09/05/2026
HASTA EL CIELO, MI ADORADA MADRECITA DOMINGA ÁLVAREZ
Madrecita querida,
hoy mi corazón te escribe entre lágrimas y recuerdos.
Desde que partiste, quedó un vacío muy grande dentro de mí.
Hay días en los que levanto la mirada buscándote, queriendo escuchar tu voz, sentir tu abrazo y ver esa sonrisa que tantas veces me dio fuerza para seguir adelante.
Mamá, me haces mucha falta.
Duele mirar alrededor y no encontrarte.
Duele recordar tantos momentos vividos contigo, tus consejos, tu amor sincero, tu paciencia y la forma en que siempre cuidabas de mí aun cuando tú también estabas cansada.
A veces quisiera detener el tiempo solo para volver a abrazarte una vez más y decirte cuánto te amo.
Nunca imaginé que tu ausencia dolería tanto.
Pero en medio de este profundo dolor, también siento que sigues conmigo, iluminando mi camino desde el cielo.
Estoy seguro de que donde estés, me cuidas, me proteges y me das fuerzas para no rendirme.
Muchas veces, cuando siento que ya no puedo más, cierro los ojos y pienso en ti… y algo dentro de mí vuelve a levantarse.
Gracias, mamá, por todo tu amor.
Gracias por haber sido mi guía, mi refugio y mi mayor ejemplo de lucha y sacrificio.
Todo lo bueno que hay en mí lleva algo de ti.
Hoy solo quiero decirte que nunca te olvidaré.
Vivirás eternamente en mi corazón, en mis pensamientos y en cada paso que dé en esta vida.
Te amo con toda mi alma, madrecita hermosa.
Hasta el cielo, con el corazón roto pero lleno de amor.
Tu hijo que nunca dejará de extrañarte,
Amado Reyes Álvarez