01/07/2026
IAM para Padres
Las libretas cuentan una historia… ¿ya la leíste?
Una de las preguntas que más escuchamos de los padres de familia es:
”¿Cómo va mi hijo en la escuela?”
Y es una preocupación completamente normal.
Con el paso de los años muchos padres ya no recuerdan los temas que ven sus hijos en clase, algunos cambiaron por completo y otros simplemente dejaron de formar parte de su vida cotidiana.
Además, es común escuchar respuestas como:
“No dejaron tarea.”
“El maestro no fue.”
“Hoy no hicimos nada.”
“No vimos nada importante.”
Pero, ¿cómo saber si eso realmente ocurrió?
Existe una forma muy sencilla de conocer gran parte de la vida escolar de nuestros hijos, y muchas veces la tenemos al alcance de la mano.
Revisa sus libretas.
Las libretas son mucho más que hojas con apuntes. Son una bitácora del día a día.
En ellas podemos descubrir si el alumno pone atención, si trabaja durante la clase, si concluye las actividades y si mantiene un orden en su aprendizaje.
Observa algunos detalles:
* ¿Los apuntes son claros y ordenados?
* ¿Cada actividad tiene fecha?
* ¿Hay títulos que permitan identificar el tema?
* ¿Existen hojas inconclusas o actividades a la mitad?
* ¿Hay correcciones realizadas por el maestro?
* ¿Faltan hojas o hay páginas arrancadas?
Un hábito que recomiendo mucho es pedir a nuestros hijos que siempre escriban la fecha en cada actividad. Parece un detalle pequeño, pero nos permite identificar con facilidad los días en que trabajaron de forma constante y aquellos en los que algo pudo haber ocurrido.
Revisar una libreta no es buscar errores.
Es interesarnos por su proceso.
Es abrir una conversación.
Podemos preguntar:
”¿Qué fue lo más interesante que aprendiste este día?”
“Veo que este ejercicio quedó incompleto, ¿qué pasó?”
“Cuéntame de este tema.”
Cuando nuestros hijos sienten que nos interesa lo que hacen, también comienzan a darle mayor importancia.
Con el tiempo, esta sencilla práctica ayuda a formar hijos más ordenados, responsables y atentos.
Pero, sobre todo, les envía un mensaje muy poderoso:
“Me importa cómo vas. Me importa lo que aprendes. Me importas tú.”
Y un último pensamiento.
Cuando encuentres algo que corregir, hazlo con el propósito de orientar, no de señalar. Los niños están aprendiendo y necesitan guía, no únicamente observaciones.
Como padres, nuestro papel no es buscar culpables, sino acompañarlos para que cada día sean una mejor versión de sí mismos.
Porque una libreta puede mostrar cómo va un alumno en la escuela.
Pero el tiempo que dedicamos a revisarla demuestra cuánto nos interesa su crecimiento.
— Una reflexión desde las aulas de IAM