30/07/2026
Este año, el examen de admisión de la UNAM dejó una lección que va mucho más allá de obtener 120 aciertos.
Por primera vez, el proceso se realizó completamente en línea y aparecieron resultados atípicos, denuncias y sospechas de que algunos aspirantes recibieron ayuda externa o utilizaron inteligencia artificial.
Hasta ahora, no sería responsable afirmar que todos los señalados hicieron trampa, porque la investigación continúa. Pero tampoco podemos fingir que no pasó nada.
La UNAM debe asumir su responsabilidad. Un examen que decide el futuro de miles de jóvenes necesitaba mejores controles, pruebas de seguridad y protocolos claros para responder ante posibles irregularidades. La tecnología avanzó más rápido que la estrategia institucional, y quienes actuaron honestamente terminaron pagando el precio de esa falta de previsión.
Pero también debemos hablar de la responsabilidad de los aspirantes.
Conseguir un lugar haciendo trampa no demuestra que estés preparado (a) para la universidad. Solamente demuestra que encontraste una falla en el sistema. La inteligencia artificial puede darte una respuesta, pero no puede estudiar la carrera por ti, presentar tus prácticas, defender tus trabajos ni convertirte en un buen profesionista.
Para los aspirantes de 2027, el mensaje es claro: tendrán que prepararse todavía más. Los próximos exámenes seguramente tendrán controles más estrictos, menos tolerancia ante conductas sospechosas y nuevas medidas de supervisión.
Prepárate para obtener un lugar, pero también para merecerlo. Porque entrar a la universidad es un logro; entrar honestamente es el verdadero orgullo.
Y tú, ¿crees que el problema fue la falta de ética de algunos aspirantes o la falta de preparación de la UNAM para aplicar un examen en línea?