15/01/2026
💫 Hoy seguimos en paro, pero no nos olvidamos de lo mas importante; nuestras niñas y niños por eso alzamos la voz🗣️💫
El trabajo que realizan las educadoras comunitarias del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) es una de las tareas más valiosas y, al mismo tiempo, más invisibilizadas del sistema educativo mexicano. Su labor no solo consiste en enseñar contenidos escolares, sino en llevar educación, esperanza y acompañamiento a comunidades rurales, indígenas y de alta marginación, donde muchas veces el Estado tiene una presencia limitada.
Las educadoras comunitarias desempeñan múltiples roles: son maestras, guías, mediadoras culturales y, en muchos casos, el principal vínculo entre la escuela y la comunidad. Trabajan en condiciones complejas, con escasos recursos materiales, largas distancias que recorrer y, frecuentemente, sin las condiciones laborales dignas que corresponden a la responsabilidad social que asumen. A pesar de ello, su compromiso con la niñez y las familias demuestra una profunda vocación de servicio y un fuerte sentido de justicia social.
El paro que hoy realizan para exigir un pago digno no debe interpretarse como un acto de abandono de sus responsabilidades, sino como una acción legítima de defensa de sus derechos laborales y humanos. Exigir una remuneración justa es exigir reconocimiento, respeto y coherencia entre el discurso de equidad educativa y las prácticas reales del sistema. No puede hablarse de justicia social ni de educación inclusiva mientras quienes sostienen la educación en los contextos más vulnerables sobreviven con apoyos insuficientes y sin seguridad laboral.
Reconocer y dignificar el trabajo de las educadoras comunitarias de CONAFE implica entender que una educación de calidad comienza por valorar a quienes la hacen posible. Atender sus demandas es un acto de responsabilidad ética y política, pero también una inversión directa en el futuro de las comunidades que atienden. La educación no puede construirse sobre la precariedad; al contrario, requiere condiciones justas que permitan a las educadoras enseñar con tranquilidad, dignidad y pleno reconocimiento a su invaluable labor.