Comunidad Católica Universitaria Tumbes

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Es un estamento interno de la Universidad Nacional de Tumbes, de convicción y proyección religiosa, sin fines de lucro, integrada por docentes, personal administrativo y de servicios,estudiantes y egresados de esta universidad.

13/05/2026

¡Atención Comunidad Universitaria de la UNTUMBES! 🎓🕊️

¿Aún no has recibido tus sacramentos y te gustaría hacerlo? 🙏✨

La Comunidad Católica Universitaria te invita a dar este hermoso paso en tu fe. Prepárate con nosotros para recibir tu Bautismo, Comunión o Confirmación.

📅 Iniciamos: 23 de Mayo
🕓 Hora: 04:00 p.m.

¡No dejes pasar esta gran oportunidad de crecer espiritualmente junto a tu comunidad! 💙

📲 Inscríbete aquí: https://forms.gle/srYf7kcgvX3NEi7F7

13/05/2026

Querida familia universitaria y amigos: 🌸🕊️

En medio del ajetreo de nuestras clases y el día a día, queremos invitarte a hacer una pequeña y hermosa pausa para el corazón. Desde la CCU te esperamos con los brazos abiertos para rezar juntos el Santo Rosario. 📿✨

Acerquémonos un ratito a nuestra Madre para encontrar bajo su manto la paz, el consuelo y la fuerza que a veces tanto necesitamos. No importa si hace tiempo que no rezas o si sientes que no sabes cómo hacerlo, lo más lindo es compartir este momento y estar unidos.

Te esperamos con mucho cariño este miercoles:
📅 Fecha: 13 de mayo
🕛 Hora: 12:00 del mediodía (solo nos tomará un momentito)
📍 Lugar: En la Gruta de nuestra Virgencita (Facultad de Ciencias Económicas, Av. Arica #361)

Vayamos juntos a entregarle nuestras preocupaciones, a pedir por nuestras familias, por nuestros estudios y por el bienestar de todos. Ella nos espera. 🙏🏼💙

¡Un abrazo muy grande y bendiciones para su semana!

26/02/2026

⚜️«Venía Cristo a enseñarnos y para esto hacía y padecía todo. Por esto quiso ser llevado allá y entrar en esta batalla con el demonio, para que cada uno de los bautizados, si tras del bautismo padece mayores tentaciones, no se perturbe, como si experimentara lo inesperado; sino que permanezca firme en padecer, pues todo le sucede conforme al recto orden de las cosas. Para esto tomaste las armas; no para estarte ocioso, sino para combatir»

- San Juan Crisóstomo

29/01/2026

¡Se acerca la gran fiesta!

¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!

23/01/2026

Novena a Don Bosco: segundo día.

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ternísimo que tuviste a María Auxiliadora, vuestra Madre y Maestra; alcánzanos una verdadera y constante devoción a tan dulcísima Madre, a fin de que, como hijos suyos devotísimos, podamos merecer su valioso patrocinio en esta vida y de un modo especial en la hora de nuestra muerte.

Oración para obtener una gracia:

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor…

(Pedir la gracia que se desea)

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!

22/01/2026

Novena a Don Bosco: Día Primero.

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ardiente que tuviste a Jesús Sacramentado y por el celo con que propagaste su culto, sobre todo con la asistencia a la Santa Misa, con la Comunión frecuente y con la visita cotidiana; alcánzanos la gracia de crecer cada vez más en el amor y práctica de tan santas devociones, y de terminar nuestros días fortalecidos y confortados por el celestial alimento de la Divina Eucaristía. Amén.

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor…

(Pedir la gracia que se desea)

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!

22/01/2026
22/01/2026

Un mes con Don Bosco – Día 21: “Las caras negras de los pequeños limpiachimeneas”

En la plaza de San Carlos y delante de la catedral, Don Bosco encontró las caras de pequeños limpiachimeneas. Hablando con ellos (los limpiachimeneas tenían mucho respeto a los sacerdotes), pudo conocer su historia. Dijo: .

Cuando en los valles de Lanzo, de Aosta, de Saboya, del Cantón Ticino, comenzaba la estación invernal, el pan escaseaba. Entonces los padres acompañaban a sus hijos a un adulto, jefe de los limpiachimeneas, escogido por su honradez y experiencia. Él los acompañaría en carros tirados por mulos, a Francia, a Suiza o al Piamonte. En los pueblos y en las ciudades las chimeneas comenzarían pronto a calentar las casas (entonces no existían los radiadores, y las casas se calentaban quemando leña o carbón en las chimeneas). Para que el funcionamiento de las chimeneas fuese bueno hacía falta limpiarlas del hollín acumulado el año anterior.

Después de seis o siete meses de trabajo, el jefe de los limpiachimeneas tenía que acompañar a los muchachos entregando por cada uno a sus padres 25-30 liras (un obrero, en aquellos tiempos, ganaba 1-2 liras al día). Durante el trabajo, el jefe de los limpiachimeneas se comprometía a procurar un kilo de pan cada día a cada muchacho. Menestra y carne tenían que pedirla como limosna en las casas donde raspaban las chimeneas.

La madre hacía tres recomendaciones al jefe limpiachimeneas: hacerle decir una oración por la mañana y por la noche, no dejarle caer en el vicio de fumar, y estar atentos para que no fuera atropellado por los carros.

Cada jefe limpiachimeneas tenía una zona propia, subdividida en barrios. Cada barrio estaba servido por un jovencito de quince a dieciocho años, ya suficientemente desarrollado para trepar por la campana de la chimenea. Vigilaba un equipo de pequeños limpiachimeneas de siete a diez años. El limpiachimeneas pequeño y débil tenía que hacer el trabajo más duro: trepaba por el interior de la chimenea sirviéndose de las manos, de los codos, de las rodillas y de los pies. Subiendo, con una pequeña escofina desconchaba el hollín agrumado en las paredes. Durante un día de trabajo, un pequeño limpiachimeneas era capaz de limpiar hasta quince chimeneas.

El jefe limpiachimeneas alquilaba un salón o un desván, donde los limpiachimeneas dormían sobre paja y pasaban los días cuando tenían fiebre. Porque aquel trabajo obstruía los pulmones de los pequeños, producía bronquitis, pulmonías, tuberculosis. Y cuando un pequeño resbalaba y se caía de la chimenea, podía hacerse mucho daño. Todos los años había que contar con la muerte de alguno.

Los limpiachimeneas más pequeños, no conociendo el dialecto turinés y siendo esmirriados, corrían a veces el peligro de ser robados y golpeados por los otros muchachos obreros.
Desde el día de su primer encuentro, Don Bosco prestó una atención especial por los jóvenes limpiachimeneas.

El domingo, a buscar a Don Bosco, llega Bartolomé con sus amigos albañiles, llegan los limpiachimeneas de cara negruzca. Hace frío. Después de la Misa y del desayuno, Don Bosco los reúne en una capillita, enciende las luces, y les cuenta algún episodio bonito y luego les hace juegos de prestigio.

Comienza así la vida del primer Oratorio. El grupo de los pequeños obreros amigos de Don Bosco aumenta cada domingo. Llega también el primer muchacho salido de la cárcel. A él Don Bosco no le da sólo la Misa, el desayuno y la diversión; sino que, además, le procura un buen puesto de trabajo, garantizando ante el patrono su buena conducta. Si hace sol, salen de la capillita al patio, e intentan las primeras, tímidas, carreras. Pero la mayoría se cansa y se sienta para descansar de la larga y fatigosa semana (¡hasta 14 horas de trabajo al día!). es el descanso más deseado de los primeros muchachos de Don Bosco; se sienta también él, habla con ellos de la familia lejana, del trabajo.

Alguno se lamenta del patrono, de las condiciones en que debe trabajar. . De esta manera se convierte en una ocupación fija para Don Bosco, durante la semana, el tratar de mejorar las condiciones de sus muchachos obreros, y buscar una ocupación para quien estuviera en el paro.

Oración:

Oh Padre y maestro de la juventud, San Juan Bosco, que tanto trabajaste por la salvación de las almas, sé nuestro guía en buscar nuestra salvación y la salvación del prójimo. Ayúdanos a vencer las pasiones y cuidar el respeto humano. Enséñanos a amar a Jesús Sacramentado, a María Santísima Auxiliadora y a la Iglesia. Alcánzanos de Dios una santa muerte para que podamos encontrarnos juntos en el cielo. Amén.

¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!

20/01/2026

Un mes con Don Bosco – Día 20: “Muchachos en la cárcel”

Mientras espera la vuelta de Bartolomé y la llegada de sus amigos, Don Bosco continúa la ciudad. En el mercado de Puerta Palazzo se ve rodeado de muchachitos insistentes, decididos:
-¿Quiere comprar algo, señor cura? Conozco a todos los comerciantes. Usted diga qué quiere y le serviré a un buen precio.
-¿Quiere que le limpie los zapatos? Aquí tiene un amigo que por dos perras se los dejará brillando.

Don Bosco se acerca a un grupito aparte:
-¿Qué hacéis aquí?
-Esperamos a alguien que nos acepte todo el día.
-¿Y si nadie os llama?
-Esperaremos aún. No podemos hacer otra cosa que esperar.

Mientras Don Bosco se interesa por un pequeño grupo, no muy lejos algunos jóvenes intentan un robo en el puesto de un vendedor. Se forma un guirigay: persecuciones, gritos; acuden algunos guardias que silban enérgicamente atrayendo la atención de otros, situados en su alrededor. Un joven, con lo robado aún entre las manos, es detenido, golpeado, arrestado. Lo llevan fuera con las esposas en las muñecas.

Don Bosco mira impresionado. Pregunta a algunos muchachos que han seguido con él la escena:
-¿Y ahora que le harán?
-Lo llevan a la cárcel. Siempre pasa lo mismo si uno no sabe esperar y se deja llevar por el hambre…

Aquella noche, Don Bosco cuenta emocionado a don Cafasso lo que ha visto.
-Tendrá trece años como mucho. ¡Y lo han llevado a la cárcel!
-Hasta ahora conocías sólo la pobreza de los campos. Ahora conoces la miseria de la ciudad. En nuestras colinas, si un muchacho robaba por hambre, tal vez le gritaban. Aquí lo meten en la cárcel, no hay compasión con ninguno. Mañana iremos a encontrarlo, a ese muchacho. Le han llevado ciertamente a la cárcel junto a la iglesia de los Santos Mártires. Pero ármate de valor; porque verás a bastantes.

El día después van a la cárcel. En salones colectivos están amontonados hombres y muchachos. Don Bosco se siente profundamente turbado en aquellos corredores oscuros, con las paredes húmedas, viendo el aspecto triste y escuálido de los detenidos. Siente horror y también la sensación de sofoco. Hay un gran número de . Encuentra, asustado y descompuesto, al muchacho que había intentado robar en Puerta Palazzo. Habla con él, con los demás, superando su desconfianza. Así llega a conocer sus tristes historias, su envilecimiento. El más común es que han robado. Por el hambre, siempre por el hambre.

Se informa de sus condiciones. Son alimentados con pan negro y agua. Deben obedecer por fuerza a los carceleros, que tienen miedo y por eso pegan por el más mínimo pretexto. Lo peor es que los adultos sinvergüenzas, a veces verdaderos delincuentes, en aquellos salones se convierten en . Al salir, Don Bosco ha tomado una decisión inquebrantable: . Volverá más veces a las cárceles. Se hará amigo, uno por uno, de aquellos muchachos desgraciados. Y obtendrá de cada uno una promesa: .

Oración:

Oh Padre y maestro de la juventud, San Juan Bosco, que tanto trabajaste por la salvación de las almas, sé nuestro guía en buscar nuestra salvación y la salvación del prójimo. Ayúdanos a vencer las pasiones y cuidar el respeto humano. Enséñanos a amar a Jesús Sacramentado, a María Santísima Auxiliadora y a la Iglesia. Alcánzanos de Dios una santa muerte para que podamos encontrarnos juntos en el cielo. Amén.

¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!

19/01/2026

Un mes con Don Bosco – Día 19: “El comienzo de los pequeños albañiles”

Mañana del 8 de diciembre de 1841, fiesta de la Inmaculada. Don Bosco llevaba ya 35 días en Turín. Cuenta él mismo:


Don Bosco se arrodilla y reza una Avemaría. Luego hace la señal de la cruz , pero se da cuenta de que Bartolomé hace un gesto que recuerda vagamente la señal de la cruz. Entonces, con dulzura, le enseña a hacerla bien. Y le explica en dialecto (¡los dos son de Asti!) por qué llamamos a Dios. Al final le dice:
-Querría que vinieses también el domingo próximo.
-Con gusto
-Pero no vengas solo. Trae contigo a tus amigos.

Bartolomé, albañilito de Asti, es el primer embajador de Don Bosco entre los jóvenes obreros del barrio. Cuenta su encuentro con el sacerdote simpático , y comunica su invitación.

Oración:

Oh Padre y maestro de la juventud, San Juan Bosco, que tanto trabajaste por la salvación de las almas, sé nuestro guía en buscar nuestra salvación y la salvación del prójimo. Ayúdanos a vencer las pasiones y cuidar el respeto humano. Enséñanos a amar a Jesús Sacramentado, a María Santísima Auxiliadora y a la Iglesia. Alcánzanos de Dios una santa muerte para que podamos encontrarnos juntos en el cielo. Amén.

¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!

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