01/01/2026
*EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL NUEVO AÑO*
En asuntos espirituales todos experimentamos nuevos días, nuevos meses y nuevos años. El comienzo del año que se acerca no sólo nos debería señalar un nuevo día o un nuevo mes, sino el comienzo de un nuevo año espiritual. Deberíamos tener más que un nuevo día o un nuevo mes; deberíamos tener también la experiencia de un nuevo año. Lamentablemente, muchos cristianos celebran un nuevo año de calendario cada año, pero nunca entran en un nuevo año espiritual. Muchos cristianos han sido salvos cinco, diez o hasta veinte años, y al final del año compran comida y ropa nueva, ponen en orden sus casas y cierran sus negocios a fin de prepararse para el nuevo año. Mientras celebran el nuevo año, no se preparan espiritualmente para un nuevo año. Por tanto, no hay un final apropiado, no hay una nueva preparación y, por ende, no hay un nuevo comienzo.
*GUARDAR UN NUEVO AÑO ESPIRITUAL DELANTE DE DIOS*
Al final del año algunos santos no sólo entran en un nuevo año de calendario, sino también en un nuevo comienzo espiritual. Al final del año viejo y al principio del año nuevo, van delante de Dios para repasar y resolver ante Dios su condición del año pasado. Así como un hombre de negocios ajusta sus cuentas al final del año, nosotros deberíamos revisar nuestra cuenta espiritual delante de Dios. Si sólo saldamos nuestras cuentas externas y no nuestra cuenta interna, entraremos en un nuevo año de calendario pero no en un nuevo año espiritual.
Espero que desde este año en adelante cada santo tenga la conclusión espiritual adecuada de un año que pasa y el comienzo adecuado de un nuevo año espiritual. No solamente deberíamos tener una conclusión en cuanto a los asuntos externos, tales como nuestra profesión, nuestra educación o nuestros asuntos domésticos, sino más aún, deberíamos tener una conclusión con respecto a los asuntos espirituales. *Al final del año necesitamos ir delante de Dios y ajustar las cuentas relacionadas con nuestra condición espiritual. Necesitamos considerar delante del Señor cómo hemos usado nuestro tiempo y las cosas en las cuales fracasamos y en las que vencimos. Necesitamos considerar las áreas en las que respondimos a las exigencias del Señor y en las cuales rechazamos la voluntad del Señor. Necesitamos traer delante del Señor nuestra condición espiritual a fin de ajustar las cuentas y tener una depuración adecuada de modo que podamos experimentar un nuevo comienzo.*
*A fin de tener un nuevo año espiritual, necesitamos específicamente buscar el rostro de Dios y reunirnos con Él. Deberíamos traer nuestra condición —pasada y presente— a Él y ponerla delante de Él a la luz de Su rostro a fin de ser iluminados por Él. Él está frente a nosotros, esperando por nosotros y abierto a nosotros.* No debiéramos pensar que somos nosotros los que estamos buscando a Dios; de hecho, Él nos está buscando y está esperando por nosotros. En lugar de estar cerrados, deberíamos abrirnos a Él. No debiéramos tomar nuestros días a la ligera. Cuando nos acercamos a un nuevo año de calendario,
deberíamos acercarnos a Dios y abrirnos a Su luz, no sólo en cuanto al estado de nuestros asuntos terrenales, sino también en cuanto a la condición de nuestra vida espiritual. *Necesitamos pasar tiempo en la presencia de Dios, presentándole nuestra condición pasada y presente, y permitiendo que Él nos ilumine. Como Espíritu, Él vendrá a nosotros, y con Su Espíritu vendrá la luz que brillará sobre los asuntos que hemos puesto delante de
Él. Cuando nos encontremos con Dios en Cristo como Espíritu, quien viene a nosotros como luz, tendremos un nuevo comienzo.
Cuando nos encontremos con la luz, también nos encontraremos con Dios en calidad de lumbrera.* Estos encuentros introducen cambios que son como los cambios asociados con los días, los meses y los años. Si queremos tener cambios, tanto cambios pequeños como cambios grandes, debemos reunirnos con Dios.
*EL PRINCIPIO RECTOR DE LOS DÍAS, LOS MESES Y LOS AÑOS ES LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN*
El curso de nuestra travesía espiritual conlleva una experiencia continua de muerte y resurrección. Un final y un comienzo siempre van seguidos de otro final y otro comienzo. Estos finales y comienzos corresponden a la palabra de Pablo en Filipenses 3:13 , que dice: “Olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante”. Olvidando lo que queda atrás se refiere a un final, y extendiéndome a lo que está delante se refiere a un nuevo comienzo. En el primer día de un nuevo año deberíamos darnos cuenta de que el año anterior queda atrás y que un nuevo año, un nuevo comienzo, está delante de nosotros. Las cosas anteriores han pasado, y todas las cosas deberían ser nuevas. *A la luz del Señor nuestras debilidades, fracasos y errores anteriores llegarán a su fin, y no necesitamos llevarlos con nosotros. Al llegar un nuevo año podemos tener un nuevo comienzo, un buen comienzo, que empieza en resurrección.* El significado de que cambien los días, los meses y los años está relacionado con que nos encontremos con Dios como luz y experimentemos la muerte y la resurrección. Necesitamos reunirnos con Dios, y necesitamos experimentar un final y un nuevo comienzo. No debiéramos permanecer en nuestras viejas experiencias, sean buenas o malas, porque tanto lo bueno como lo malo ha sido eliminado para que podamos comenzar de nuevo.
*EL CAMBIO DE LOS DÍAS, LOS MESES Y LOS AÑOS DEPENDE DE DIOS MISMO*
Cada cambio que ocurre en nosotros, ya sea que esté asociado con los días, los meses o los años, depende de Dios. Dios es luz, e incluso la muerte y la resurrección son de Dios. Siempre que nos reunimos con Dios, nos encontramos con la luz; cuando nos reunimos con Dios, tocamos tanto la muerte como la resurrección. Siempre que nos reunimos con Dios, estamos en la presencia de la luz; cuando nos reunimos con Dios, entramos en la muerte y la resurrección, por lo cual hay un final y un nuevo comienzo.
La obra de Dios en el universo es una obra de renovación. Él quiere dar fin a las cosas viejas y comenzar algo nuevo. Cuando Su obra se lleve a cabo, Él podrá declarar que todas las cosas son verdaderamente nuevas ( 2 Co. 5:17 ). *La celebración apropiada de un nuevo año es tener un nuevo comienzo. Necesitamos ir delante de Dios y tocar Su presencia. Cuando toquemos a Dios y nos reunamos con Dios, entraremos en un nuevo año y tendremos un nuevo comienzo.*
*Si, por la misericordia de Dios, nos reunimos con Dios y somos iluminados por Él al comienzo de un nuevo año de calendario, nos lamentaremos y lloraremos en lugar de celebrar. Ayunaremos en lugar de festejar y nos afligiremos en lugar de regocijarnos. Lloraremos y nos afligiremos, y oraremos y haremos peticiones. Entonces verdaderamente tendremos un nuevo comienzo de un nuevo año espiritual.*
Que el Señor sea misericordioso para con nosotros y nos dé gracia, de modo que seamos introducidos en un nuevo año espiritual, año tras año. Que vayamos delante de Él y le pidamos que nos dé un nuevo comienzo. Que estemos bajo Su iluminación y recibamos Su misericordia. Tal búsqueda nos introducirá en la victoria y nos librará de la mundanalidad y las celebraciones asociadas con un nuevo año de calendario. (_La necesidad de Dios y la meta de Dios,_ cap. 4)