13/03/2022
SOBRE ENCONTRARSE A LA CHICA 100% PERFECTA UNA BELLA MAÑANA DE ABRIL – EL DESTINO Y LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES.
Un día despiertas y viene a tu mente una pregunta que llevas toda una vida tratando de responder, tienes unas ganas de complicarte la vida innecesariamente, tomas valor y te preguntas ¿Existen las segundas oportunidades en función o no al destino? Debes decidir: sí, y creer en el destino (respecto a un designio superior a nosotros al cual no podemos escapar), o decir no, y creer, ponle el nombre técnico: en el determinismo filosófico o, mejor dicho, en términos prácticos, en la relación causa – efecto (asumiendo que, como seres humanos, somos dueños de nuestros actos y sus consecuencias inmediatas). Entonces piensas que la respuesta que vas a dar tan solo puede depender de tus creencias, tu experiencia personal, el trato que has recibido de tus pares y tus superiores, en fin, de tu cultura, es decir, es totalmente subjetivo y no hay certeza en lo que vayas a responder. Concluyes que es hasta absurdo ponerte a elucubrar o, pero aun, ponerlo a debate con otra persona, sobre si creer que las segundas oportunidades dependen del destino o de la causa y el efecto, porque como concluyes: nadie tiene en sí razón ni tampoco está completamente equivocado, este ha sido un ejercicio inútil y archivas tu cuestionamiento en el anaquel de tu memoria.
Sin embargo, no estás a gusto, todo te resulta tan absurdo, porque si las segundas oportunidades, dependiendo de una respuesta, están al sujetas al destino (como en “El mito del Sísifo” de Albert Camus) o al libre albedrío de la causa – efecto (como en “La creación de Adán” de Miguel Ángel), no es una respuesta práctica, puesto que sobre el destino, existen situaciones que efectivamente dependen completamente de nuestra voluntad y no tendríamos la necesidad de recurrir a un ente que designe o preestablezca nuestro próximo paso; y, respecto a la causa - efecto, hay situaciones que escapan completamente de nuestras manos. ¿Quién no ha oído, por ejemplo, la frase “Las cosas suceden por algo”? La decimos cuando necesitamos creer en algo en un momento crítico donde parece que las cosas se están escapando de nuestro control. Así que, más que términos definidos y opuestos al otro, se interpolan, se complementan, tanto el destino como la causa y el efecto ¿Se acabó la discusión? Supongo, la vida es más que solo hacerse preguntas.
Aunque en tiempos modernos, las redes sociales nos han vuelto seres parcializados e intolerantes hacia las creencias y puntos de vista de los demás, nosotros, como especie, podemos llegar a entendernos como lo hicieran los hombres primitivos, que se reunieran en las gélidas noches de la pre – historia bajo el calor de una fogata, si dejáramos atrás esa instintiva manía de complicarnos la vida de andar convenciendo o imponiendo al resto nuestras creencias respecto al destino o a la causa y al efecto.
Hace un tiempo atrás, te comento que estaba conversando con mi enamorada para ponernos de acuerdo con esto del destino y la causa efecto, la verdad es que pensé algo similar, hasta ahora sigo feliz por haberle dicho que todo esto, es cuestión de una íntima convicción más que tener la razón, y en función a ello, pienso ahora que las segundas oportunidades están sujetas a ambos sistemas. O, ¿no? Te pones a pensar que capaz te estás equivocando y sí existe una respuesta definitiva, no ecléctica, como la que planteas, no lo sé, todo esto es parte de hacernos preguntas para complicarnos, quizá deberíamos estar haciendo algo más productivo en vez de andar pensando en el destino y en las segundas oportunidades, puede que nos suceda algo interesante.
Ah, y sobre el cuento, pues es una pasada, no tengo que decir más, tanto desfogue de mi subconsciente que hice en este post ha sido gracias por releer este cuento.
Fuente: El elefante desaparece - Haruki Murakami (1993)