26/11/2020
Todas las acciones que realizamos deben alinearse a nuestro propósito, esa serie de actos del día a día que nos conectan con la totalidad.
Pero, para lograr esta Recta Acciòn, debemos primero entender al ser humano y su constitución.
El ser humano es un un dividuo indiviso, una entidad microcosmica, que forma parte de una Entidad Macrocosmica; un universo en miniatura a imagen y semejanza del universo todo, ahora bien, esta entidad indivisa tiene su dualidad, la parte mortal con todos los elementos que le permiten interactuar con el mundo físico y la parte inmortal que lo trasciende.
Los neoplatónicos planteaban al ser humano como un anfibio (desde su significado etimológico), es decir un ser con una vida dual.
Somos seres de 2 mundos con una naturaleza material y otra espiritual, las cuales deben converger siempre en equilibrio, no podemos ser solo materiales como tampoco solo espirituales, la materia y el espíritu deben estar conectadas, integradas; materializar el espíritu y espiritualizar la materia, teniendo siempre como mediadora al Alma, quien nos brinda coherencia y cohesión.
Lo mismo nos explica el numero 5:
Cuerpo Fisico, elemento tierra
Cuerpo vital o prana, elemento Agua
Cuerpo Astra o emocional, elemento Aire
Mente de deseos, elemento fuego
Cuatro elementos que se integran a un todo, a una quintaescencia que denominamos Eter y conforma nuestra naturaleza espiritual.
Y es precisamente este mapa de trabajo lo que conforma nuestro entrenamiento ascendente, y que debe trabajarse de manera integral, no podemos descuidar ninguna de las partes, lo que suceda en un cuerpo afecta a los otros.
El objetivo como R+ es desarrollar nuestras potencialidades e integrarlas en torno a un eje, a ese quinto elemento de naturaleza espiritual que nos mantenga unidos a la totalidad. Vivir en armonía disfrutando la existencia, pero siempre contemplando con plena consciencia nuestra identidad divina.
"Pedes in terra ad sidera visus"
Paz Profunda.