23/03/2025
🌟Un día me desperté siendo mamá de un ser mágico. Ese pequeño ser indefenso pero radiante de luz y amor hizo metamorfosis en mi, logró transformarme en una mujer mucho más valiente de lo que imaginé ser algún día, y aprendí a hablar con miradas, a dar caricias sin tocar, a acompañar en las crisis sólo estando ahí, diciéndole en silencio,
¡todo estará bien aquí estoy!, sintiéndome tan angustiada aprendí de calma y serenidad, aprendí entender de silencios y de sonidos, casi siento que aprendí otro idioma, una lengua pura, sin maldad, sin malicia, que muy pocos pueden comprender.
Aprendí a ser madre de un ser mágico, que no sabe de prejuicios, que no miente, su alma es pura y transparente, sin filtros.
Aprendí a ser libre de muchas maneras, a escuchar con atención y a valorar cada pequeña sensación de triunfo, aprendí a ver la vida de manera distinta, soy libre de todo aquello que banalmente consideré importante, hoy para mi sólo son boberías, banalidades pasajeras.
Aprendí de amor sincero, real, de ese que duele pero te enseña, y por su puesto es para toda la vida, nunca me desprendería de ese amor. Me convertí en madre de un ser mágico, que me enseñó de colores, de escuchar cantar al agua, de ver detalles pequeños que nunca hubiese notado, me enseñó de dinosaurios y del orden de las cosas.
Hoy puedo decir que aunque nada es facil siendo madre de este ser, sin duda alguna mi vida es extraordinaria gracias a el, lo amo con todo mi ser y si tengo que luchar contra dragones por el, lo haría con los ojos cerrados.
Karla ferrero.