darder, había ordenado que las propiedades se ofrecieran nuevamente a los licitadores. La palabra «nuevamente» indica que no era la primera convocatoria, aunque el aviso no explica qué había ocurrido en la anterior.
Las siete fincas descritas eran de distintos tamaños: doce, cinco, dos, veinticuatro, catorce, trece y media, y cuarenta y una y media cuerdas. En conjunto, sumaban 112 cuerdas de terreno, con un valor total de diez mil pesos, según las tasaciones consignadas en la escritura hipotecaria.
El documento retrata un entorno de terrenos llanos y quebrados, pastos, malezas y frutos menores. En la finca de trece cuerdas y media se menciona una casa de madera, un detalle que permite imaginar la presencia de un espacio de vivienda dentro de aquel paisaje agrícola, aunque no identifica a sus ocupantes.
Las colindancias conservan nombres de personas y familias vinculadas a Florida Adentro. Entre ellas aparecen Francisco Rivera, Felipe Brito, Ramón Vázquez, Matilde de Santiago, José López Rivera, Francisco Santana Navedo y la sucesión de Juan Tosado. Sus tierras servían como puntos de referencia para delimitar las propiedades, dejando un registro valioso para quienes hoy investigan la historia local y familiar.
Una descripción resulta especialmente significativa: la finca de veinticuatro cuerdas se ubica en Florida Adentro, pero el aviso señala que antes correspondía a Sabana Hoyos. Esta referencia ofrece una pista para estudiar la ubicación histórica de esa propiedad y los cambios en la identificación territorial de la zona.
El remate se fijó para el 17 de junio de 1898, a las dos de la tarde, en la sala de audiencia del juzgado de Arecibo. El anuncio establecía las condiciones económicas para presentar ofertas y exigía a los participantes un depósito previo en efectivo. Sin embargo, no informa si la subasta llegó a celebrarse, si hubo compradores o cuál fue el destino final de las fincas.
Hoy, este aviso conserva mucho más que una relación de bienes hipotecados. Nos permite reconocer una Florida Adentro de fincas, viviendas de madera y vecinos cuyos nombres quedaron unidos a la tierra. También recuerda que la historia de una comunidad puede encontrarse en documentos judiciales que, sin proponérselo, preservaron parte de su vida cotidiana.
Fuente: Gaceta de Puerto Rico, año 1898, número 133, página 4. Aviso fechado en Arecibo el 25 de mayo de 1898.