27/12/2024
𝐍𝐀𝐑𝐑𝐀𝐓𝐈𝐕𝐀 𝐄𝐒𝐂𝐑𝐈𝐓𝐎 𝐏𝐎𝐑 𝐋𝐎𝐒 𝐄𝐒𝐓𝐔𝐃𝐈𝐀𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐈𝐍𝐒𝐓𝐈𝐓𝐔𝐂𝐈Ó𝐍 𝐄𝐃𝐔𝐂𝐀𝐓𝐈𝐕𝐀 𝐍º 𝟑𝟑𝟎𝟓𝟔 𝐃𝐄 𝐒𝐀𝐍𝐓𝐀 𝐑𝐎𝐒𝐀 𝐃𝐄 𝐏𝐀𝐓𝐀
PRESENTACIÓN
Este epítome literario estudiantil Estigmas pretende englobar los intereses de la comunidad educativa en su conjunto, tratando de poner en valor sus logros, y aportando una generalización de sus experiencias de aprendizaje en el área de comunicación de forma que sea de utilidad a la sociedad en la que está insertada.
Su filosofía es básicamente divulgativa y de implementación de lo que se estudia, inspira y crea, pero sin perder su fondo de creación artística con lo que se busca despertar al hombre.
Este epítome surgió con el objetivo de funcionar como medio para aproximar y, en la medida de lo posible, vincular diversos géneros y especies literarias, sin dejar de lado a ese conjunto de conocimientos sistémicos que sean compartidos o que puedan ser examinados desde diferentes disciplinas o áreas del conocimiento. Por lo tanto, se trata de alcanzar dos metas, como la creación, investigación y divulgación, enfocadas en una perspectiva multidisciplinar del ámbito del arte, literatura, ciencia y de la sociedad contemporánea.
Los propósitos finales de Estigmas, y el nivel de ilusión con el que se está tratando, sean verdaderamente aceptables con lo humilde que la realidad pueda hacer una publicación como la que se muestra aquí, ya que se plasma trabajos de investigación, reflexión y creaciones literarias, donde tienen cabida los artículos de opinión y praxis, la fábula, novelas cortas, cuentos, leyendas, mitos, poesías y anécdotas de la labor diaria del estudiante.
Un aspecto inicial y esencial que queremos resaltar de este epítome Estigmas es su evidente y definido carácter de participación.
En resumen, el objetivo de la revista es impulsar la creatividad, explorando nuevas ideas y componentes de reflexión o desarrollo.
Por último, para su mayor difusión os pedimos que mandéis cada número editado a todas aquellas personas que consideréis que pueda ser de utilidad e interés, ya que su difusión es libre y gratuita, siendo su principal objetivo hacer aportaciones al ámbito de la educación y la literatura.
EQUIPO EDITORIAL
Director de la IE Nº 33046: Enrique Celestino Apolinario
Profesor de Comunicación: Enoch Calderón Jara
Diseño de Carátula: Dyland Calderón Jaimes
Propiedad: Institución Educativa Nº 33056 de Santa Rosa de Pata
LUZ DE LA TIERRA
Era una tarde tranquila en la pequeña aldea enclavada en el corazón de la selva. La familia Herrera vivía en un equilibrio perfecto con la naturaleza, cultivando yuca, plátano y diversos productos que les proveían el sustento diario. Ana, la madre, era una mujer fuerte y sabia que enseñaba a su hijo, Mateo, el valor de la tierra y el respeto por las raíces ancestrales.
Ese día, mientras el sol comenzaba a ocultarse tras los árboles, Ana decidió llevar a Mateo, quien apenas tenía cuatro años, al campo para cosechar la última yuca que les quedaba. Con él en su espalda, disfrutó de la frescura del aire y el canto lejano de las aves. Era un momento sencillo, pero lleno de amor.
Mientras cavaban, Ana se encontró con algo brillante. Al principio, pensó que era solo un reflejo del sol, pero a medida que se acercaba, la luz se intensificaba. Sacó con cuidado lo que parecía ser una piedra en forma de hacha, reluciente en su mano. La emoción la invadió; La piedra emanaba una energía peculiar, casi mágica.
—Mira, Mateo, ¡Es hermosa! Exclamó.
Entusiasmada, le pasó la piedra a su hijo, pero cuando Mateo extendió su mano, algo extraño sucedió. En lugar de tomar la piedra, unos dedos grandes y sucios, llenos de tierra y con una fuerza inesperada, la recibieron. Ana parpadeó, desconcertada. La mano no se parecía a la suya ni a la de su pequeño. Sin embargo, al ver la belleza del atardecer, decidió ignorar el fenómeno y continuó trabajando, apurándose por regresar a casa.
Una vez en su hogar, Ana notó que Mateo no llevaba la piedra consigo. Al preguntarle, él, con su voz inocente, le dijo que no había tenido nada en sus manos.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Ana mientras recordaba la extraña mano que había recibido la piedra. ¿Qué significaba todo esto? Se sentó en la mesa de madera, llena de intriga y confusión.
Cuando su esposo, Luis, llegó, Ana le contó sobre su hallazgo. Sin embargo, la expresión de Luis cambió.
—No es una piedra cualquiera, Ana. —Dijo en voz baja, mirándola fijamente—.
Esa es una piedra de los antiguos vivientes, aquellos que veneraban a dioses como el Sol y el Agua. No adoraban al Dios que ahora conocemos, sino a los espíritus de la naturaleza".
Ana sintió cómo el aire se volvía pesado. Las palabras de su esposo resonaron en su mente mientras la luna comenzaba a asomarse en el cielo estrellado. ¿Había despertado algo en la tierra al desenterrar aquella piedra? Esa noche, no pudo dormir, su corazón palpitaba con la adrenalina de lo desconocido. Durante los días siguientes, Ana se dedicó a investigar. Visitó a los ancianos de la aldea, quienes le hablaron de leyendas antiguas y rituales olvidados. Se enteró de que la hacha era un objeto sagrado, utilizado para comunicarse con los espíritus de la naturaleza.
Cada vez que colocaba la piedra sobre la mesa, sentía una conexión cada vez más profunda con la tierra y con aquellos que habían estado allí antes que ella. De pronto, unos sueños comenzaron a atormentarla, visiones de selvas frondosas y susurros de seres etéreos que la guiaban.
Una noche, decidida a entender el significado de su hallazgo, llevó la piedra al claro del bosque donde la luz había despertado su curiosidad. La colocó en el centro de un círculo de piedras y comenzó a
murmurar las palabras que había aprendido de los ancianos. La atmósfera se volvió electrizante y, como si respondiera a su llamado, la tierra tembló ligeramente.
De repente, la misma luz brillante que había visto apareció nuevamente. Esta vez, no solo iluminaba
el claro, sino que también formaba figuras vaporosas que danzaban alrededor de Ana. Eran los antiguos vivientes, figuras de luz y sombra que sonreían con benevolencia. Ella sintió que la comprendían, que su amor por la naturaleza resonaba con ellos.
—Has despertado el espíritu de nuestra tierra, susurró una voz profunda como el eco de un tambor.
—Ahora, debes aprender a llevar nuestra sabiduría a las futuras generaciones.
Ana, con el corazón latiendo con fuerza, prometió honrar la conexión con la naturaleza y transmitir su conocimiento a Mateo. Desde ese día, la familia Mendoza no solo cultivó la tierra, sino que también cultivó un nuevo entendimiento de su relación con el mundo que los rodeaba.
La piedra, ahora un símbolo de conexión entre dos mundos, se convirtió en su guardiana, recordándoles siempre la importancia de vivir en armonía con la naturaleza y sus antiguos secretos. Ana y Mateo, con su amor y respeto por la tierra, se convirtieron en los nuevos guardianes de su legado, compartiendo historias y enseñanzas, eternamente unidos a la luz de la tierra.
Así, en la aldea de los Herrera, cada atardecer era un recordatorio de la belleza de la vida, el misterio de la naturaleza y la importancia de recordar siempre a aquellos que han caminado antes que ellos.
Elvis Ríos Herrera
Lima, 20/04/2009
3º de secundaria
CUANDO EL AMOR SE TERMINA
En un pequeño pueblo costero, donde el vaivén de las olas chocaba suavemente contra la orilla y el aroma a sal impregnaba el aire, se desarrollaba una historia de amor compleja y llena de secretos. En medio de este escenario idílico, se encontraban Camila y Daniel, una pareja aparentemente feliz a los ojos de todos, pero que guardaban en su interior tormentos que amenazaban con destruir su relación.
Camila era una joven dulce y soñadora, con una sonrisa radiante y una mirada profunda que escondía sus inseguridades y miedos más profundos. Por otro lado, Daniel era un hombre apuesto y exitoso, pero también atormentado por un oscuro secreto que lo consumía por dentro y no le permitía entregarse por completo al amor que Camila le profesaba.
A pesar de las apariencias, la relación entre Camila y Daniel estaba lejos de ser perfecta. Las dudas y las sospechas comenzaron a sembrarse en el corazón de Camila, quien podía percibir la distancia emocional que Daniel estaba creando entre ellos. Las noches en vela, las miradas esquivas y las excusas constantes minaban la confianza que Camila tenía en su relación, y la angustia comenzaba a apoderarse de su ser.
Un día, mientras paseaba por la playa en busca de respuestas, Camila se encontró con Lucas, un antiguo amor del pasado que despertaba en ella emociones que creía olvidadas. A medida que compartían momentos juntos, Camila se veía inmersa en un torbellino de sentimientos encontrados, en donde la pasión y la incertidumbre chocaban de frente con la estabilidad y la seguridad que Daniel le ofrecía.
Mientras tanto, Daniel luchaba en silencio contra sus propios demonios. Un oscuro secreto del pasado amenazaba con salir a la luz, poniendo en peligro no solo su relación con Camila, sino también su reputación y su futuro. La culpa y el miedo lo consumían, llevándolo al borde de un abismo del que no sabía cómo escapar.
A medida que la verdad salía a la luz y los corazones se veían expuestos ante la cruda realidad, Camila, Daniel y Lucas debían enfrentarse a sus propios miedos y decisiones tomadas. En medio de la confusión y el dolor, tendrían que descubrir si el amor verdadero era capaz de resistir la tormenta de secretos, mentiras y decepciones que amenazaba con separarlos para siempre.
En un pueblo donde las olas susurraban secretos y el viento contaba historias de amor y desamor, tres almas se encontraban en un cruce de caminos donde el destino y el corazón se entrelazaban en una danza de emociones intensas y revelaciones impactantes. En medio de la adversidad, solo el amor sincero y el valor de enfrentar la verdad podrían guiarlos hacia la redención y la esperanza de un futuro donde la felicidad verdadera pudiera florecer, libre de mentiras y engaños.
He aquí un epitafio para esos efémeros amores.
OJALÁ
En la vida, anhelamos el amor sincero,
que abrace cada lunar, cada sendero.
Que, en los días oscuros, sea la luz,
que, en cada arruga, veas la virtud.
Un amor que trascienda la vanidad,
que encuentre en la verdad su realidad.
Que acepte tus defectos, tus locuras,
y en cada gesto encuentre dulzuras.
Ojalá te amen en plenitud,
en tus momentos de quietud.
Que admiren tu verdadera esencia,
y te regalen amor con paciencia.
En cada beso, en cada mirada,
que encuentres la calma tan ansiada.
Ojalá en ese amor tan profundo,
encuentres el refugio en este mundo.
Romina Núñez Rojas
Lima, 21/08/2009
2º de secundaria
CAMINOS ENTRELAZADOS
En una noche en la que la bruma del misterio envolvía las calles del pintoresco pueblo de Santa Rosa de Pata, Pedro y Susana se encontraban sentados bajo el árbol de mamey, iluminados por la suave luz plateada de la luna. Pedro observaba a Susana con una mirada cargada de dudas y emociones encontradas.
—¿Por qué siento que estamos en mundos diferentes?, murmuró Pedro, con voz entrecortada, rompiendo el silencio nocturno.
Confundida pero atenta, Susana respondió:
—Estoy aquí, contigo. ¿Por qué dices eso? Pedro suspiró, como si llevara sobre sus hombros un peso inconmensurable.
—Siento que no me entiendes. Confesó con sinceridad.
—Quizás no lo entienda completamente, pero quiero hacerlo. Respondió Susana con ternura, extendiendo su mano hacia la de Pedro en un gesto de apoyo y conexión.
Pedro tomó aire, tratando de encontrar las palabras adecuadas para expresar sus emociones.
—Es difícil ponerlo en palabras. Solo quiero que sepas cuánto significas para mí. Confesó finalmente, buscando en los ojos de Susana una respuesta que le devolviera la esperanza. Susana tomó la mano de Pedro con cariño.
—Y para mí también. No tienes por qué ocultarlo. Estamos juntos en esto. Le aseguró con una sonrisa cálida y reconfortante.
—Entonces, ¿crees que podemos superar cualquier cosa? Preguntó Pedro, anhelando encontrar en las palabras de Susana la certeza de un futuro juntos.
Ella asintió con determinación.
—Si luchamos por ello, siempre habrá un camino. Afirmó con confianza, fortaleciendo así el lazo que los unía.
A medida que la noche avanzaba, Pedro y Susana descubrieron que el amor que compartían era más fuerte que cualquier obstáculo que pudiera interponerse en su camino. Juntos, decidieron enfrentar el misterio de sus diferencias para construir un futuro sólido y unido.
En medio de la neblina del misterio, Pedro y Susana comprendieron que, aunque en ocasiones parecían transitar caminos separados, estaban destinados a entrelazarse en un amor profundo y eterno.
Con el amanecer, las sombras de la noche se desvanecieron, y la historia de Pedro y Susana se transformó en un relato de amor, fortaleza y complicidad, donde cada paso dado juntos los acercaba más hacia un destino compartido.
Cerrando un capítulo de incertidumbre y abriendo un nuevo libro lleno de promesas, Pedro y Susana se aferraron el uno al otro, listos para enfrentar juntos cualquier desafío que la vida les tuviera preparado.
Al final, su amor demostró ser la fuerza más poderosa, capaz de vencer cualquier misterio y unirlos en un vínculo indestructible, forjado en la confianza, el entendimiento y la determinación de caminar juntos, siempre.
Con el corazón lleno de esperanza y el alma fortalecida por su amor mutuo, Pedro y Susana se adentraron en el nuevo día, sabiendo que su destino estaba entrelazado para siempre en un amor que desafiaba todas las barreras y perduraba más allá del tiempo.
Así, en el tranquilo pueblo de Santa Rosa de Pata, la historia de Pedro y Susana se convirtió en un testimonio viviente de que el amor verdadero puede superar cualquier misterio y unir a dos almas en un lazo eterno.
Brayan Tolentino Jesús
Santa Rosa de Pata, 28/12/2011
1º de secundaria
EL ZUMBIDO DEL DESTINO
Había una vez en un prado encantado, dos criaturas aladas que cruzaron destinos de una forma inesperada: la abeja y la avispa. La abeja, diligente y laboriosa, se dedicaba con devoción a recolectar el néctar de las flores para crear la dulce miel que tanto deleitaba a todos en la colmena. Por otro lado, la avispa, arrogante y desafiante, observaba con desdén las actividades de la abeja, cuestionando su propósito y su felicidad. Un día, mientras la abeja zumbaba suavemente entre los pétalos, la avispa se acercó con soberbia y le preguntó por qué se afanaba tanto en recolectar néctar.
—¿Por qué no te unes a nosotros, las avispas, cuyo único deber es protegernos y atacar a los demás? Dijo con altivez.
La abeja, serena y tranquila, respondió con amabilidad:
—Estoy feliz siendo quien soy, tal como soy. La avispa, en su orgullo herido, continuó con su ofensa, menospreciando la labor de la abeja y lamentándose de su propia condición. Mientras la abeja se alejaba con gracia, la avispa quedó sumida en sus pensamientos oscuros, deseando con envidia haber sido una abeja y ser más feliz.
En su vuelo solitario, la avispa reflexionó sobre las palabras de la abeja, y lentamente una comprensión iluminó su mente. Se dio cuenta de que cada criatura en el mundo tiene un propósito único, un don especial que la hace valiosa y significativa. La avispa comprendió que su talento para proteger a los suyos era tan importante como el arte de la abeja para hacer miel.
Finalmente, llegó a la conclusión de que la clave para la verdadera felicidad radica en aceptarse a uno mismo y en reconocer y valorar las cualidades únicas que cada ser posee. Todos tenemos un don, un talento especial que nos distingue y nos enriquece. Solo es cuestión de abrir los ojos y descubrirlo.
Así, en el prado encantado, la abeja y la avispa aprendieron una lección invaluable: el verdadero tesoro reside en aceptarse a uno mismo y en valorar las diferencias que nos hacen únicos. Y juntas, en armonía, zumbaban al unísono, cada una cumpliendo su propósito con gratitud y alegría.
Moraleja.
Todos tenemos un don o talento. El problema es que no nos damos cuenta de lo que somos capaces de hacer.
Lino Jorge Bandam Brando
Santa Rosa de Pata, 11/09/2011
1º de secundaria
𝙇𝙤𝙨 𝙙𝙚𝙢á𝙨 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙚𝙣𝙞𝙙𝙤𝙨 𝙚𝙨𝙩á𝙣 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙚𝙣𝙡𝙖𝙘𝙚:
https://docs.google.com/document/d/1ho2IEo66H0sSDKfZV8n9MfKHsWpNERrD/edit?usp=sharing&ouid=103265258820607038681&rtpof=true&sd=true