14/02/2023
Teniendo en cuenta que la sexualidad es la forma más pura de conectar con el principio de todo, el amor en estado puro y la conexión directa con la vida.
Desde la intención de la danza sexual entre papá y mamá y de como ellos estaban relacionados con su propia sexualidad se creó una vida, desde ese encuentro en particular se puede decir que nos gestamos con los elementos femeninos y masculinos representados en padre y madre. Estas energías están presentes en todos como individuos solo que a veces es mas dominante una u otra en cualquier cuerpo.
El camino recorrido en la gestación fomenta las primeras conexiones entre los 4 elementos del ser: mental, físico, emocional y espiritual; en cada etapa de la existencia terrenal somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos, la sexualidad es como un cordón que nos une con el sentir.
Ahora, están las heridas que arrastramos no solo como conciencia si no como subconciencia en la negación al placer, en la desconexión de lo espiritual de lo sexual, como si fuese cuestión de caminos por separado cuando en realidad es el mismo.
Hablemos de la herida de mamá, no sin antes mencionar sus elementos; lugar donde regresamos cuando queremos sentir que estamos vivos, es el amor hacia nosotros y el planeta, la puerta divina a lo etéreo, el camino hacia la expansión del corazón y la empatía, es quien gesta, medita, nos nutre y nos une en nuestro “SOY” superior, el rechazo de mamá al saber que llegamos, los miedos, el parto la violencia que surja en el nacimiento, el abandono, muerte o maltrato en los primeros meses y los 7 años de vida marcaran un antes y un después para internalizar el valor al linaje femenino en nuestra adultez.
Por la parte de papá una energía con elementos como, el orden, la vitalidad, los límites, la cualidad intrínseca que nos hace florecer, la sabiduría y en crecimiento ordenado, la protección y la guía hacia una total expresión del reconocernos como el “YO” superior como individuo la usencia, el maltrato, el abandono o muerte de la representación masculina, marcará un antes y un después en la proyección de una masculinidad sana y empática para el equilibrio y el respeto por los seres vivos de la tierra.
Esto es reflejado en los encuentros sexuales en nuestra edad adulta, conectamos con una pareja o con nosotros mismos con un orgasmo que nos desprende de la realidad y que hacemos cualquier cosa por un encuentro que nos “saque del planeta” pero… si la energía sexual es la energía de la vida y si comprendemos que es la manera mas pura de conectarnos con lo que aprendimos sobre que es el amor es cuando se vienen esas preguntas;
¿Por qué después del orgasmo las cosas cambian?
¿Por qué él o ella me abandono después de lo que paso?
¿Por qué Me hizo sentir tan deseada(o), y luego me arrebato el femenino llamándome intensa(o), emocional, débil, irracional?
La herida me enseño que el amor era salvaje, impredecible, asfixiante, desesperado, me invitó a apagarme, calmándome, buscaba mi masculino, la fuerza, la vitalidad, ahí estaba yo buscando a papá, rogando que se quedara, cuidando a otros en la necesidad de ser cuidada, necesitaba desesperada cuidar de alguien, terminé siendo la madre, la abuela, la mujer, el ser femenino de protección actuando mi herida femenina y la exasperada necesidad del que no te fueras papi.
Del otro lado puedes encontrar esa llama gemela que actúa tu propia herida y otras veces resulta ser tu quien la actúas, un ser que de pronto no esta dispuesto(a) a ver el amor incondicional como una expresión de la vida misma, si no que le asfixia, se siente no merecedor(a), su masculino no permite más de lo que se pueda razonar, porque su herida y la tuya convergen para aprender el uno del otro, para seguir creciendo y resolverlo o simplemente para quedarse con la experiencia de que cuando miramos el amor en estado puro de expresión, vemos también desde que emoción nos compenetramos con nosotros o con ese otro ser en su total expresión de amor puro y de cómo aprendió a encontrar el camino hacia la fuente de su amor propio.
Meditar qué pasa cuando conectamos con algo tan cósmico y elevado como la sexualidad sagrada y comprendemos que todo acto sexual es un acto de amor, es bueno preguntarse también:
¿Cómo aprendimos a conectarnos con el amor?
¿Aparte del orgasmo como te sientes contigo o con la persona con la que vives o viviste ese orgasmo sexual?
¿Fue desde la carencia, desde la herida o desde el amor en plenitud del ser?
¿Estas siendo tú mismo o estas buscando en otro los elementos que necesitas desarrollar en ti?
Recordemos que somos los creadores de la película de nuestra propia vida y que ese orgasmo que tanto deseamos y que nos conecta con el placer de vivir, es un recordatorio de reconocer desde que amor nos estamos conectando.
A veces se puede uno quedarse y trabajar juntos otras veces es necesario seguir el camino heroico de la vida de la soledad y la búsqueda de nuestro propio ser.
Gracias por leerme hasta acá.