15/06/2024
Notas del Pastor Axa M. M. # 14. ¿Haces bien en enojarte tanto?
Déjame contarte una historia real.
Jonás muy contento por la calabacera que le protegía del sol, se sentó a la sombra que le daba ésta planta milagrosa; él había trabajado arduamente durante tres largos días anunciando el mensaje de Dios a un pueblo no judío, necio y pecador; ahora le tocaba al profeta ver la escena en que Dios iba a destruir a Nínive, era tiempo de demostrar no solo la justicia de Dios, también había que demostrar que el profeta tenía razón (pues estaba su reputación de por medio). Jonás se había enojado unas horas antes, porque sabe que Dios podría ir en contra del prestigio del profeta y perdonar a la nación, como si su enojo hiciera cambiar de parecer a Dios, el profeta no oculto su enojo ante el Señor (y no podría). Su furia le hizo construir una enramada (una estructura) sin techo, sin una cobertura contra el sol, ésta estructura era algo que el hombre podía controlar y podía hacer; Dios seguramente solo observaba su tremendo berrinche; pero bueno ese momento de enojo ya había pasado, ahora tenia toda una calabacera para el solito.
Ésta es una calabacera sobrenatural, que surgió de la noche a la mañana, el profeta no hizo nada por esa calabacera, no la sembró, no la cuido, no le dio agua, y seguramente el profeta pensó que la calabacera debió crecer como resultado de su tremendo esfuerzo en la “obra del Señor” y por haber hecho una enramada (estructura) que podría sostener lo sobrenatural de Dios; pero ahora la planta estaba ahí y él podía disfrutar de ella pues había crecido extraordinariamente, y esta calabacera sobrenatural le daba comodidad, prosperidad, posición, estabilidad, seguridad, prestigio y fama; es una evidencia más de que Dios está con sus “siervos los profetas”. El “hombre de Dios” siempre había tenido razón, de hecho sus profecías eran dadas por Dios, sus criticas hacia Nínive eran ciertas, y toda la nación de Nínive estaba equivocada si creían que Dios los escucharía por un ayuno; este era el momento de la justicia de Dios sobre una nación pagana, idolatra, violenta, perversa y socialista (esto último lo agrego yo).
Y nuevamente algo completamente ajeno a él, lo hace enojar…
Pero, igual que su calabacera sobrenatural surgió de la noche a la mañana sin su participación; así mismo surgió un gusano, un ma***to gusano. Y así, sin más ni más, este gusano comunista (porque todo lo comunista destruye todo) daño a la calabacera y ésta se seco. El hombre de Dios se enoja con el gusano, con la calabacera y contra el viento fuerte y caluroso que lo golpeo (lo que hoy conocemos como un golpe de calor, es lo que Jonás estaba pasando en ese momento), estaba muy enojado hirviendo por dentro y por fuera, hasta el punto de querer morirse. Todo un malestar físico y emocional lo golpeaba, lo enmudecía. ¿Por qué estaba pasando eso?
De pronto lo único que le quedaba era una fabulosa estructura (enramada) construida por el mismo, pero sin calabacera, y por supuesto, sin todo lo que está le daba (comodidad, prosperidad, posición, estabilidad, seguridad, prestigio y fama) ahora se había acabado, todo por culpa de es gusano comunista que destruyo la hermosa plantita milagrosa. Su enojo era tan grande que Dios le habla al profeta y le pregunta ¿tanto te enojas por la calabacera (o por todo lo que perdiste)?, nuevamente el profeta cree que su indignación y enojo movería la decisión de Dios, que de alguna manera mostrar su molestia haría que Dios decidiera defender el prestigio del profeta e ir contra toda una nación.
Pero a Dios no le conmociona las actitudes pseudo-espirituales de sus siervos, pues Él conoce lo que hay realmente en el corazón. Los miedos, los egoísmos, el clasismo, el racismo, el amor a lo material y la comodidad, todo eso lo conoce muy bien el Señor. De manera que no podemos engañarlo, creyendo que nuestro discurso espiritual en defensa de la calabacera convencerá a Dios de que estamos enojados “con justa razón”. La respuesta de Dios al profeta respecto a su enojo es maravillosa, nuevamente Dios muestra lo que realmente Él ama, y como el profeta se había olvidado de ello:
“Entonces Dios dijo a Jonás: - ¿Te parece bien enojarte porque la planta murió? -¡Sí - replicó Jonás -, estoy tan enojado que quisiera morirme! Entonces el SEÑOR le respondió: - Sientes lástima por una planta, aunque tú no hiciste nada para que creciera. Creció rápido y murió rápido. Pero Nínive tiene más de ciento veinte mil habitantes que viven en oscuridad espiritual, sin mencionar todos los animales. ¿No debería yo sentir lástima por esta gran ciudad?” (Jonás 4:9-10 - NTV)
Definitivamente, el profeta se olvidó realmente de lo que importa, su enojo no tiene sentido delante de Dios, aunque para él si sea justificado. La diferencia es simple: se olvidó de lo que realmente le importa más a Dios. Es verdad que para Dios es importante que sus siervos estén bien, y a salvo; es importante que su pueblo este bien y en condiciones de vida favorables (llevados a la tierra prometida); pero todo eso es para que más personas lo conozcan a Él. El enojo del profeta termina de explotar por lo que perdió, pero todo comenzó cuando Dios mostró misericordia hacia un pueblo que estaba perdido, olvidado y a punto de perecer. El enojo del profeta, no era solo por lo que perdió, ni solo por el gusano comunista (o capitalista, el que quieras ver) que le quito tu estabilidad; también radicaba en que Dios tiene misericordia de aquellos que no se lo merecen.
Es fácil olvidarte que todo lo que tienes es por Gracia… No has hecho un solo merito, lo suficientemente sólido, valioso o importante como para que te indignes al perder tu calabacera… Es verdad, has construido una preciosa enramada (una estructura, un ministerio, un prestigio, tus bienes, etc), ¿pero de qué sirve tu enramada sin la calabacera? Tienes miedo al gusano comunista (o capitalista, o socialista) que pueda quitarte todo e imponer nuevas reglas, y que está encumbrándose tan rápido (de la noche a la mañana) en nuestras sociedades, destruyéndolo todo. Pero, quiero pensar que Dios nos está quitando la jactancia del corazón, cuando creíste que Dios se indignaría igual que tu, pero Él solo tuvo misericordia de una nación que clamo a un Dios de Amor.
¿Qué es lo que realmente te enoja?... Acaso somos los jueces de las naciones, ¿o sigue siendo Dios El Gran Juez, Jesucristo el Abogado Justo y el Espíritu Santo nuestro Compañero? ¿Es Dios todavía Dios Soberano en toda la tierra?
Con cariño.
Axa Macedo Martínez