14/01/2026
Una muestra de las actividades físcas prehispánicas
| "El contorsionista"
En la escultura olmeca, el cuerpo humano fue un medio fundamental para expresar ideas rituales y simbólicas. Este monolito circular, tallado en alto relieve, muestra a un personaje en una postura extrema de contorsión: los brazos, cruzados sobre el pecho, sostienen el torso, mientras las plantas de los pies se elevan hasta la cabeza. La figura mantiene el rostro al frente, enfatizando el control corporal y la tensión de la postura.
La pieza procede de Las Choapas, Veracruz, dentro del área nuclear de la cultura olmeca, y se fecha entre 1200 y 600 a.C. Posturas similares han sido documentadas en esculturas monumentales y objetos portátiles de tradición olmeca y del área maya temprana. Investigaciones arqueológicas e iconográficas han señalado que estas representaciones no describen actos cotidianos, sino posiciones corporales altamente codificadas, vinculadas a contextos rituales y a concepciones simbólicas del cuerpo.
Diversos estudios académicos han propuesto que estas figuras pueden relacionarse con rituales de transformación, con el ejercicio del poder o con personajes investidos de atributos sobrenaturales, sin que exista una única interpretación definitiva. En algunos casos, la postura ha sido asociada con imágenes tempranas del dios del maíz o con gobernantes que encarnan principios de renovación y equilibrio, elementos centrales en la cosmovisión mesoamericana del periodo Formativo.
Esta escultura ofrece un testimonio material de cómo las sociedades olmecas utilizaron el cuerpo humano como soporte de significados religiosos y políticos, integrándolo al lenguaje visual de lo sagrado.
Si aún no la conoces, te invitamos a visitarla en la Sala Culturas del Golfo del Museo Nacional de Antropología.
👉 inah.gob.mx/museos/museo-nacional-de-antropologia
📷 Archivo Digital MNA.