26/06/2026
La jornada de la CNTE que quitó las máscaras
Toda lucha verdadera tiene una virtud…. desnuda a los hombres y exhibe a las instituciones. La reciente jornada de movilización de la CNTE no solo colocó sobre la mesa la exigencia de abrogar la Ley del ISSSTE de 2007; también dejó al descubierto quiénes están dispuestos a pelear por el magisterio y quiénes prefieren arrodillarse ante el poder.
Mientras miles de maestras y maestros abandonaban la comodidad de sus hogares, recorrían cientos de kilómetros y soportaban el cansancio, la lluvia, el sol y la incertidumbre para defender derechos conquistados con décadas de lucha, las dirigencias del SNTE optaban por la prudencia cobarde, el silencio conveniente y la obediencia disciplinada.
Una vez más quedó demostrado que para muchos dirigentes sindicales es más importante cuidar la imagen del gobierno que defender los intereses de quienes pagan sus salarios mediante cuotas sindicales. Parecen representantes del poder frente a los trabajadores y no representantes de los trabajadores frente al poder.
Durante años construyeron una estructura diseñada para administrar inconformidades, contener rebeldías y garantizar estabilidad política. Pero cuando llegó la hora de luchar, cuando el magisterio exigió firmeza y dignidad, esa estructura mostró su verdadero rostro: el de un sindicalismo agotado, burocrático y alejado de las bases.
Hablan de democracia mientras congelan elecciones sindicales. Hablan de representación mientras toman decisiones sin consultar a los trabajadores. Hablan de unidad mientras persiguen voces críticas. Hablan de defensa laboral mientras guardan silencio ante las injusticias que afectan a millones de docentes.
La movilización de la CNTE dejó una lección imborrable…. 👉🏾 los derechos nunca han sido regalos del poder. Cada conquista del magisterio ha nacido de la organización, la resistencia y la lucha de las bases. Nunca de la complacencia, nunca de la sumisión y jamás de los acuerdos de escritorio.
La historia es implacable con quienes traicionan su razón de ser. Y un sindicato que olvida que nació para defender trabajadores termina convertido en una simple oficina administrativa al servicio de intereses ajenos al gremio.
Pero la mayor enseñanza de esta jornada no es la traición de algunos dirigentes. La mayor enseñanza es que el cambio no vendrá de quienes han hecho del sindicato un patrimonio personal ni de quienes han encontrado en la política una forma de ascenso y privilegio.
El cambio solo será posible cuando las maestras y los maestros de base comprendan que ninguna estructura se transforma desde la obediencia. Que ninguna organización se democratiza por voluntad de quienes se benefician de ella. Que ningún relevo verdadero llegará mientras los mismos grupos, los mismos apellidos y las mismas prácticas continúen controlando los espacios de decisión.
La renovación del sindicalismo magisterial exige una revolución desde abajo. Exige nuevos liderazgos nacidos en las aulas, formados en las mismas carencias, enfrentando los mismos problemas y compartiendo las mismas necesidades que vive el docente de base. Liderazgos que conozcan el salón de clases antes que los pasillos del poder. Que entiendan la lucha antes que el privilegio. Que prefieran la voz de los trabajadores antes que los aplausos de los gobernantes.
Porque ningún sindicato será diferente mientras siga dirigido por quienes han aprendido a vivir de él y no para él.
La verdadera transformación del SNTE comenzará el día que los maestros de base decidan dejar de ser espectadores para convertirse en protagonistas de su propia historia. El día que entiendan que la fuerza más grande del sindicato no está en sus dirigentes, sino en los cientos de miles de trabajadores que sostienen la educación pública de este país.
Ese día no solo caerán las máscaras.
Ese día comenzará la revolución sindical que durante décadas ha estado esperando el magisterio mexicano.
Isael Villa de Jesús