Perú Bicentenario

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El fanatismo se mitiga leyendo...📖

«La historia no se escribe para el pasado, sino para que el presente sepa hacia dónde caminar» 🇵🇪

06/08/2026

EL RENACER DE NUESTRA MARINA DE GUERRA: Los cruceros “Almirante Grau” y “Coronel Bolognesi” 🇵🇪

Tras la desastrosa Guerra del Pacifico (1879-1884), también conocida Guerra del Salitre, la Marina de Guerra del Perú quedo sin buques para continuar operando ya que las pocas unidades que quedaban en el Callao habían cumplido con la orden de autodestrucción como consecuencia de la derrota en la defensa de Lima.

A fin de poner término a esta situación el gobierno peruano adquirió un par de transportes: el “Vilcanota” (1884) y el “Perú” (1885), a bordo de los cuales volvió a funcionar la Escuela Naval en 1888. Ese mismo año, llegó al Callao la cañonera “Lima” (de esta unidad ya publicamos un post anteriormente), adquirida durante la guerra y que fuera retenida por Inglaterra mientras duró el conflicto. En los años siguientes se incorporaron los transportes “Iquitos”, “Chalaco”, “Santa Rosa” y “Constitución”, sin embargo, ya entrado el siglo XX, varias de estas unidades tuvieron que ser dadas de baja.

En esta época, el Perú tuvo que enfrentar conflictos diplomáticos con Chile y Ecuador, lo que motivó a las juntas patrióticas a recaudar dinero a través de donaciones para adquirir nuevas unidades navales. Por fin, en 1904, el presidente José Pardo y Barreda autorizó la construcción de dos cruceros gemelos, que llevarían los nombres de “Almirante Grau” y “Coronel Bolognesi”, dándose el encargo a la empresa inglesa Vickers Sons Armstrong & Maxim Limited.

Iniciadas las obras a fines de 1905 con la puesta de quilla del “Coronel Bolognesi”, los dos buques siguieron en proceso de construcción bajo la vigilancia de una comisión peruana que, asesorada por el Cónsul peruano en Liverpool y el Comisionado Naval del Perú en Inglaterra, Carlos G. Estenós, estaba formada por el contralmirante Melitón Carvajal que la presidia y los tenientes primeros César Bielich y Héctor Carvajal. Meses más tarde, esta comisión fue aumentada con la designación del capitán de navío Gervasio Santillana, sobreviviente del Huáscar, enviado a Inglaterra para que, una vez terminada la construcción de los barcos, se hiciera cargo del comando de uno de ellos.

A raíz del lanzamiento a mar del “Almirante Grau”, ocurrido el martes 27 de marzo de 1906, la revista londinense Engineering publicó en su edición del 23 de ese mes un minucioso informe sobre las características técnicas de la nueva nave, subrayando sus bondades marineras y su gran poder de combate. Dada la fecha e importancia del testimonio, lo reproducimos a continuación tal como apareció en el Suplemento de Actualidades de Lima en mayo de ese año.

«El crucero de la Clase Scout tiene algunas particularidades que lo recomiendan ante un país, como el Perú, cuyos recursos para la marina son limitados, pues este buque, además de su gran velocidad de 24 nudos, tiene un armamento considerable, incluyendo en él dos cañones, cada uno de los cuales lanzará proyectiles de 100 libras a una velocidad efectiva de tres millas de distancia. Esto permitirá al 'Almirante Grau' combatir contra buques cuidadosamente protegidos, pero de menos velocidad en su andar, al mismo tiempo que sostener escaramuzas contra fuerzas navales superiores, auxiliado por su rapidez. Como se sabe, estas escaramuzas y estratagemas influyen muchas veces de manera decisiva, aunque el enemigo sea mucho más poderoso, en la realización de los planes estratégicos. El calado del 'Almirante Grau', que sólo es de 14 pies 3 pulgadas, le permitirá fondear en la mayor parte de las bahías del Pacifico, lo cual constituye una ventaja. Sobre este calado su desplazamiento es de 3,250 toneladas. La torre de comando, desde la cual será el buque dirigido en combate, se compone de una coraza de tres pulgadas de acero niquelado endurecido. Él armamento es el siguiente: Dos cañones acorazados de 152 mm, uno a proa y otro a popa, 8 cañones, también de tiro rápido de 1 1/4 libras; distribuidos principalmente en los costados del buque, en la cubierta superior y en el puente. Dos tubos sumergidos lanza-torpedos, para proyectiles de 18 pulgadas. El servicio de amunicionamiento de los grandes cañones se ha tenido en especial consideración, a fin de darle la mayor eficacia y rapidez. Los ascensores de la munición están movidos por electricidad y trabajan dentro de tubos acorazados. El 'Almirante Grau' tendrá una dotación de 300 hombres, y los compartimientos de la marinería tienen más comodidades que los construidos hasta ahora en buques de estas condiciones. El sistema de ventilación es completo, tanto natural como artificialmente, y la nave puede ser calentada por radiadores a v***r. Una instalación eléctrica proporciona luz a todo el buque; y los camarotes del capitán y oficialidad, así como el comedor, están provistos de todo confort y son muy espaciosos. Aunque el 'Almirante Grau' es relativamente pequeño, sus comodidades son mayores que las de los grandes buques ingleses construidos hace dos años. Tiene también el crucero una máquina para hacer hielo y para refrigerar. La panadería está provista de amasadores mecánicos. La maquinaria consiste en dos juegos de motores de cuatro cilindros y de triple expansión, que están fabricados para dar colectivamente, 14,000 caballos de fuerza, con una presión de v***r, en los cilindros de 250 libras, y 280 en los calderos. Esto dará una velocidad de 24 nudos, pudiendo llevar carbón, en viajes normales, para una distancia de 4,500 millas marinas. El árbol de la hélice y de las cigüeñas es hueco y de acero. Las hélices son de tres ramas y cada una de ellas es separable. Son de bronce. El crucero tiene diez calderos, de tubos pequeños, arreglados en tres compartimientos separados, contra inundación. Las cenizas se arrojan por medio de eyectores hidráulicos. El buque lleva dos mástiles, provisto cada uno de un servicio de señales. Tiene una instalación completa de telegrafía inalámbrica; reflectores poderosos y nueve botes pequeños, incluyendo una lancha a v***r de 34 pies».

El lanzamiento al agua se realizó con notable éxito; siendo presenciado por una compacta multitud. El bautizo estuvo a cargo de la dama peruana Clotilde A. de Candamo, esposa del Ministro del Perú en Francia, Carlos G. Candamo. Aquí el relato de una publicación de la época:

«Después de un corto servicio religioso, en que ofició el reverendo padre Ryan, la señora de Candamo movió la pequeña palanca, dispuesta de antemano, y el casco del crucero se hundió graciosamente en el agua, entre los aplausos de los concurrentes y a los acordes del himno nacional peruano, ejecutado por la banda del astillero».

Ambos cruceros que conformaban una división naval al mando del Contralmirante Manuel Melitón Carvajal (Al mando del ”Grau” estuvo del Capitan de Navio Eduardo Hidalgo y el Capitan de Navio Juan M. Ontaneda del “Bolognesi”), arribaron al Callao el 10 de agosto de 1907 y resultaron óptimas unidades navales, aunque periódicamente tuvieron que ser sometidas a revisión y trabajos de mantenimiento, y durante medio siglo serian los buques más representativos de la Marina de Guerra del Perú.

De las diversas modernizaciones parciales a las que fueron sometidos durante su vida operativa, la más significativa fue, en 1935, con el emplazamiento de varias armas antiaéreas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el puente de mando fue reconstruido y se sustituyó el palo proel por uno trípode.

Para destacar están sus participaciones en los conflictos con Colombia en 1932 y contra Ecuador en 1941.

También una visita oficial a Chile con motivo de la firma del Tratado de Lima que fuera suscrito entre ambos países.

Ambos cruceros pasaron a la reserva en 1952 y fueron dados de baja en 1958 tras más de 50 años de servicio.

📖 Fuentes:

Historia Marítima del Perú. (La República 1884 – 1906), Raúl Palacios Rodríguez.
ElComercio / Wikipedia

05/08/2026

EL DUELO ENTRE DOMINGO NIETO Y JOSE CAMACARO 🇵🇪 🇨🇴

José María Camacaro era un destacado oficial de caballería, nacido en la actual Venezuela, que obtuvo su ascenso a Coronel de manos del mismo Bolivar durante el asedio del Callao en 1826. Tras la capitulación de las fortalezas del Callao y la salida del último Ejército Real del Perú, Camacaro que ya era conocido como “La primera lanza de Colombia” regresó a su país con el resto del ejército grancolombiano.

Cuando se produjo la Guerra Colombo-Peruana en 1828, el entonces comandante de caballería Camacaro al frente del escuadrón Cedeño formó parte del ejército del Mariscal Sucre que se batió en la Batalla del Portete de Tarqui el 27 de febrero de 1829. Inclinada la balanza a su favor, en esa acción de guerra, y mientras la caballería grancolombiana perseguía a los dispersos soldados peruanos con la intención de cortarles la retirada hizo su aparición en el campo de batalla el regimiento peruano Húsares de Junín, el mismo con quien Camacaro combatiera codo a codo en 1824 en la Batalla de Junín.

Confiado en su destreza, Camacaro envía a un oficial con bandera de parlamento a donde se encontraban el regimiento peruano, retando a cualquier jefe enemigo que se atreviera a aceptar:

«(…) de esa forma, si el contendiente peruano resulta vencedor las tropas colombianas, que son mayoría, dejarán a las peruanas la retirada y podrá evitarse la derrota que de seguro sobrevendrá sino no se acepta el ofrecimiento que hace mi comandante Camacaro, la primera lanza de Colombia, de batirse a caballo y lanza con quien se atreva a aceptar este reto (…)»

Para sorpresa del emisario el desafío fue contestado por el teniente coronel Domingo Nieto que dio la siguiente respuesta: «Sírvase decir a su jefe, capitán, que estoy a sus órdenes en el terreno que quiera y con las armas que elija».

Entonces, ante la creciente expectación de los dos escuadrones, que conocían ya la heroica decisión de sus respectivos jefes de medir sus armas, irrumpió en la palestra el comandante Nieto sobre su bello potro piurano de sangre árabe «El Negro". […] A la vez, Camacaro, fustigó su zaino huesudo y ágil, y desfilando ante sus tropas, que lo creían invencible, se situó a un centenar de metros del comandante Nieto».

Según nos narra Enrique Chirinos Soto:
«Camacaro es hercúleo y de enorme talle, a punto tal que lo llaman “el gigante”; Nieto, antes bien, es de corta estatura. No obstante la aparente desventaja física, Nieto acepte la proposición. Parten los caballos al galope; se cruzan las lanzas; el gigante Camacaro es atravesado y mu**to: Nieto ha obtenido la victoria. Entonces, a despecho de lo estipulado, los colombianos enfurecidos atacan súbitamente, según parece, a los peruanos. Nieto tiene que ordenar la retirada. Más tarde, al atravesar un desfiladero, los peruanos divisan las tropas de Sucre, que, desde la altura, dominan completamente la situación. Nieto se prepara para lo peor. El vencedor de Ayacucho ha tenido ya noticia del épico lance, e hidalgamente, en vez de ordenar el ataque, que pudiera ser a mansalva, dadas las circunstancias, se descubre y saluda al héroe peruano y ordena se le rindan honores militares. Nobleza obliga. Nieto responde al saludo del adversario».

Para los colombianos la muerte de Camacaro causó hondo pesar en sus compañeros de armas quienes tuvieron que sufrir la afrenta de la derrota del jefe del Cedeño que afectó obviamente la moral de las tropas que ya no se atrevieron a enfrentar de nuevo a los peruanos.

📌 Por Resolución Suprema N° 31 IGE/IM del 19 de septiembre de 1949 el Regimiento de Caballería Escolta del Presidente pasó a llamarse "Regimiento de Caballería Mariscal Domingo Nieto" y actualmente son la Escolta del Presidente de la República.

📖 Fuentes:
Simón Bolívar O'Leary "Memorias del general O'Leary: publicadas por su hijo, Simon B. O'Leary" 1917 - Página 506
Chirinos Soto, 1985, p. 206.
Héctor Muñoz Bustamante "Bolivar en anecdotas" 1983 - Página 63
Estuardo Núñez "Los tradicionistas peruanos" 2001 - Página 68
Historia Militar del Perú. Tomo II. Carlos Dellepiane. Teniente coronel de caballería. Lima, 1931

05/08/2026

LA DESUNIÓN Y LA DERROTA 🇵🇪

En su libro “Las batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra”, el General Francisco J. Salazar (1824-1891), testigo ocular de los hechos, analizó el actuar de ambos bandos. En el caso de la batalla de San Juan y Chorrillos, sostiene que el ejército peruano se encerró “en la defensiva pasiva”, al punto que la reserva “no aparece en la línea de defensa para reforzar los puntos debilitados por el ímpetu de los ataques del adversario, y mucho menos para emprender un contraataque decidido, como pudo haberlo hecho”.

Con respecto a Miraflores, Salazar opinaba que se cometieron los mismos errores. Tampoco en la de Miraflores hubo siquiera un batallón de reserva que, conveniente colocado, pudiese caer sobre el enemigo cuando envolvió la línea peruana por su flanco derecho; razón por la que la derrota fue completa e inevitable”.

Pero Salazar dio una mirada sobre un punto que consideró una “desventaja irreparable”. Notó el “antagonismo” al interior de las tropas peruanas, compuesto por las “razas” indígena, “africana” y “española”. Los primeros no dispuestos a obedecer a los descendientes de sus “opresores”; los segundos, excluidos de las “instituciones democráticas”; y los últimos, jamás dispuestos a “hombrearse” en la guerra junto a un “indio” o “hijo de una esclava”.

“A tamaño mal están expuestos los pueblos que, como el Perú, no han llegado todavía a resolver el arduo problema de destruir por completo las causas que impiden que las agrupaciones de hombres de razas diferentes, mirándose como hermanas, y después de odios y las desconfianzas que las dividen, se encaminen asidas de las manos por el sendero de la concordia a idénticos fines sociales y políticos”, concluye el militar.

13/07/2026

Personal de marinería en el BAP Almirante Grau, navegando frente a Ancón - 1925. 🫡🇵🇪

En primer plano se aprecia uno de sus dos cañones principales Vickers de 152 mm (6 pulgadas) con su respectivo escudo de protección.

📷 Fotografía original en el primer comentario.

13/07/2026

Martín George Guise (1780-1828) fue un oficial de la Marina Real Británica que, tras las guerras napoleónicas, puso su experiencia al servicio de la independencia sudamericana. Primero combatió en la escuadra chilena de Thomas Cochrane y participó en la Expedición Libertadora al Perú.

Su mayor mérito no fue únicamente militar, sino institucional. Cuando José de San Martín creó la Marina de Guerra del Perú el 8 de octubre de 1821, designó a Guise como su primer Comandante General. En una época en que el nuevo Estado peruano apenas nacía, Guise tuvo que organizar, con poco apoyo del Estado, una marina prácticamente desde cero: formar oficiales, establecer reglamentos, reunir tripulaciones, reparar y adquirir buques y planificar las primeras operaciones navales de la República.

Los historiadores navales destacan que Guise era un comandante muy enérgico y exigente. Tenía fama de disciplinado y de mantener una estricta organización a bordo, rasgo heredado de la Royal Navy. Esa experiencia profesional fue decisiva para dar estabilidad a una institución que todavía carecía de tradición propia.

Su última campaña ocurrió durante la guerra entre el Perú y la Gran Colombia (1828-1829). Al mando de la escuadra peruana participó en el bloqueo contra Guayaquil. Mientras dirigía personalmente las operaciones desde la fragata “Presidente”, fue alcanzado por un proyectil que explotó cerca de él. Falleció a consecuencia de esas heridas, convirtiéndose en uno de los primeros grandes héroes navales de la naciente República.

La historiografía moderna, especialmente los trabajos de Michel Laguerre Kleimann y del Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, sostiene que la figura de Guise quedó parcialmente eclipsada por la enorme importancia histórica de Miguel Grau. Sin embargo, su papel fue distinto: mientras Grau representa el máximo héroe naval del Perú, Guise es recordado como el fundador y organizador de la Marina de Guerra del Perú.

Sus restos descansan en el Panteón de los Próceres.

Numerosas instituciones, calles y buques han llevado su nombre, entre ellos el destructor BAP Almirante Guise y la actual corbeta BAP Guise.

📚 Bibliografía recomendada:

Guise: Un marino británico-peruano para todos los tiempos, de Michel Laguerre Kleimann.

Historia de la Marina de Guerra del Perú (1821-1824), de Manuel Ignacio Vegas García.

Marinos Notables, Volumen I, publicado por el Archivo Histórico de la Marina de Guerra del Perú.

10/07/2026

En los meses previos al estallido de la Guerra del Pacífico, el Perú realizó intensos esfuerzos diplomáticos para evitar que las crecientes tensiones entre Chile y Bolivia desembocaran en ese momento en un conflicto armado. Uno de los protagonistas de esa última tentativa fue el diplomático José Antonio de Lavalle, quien fue enviado a Santiago con la delicada misión de buscar una solución pacífica mediante la negociación.

En Mi Misión en Chile en 1879, Lavalle relata en primera persona los acontecimientos de aquella gestión diplomática. A través de documentos, conversaciones y recuerdos, reconstruye las negociaciones sostenidas con las autoridades chilenas, las dificultades que enfrentó y las razones por las que, desde su perspectiva, fracasó el intento de preservar la paz.

Más que unas simples memorias, la obra constituye un valioso testimonio sobre la diplomacia sudamericana del siglo XIX. Permite conocer cómo se desarrollaron las conversaciones entre ambos gobiernos, cuáles eran sus objetivos y cómo la desconfianza mutua, los intereses estratégicos y la rapidez con que evolucionaron los acontecimientos terminaron haciendo inevitable la guerra.

Como toda fuente histórica, el libro refleja la visión y los intereses de su autor. Lavalle escribió para explicar y justificar su actuación como representante del gobierno peruano, por lo que su relato debe contrastarse con otras fuentes chilenas, bolivianas y extranjeras. Precisamente por ello, la obra sigue siendo un documento indispensable para comprender los últimos esfuerzos diplomáticos que precedieron al conflicto más importante de la historia republicana del Pacífico sur.

📌 Enlace en el primer comentario.

Photos from Biblioteca Nacional del Perú's post 10/07/2026

📚🔍🇵🇪✨

🗓️ 21, 22 y 24 de julio de 2026
⏰ 9:30 a. m.
💻 Modalidad virtual

📌 Inscripciones en la publicación de la BNP

09/07/2026

El histórico crucero BAP Lima en la selva durante la guerra con Colombia (1933)

El buque, adquirido durante la guerra con Chile, permanecería en aguas amazónicas hasta ser dado de baja definitivamente en 1940 tras más de 50 años al servicio del país.

En la parte inferior de la imagen podemos ver lo que quedaba del BAP Lima a comienzos del presente siglo en alguno de los afluentes del río Amazonas.

09/07/2026

EL PERÚ Y LA GUERRA DE 1914 (L. S. Rowe)

Aporta una lectura sobre los efectos del conflicto de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) en la sociedad peruana, algo bastante poco estudiado hasta la fecha. Los efectos económicos, los efectos sociales, las mutaciones tecnológicas, las nuevas posturas de intelectuales, son algunas de las líneas que se abordan en esta obra de 1975.

📌 Enlace en el primer comentario.

08/07/2026

🇵🇪 Con el fin de esclarecer algunos hechos sucedidos durante la independencia del Perú y los años siguientes, el historiador Juan Pedro Paz-Soldan reune una serie de cartas entre los protagonistas directos de los acontecimientos de la década de 1819-1829. Con documentos extraídos de las colecciones venezolanas de O'Leary y del Archivo de San Martín por parte de Argentina, intenta rescatar del olvido pasajes gloriosos de nuestro proceso de independencia así como también a heroicos guerrileros que fueron pieza clave para la derrota del ejército realista y que han quedado sepultados en el olvido ante figuras como San Martín, Bolívar y Sucre.

📌 Enlace en el primer comentario

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