Biblioteca Pública SANTA LUCÍA

Biblioteca Pública SANTA LUCÍA La B.P.SANTA LUCÍA inicia sus actividades en agosto de 1984. Ese mismo año se crea el Programa Nacional de Bibliotecas Públicas.

31/10/2024
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Regresaron las actividades de fomento a la lectura a la Biblioteca Santa Lucía. !!

Llegò la Navidad a la Biblioteca!!
02/12/2022

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Ofrenda 2022. Catrinas realizadas por usuarios.
18/10/2022

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18/10/2022

Ofrenda 2022

31/10/2020

TERROR EN LAS NOCHES

EL MISTERIO DE LOS BEBÉS DESAPARECIDOS
Derechos de autor: Jacqueline Sandoval 🌹

Cuando decidí ser parte de la policía de investigaciones, sabía que sería testigo de las peores atrocidades del ser humano, pero les aseguro que nadie podría estar preparado para ser testigo del caso que les relatare.

Llevaba un año en servicio y gracias a mi eficiencia y perspicacia pronto me ascendieron y me trasladaron a un pequeño pueblo apartado de la ciudad. Estaría a cargo de un gran misterio que envolvía dicha localidad.

En aquel lugar todos eran muy apegado a lo que decían las sagradas escrituras, es por eso que las mujeres no estaban de acuerdo con los planes de control de natalidad, teniendo cuanto hijo le brindará su fertilidad. Como era de esperarse cada familia contaba con un gran número de niños, pero desde hacía un tiempo los bebés recién nacidos estaban desapareciendo, algunos desde el hospital del pueblo y otros desde sus cunas en sus hogares, todo era un gran misterio, puesto que quien o quienes eran los responsables no dejaban ninguna pista al momento de llevárselos.

Cuando comencé mi investigación ya habían desaparecido más de treinta bebés en menos de seis meses.

Comencé a interrogar a la gente pero decían no saber nada y los pocos que se atrevían a hablar, decían que la responsable era la bruja del bosque.

Sinceramente confieso en que yo no creía en ninguna de aquellas supersticiones, por lo que no tomé en cuenta dichas afirmaciones.

Pasaron un par de meses y los bebés seguían desapareciendo sin rastro. La situación ya me tenía bastante presionado, puesto que mis superiores me exigían respuestas, pero yo en todo ese tiempo no había logrado encontrar ni una sola pista.

Dejando de lado mi pensamiento lógico y dejándome llevar por la desesperación de encontrar respuestas fui a interrogar a aquella mujer quien supuestamente era una bruja.

Camine por un estrecho sendero que llevaba al bosque hasta llegar a la orilla del río que pasaba por aquel lugar, en frente de la casa de aquella mujer, a distancia pude notar ciertos bultos pequeños que flotaban, me acerque con rapidez para que la corriente no se los llevara y me lance al agua... Logré sacar dos cuerpos de los bebés flotantes, con mucho pesar los dejé en la orilla. Ya no tenía dudas... aquella anciana de la cabaña debía ser la responsable.

La gente del pueblo decía que era una bruja que chupaba la sangre de los bebés para absorber sus vidas. Viendo aquellos pequeñitos cuerpos en que su piel estaba pegada a los huesos, pensé en que tal vez aquella teoría no estaba tan errada.

A esas alturas el número de niños desaparecidos ascendían a cuarenta y dos, por lo que no perdí tiempo en hacer la acusación para comenzar con el juicio en contra de aquella despiadada mujer.

En poco tiempo se realizó el juicio, ella no emitía palabras para defenderse, escuchaba los ataque e insultos del pueblo y sólo se permitía llorar desconsoladamente. No puedo negar que sus ojos me conmovían, pero al recordar a los bebés mu***os en mis brazos al sacarlos de río, mi ira regresaba con más fuerza en contra de ella.

La multitud pedía pena de muerte para ella, siendo muy probable que se la otorgaran, pero ésta no alcanzó a llegar al último juicio en donde se dictaria su sentencia final.

La desesperación por sentir la ira del pueblo llevó a aquella mujer, a romperse las venas a mordiscos. Cuando la encontraron estaba desagrada en su celda, con pedazos de su propia carne y piel en su boca y garganta, y en la pared escrito con su propia sangre:
"Soy Inocente, pero volveré para cometer el crimen por el cual se me acusó"

La gente del pueblo estaba muy conforme con lo ocurrido, aunque para ellos aquella mujer debería seguir pagando después de su muerte, por lo que con la autorización del cura del pueblo, decidieron que no se le daría sepultura en el cementerio, puesto que decían que un demonio como ella no era digna de ser enterrada en suelo sagrado.

De esta manera quemaron su cuerpo hasta reducirlo a cenizas las cuales mezclaron con la comida que le daban a los cerdos para que así no quedara ningún rastro de aquella supuesta bruja.

Pasaron unas semanas y todo el pueblo andaba en calma, y yo regrese a mi ciudad.

Con el caso ya resuelto pude volver a mi hogar al lado de mi esposa Cristina, a quien tanto extrañaba. Sin esperar lo que ocurriría después.

A la segunda noche, se me presentó aquella anciana en mis sueños, la veía llorando tal cual en el juicio, provocandome gran tristeza, esto hacía que me levantara cada mañana llorando inexplicablemente, Cristina mi esposa estaba muy preocupada por mi comportamiento, por lo que me llevo a una terapias psicológicas, pero nada de esto servía, sólo me daban por respuesta que era el estrés por estar a cargo de un caso tan fuerte como es el as*****to de bebés.

Le encontré lógica, pero me sentía una persona débil y eso me molestaba, debido a eso traté de hacerme el fuerte, a quien nada le afectaría. Pero cuando cambie de actitud también mis pesadillas cambiaron.

Ya aquella mujer no me lloraba con dolor, sino que me miraba en forma desafiante diciendo:

-"me acusaron de un crimen que no cometí... Me hicieron pagar por un crimen que no cometí... Morí por ese horrendo crimen que yo no cometí, sin siquiera darme la oportunidad de que mis cansados y viejos huesos descansen en suelo sagrado... Ahora por ese motivo me siento con el derecho de cometer el crimen por el cual pague"-

Sus palabras sonaban como un trueno en mis oídos, la fuerza de sus palabras me hicieron temblar y despertar de golpe. En ese momento recibo un llamado de mi superior, avisandome que debía regresar a aquel pueblo, puesto que las desapareciones de bebés no habían cesado.

Esta vez no me cabía duda, era la bruja que aún después de muerte venía a reclamar a aquellos bebés .

Al otro día volví al pueblo, pero esta vez no fui solo, sino con mi superior, quien tenía mucha más experiencia que yo en las investigaciones.

Trate de decirle lo que estaba pasando pero él era un hombre escéptico y jamás creería en lo que revelaban mis sueños.

En un par de días, mi superior encontró pistas de quien estaba detrás del secuestro de aquellos niños, pero debió viajar urgente por una emergencia familiar y me dejó a cargo nuevamente. Al revisar su carpeta vi que las pistas revelaban muchas cosas que yo había pasado por alto, como por ejemplo que cada secuentro en el hospital se daba en la madrugada.

Fue así que me quede haciendo guardia en la entrada. Durante la primera noche nacieron cinco niños, pero solo cuatro se fueron a casa.

Durante la segunda noche hice la guardia en la salida de emergencia que estaba en la parte de atrás del hospital. Ahí pude ver a una pequeña mujer con un bulto entre sus brazos, quien corría en forma encorvada perdiendose entre los árboles, cubiertos por la oscuridad de la noche.

Decidí seguirla a pesar de que ya se me había perdido de vista. Caminé por bastante tiempo hasta que al cruzar aquel bosque. Me encontré con una casa que no había visto antes. Estaba totalmente en ruinas. Me escabulli y pude ingresar llamado por el llanto de un bebé.

Aquel lugar olía espantosamente a muerte, me tape la nariz con un pañuelo y llegué a una habitación en donde vi la escena más espeluznante que había visto en mi vida, todo el piso estaba cubierto por cadáveres de bebes y uno de un adulto, algunos en total descomposición y otros solo en los huesos.

En ese momento quise correr pero al salir me tope con aquella mujer, aun con el bebé en sus brazos. Me miró totalmente desconcertada, mientras le dije:

-¡Deje al bebé en el suelo y aléjese! -

A lo que ella me contestó con algo que hizo que se me helara la sangre:

-¿Puedes verme? -

-Claro que puedo verla, le repito... Deje a ese bebe en el suelo y aléjese-

-Durante muchos años nadie me ha visto, desde que me mataron brutalmente y me dejaron botada en el bosque, en el cual deambulo con tristeza y dolor por la muerte de mi hijo-

Aquella mujer estaba totalmente desquiciada, pensé en aquel momento, pero pude notar que no representaba un peligro para mi por lo que me acerque y procedí a arrestarla.

Con mucho esfuerzo logré sacarla de la casa junto al bebé que llevaba en brazos, llame a la policía y pudimos llevarla a la comisaría.

Aquella mujer al perder a su hijo perdió la razón, desarrollando el síndrome de Cotard, ella realmente pensaba que estaba mu**ta, que era un fantasma y en venganza por haberle arrebatado a su hijo secuestraba a los bebés para dejarlos morir por inanición.

Al ser éste un pueblo remoto, se regia por sus propias costumbres y supersticiones, para ellos una madre soltera representaba una maldición para el pueblo, fue por eso que le quitaron el hijo a aquella mujer. Ella por estar embarazada sin haberse casado, debió entregar a su hijo justo al momento de dar a luz, nadie escucho sus ruegos y súplicas, ni la explicación de que pronto llegaría su novio el cual le había propuesto matrimonio antes de irse del pueblo prometiendo volver lo antes posible.

Sin escuchar razones aquel niño fue entregado a una supuesta buena familia, pero ella no aceptó su pérdida, por lo que averiguó quienes eran los que se habían quedado con su hijo. Los espiaba día y noche, siempre presente en su crecimiento, pero cuando aquel niño cumplió los dos años, el supuesto padre de familia cometió un terrible acto... abuso sexualmente y golpeó en forma despiadada y brutal a aquel pequeño, arrebatandole la vida de la forma más cruel, todo su cuerpo estaba destrozado... Ella sin nada que poder hacer al escuchar los últimos gritos desgarradores de su hijo, trato de hacer justicia por sus propias manos, pero aquel hombre la golpeó salvajemente dejándola al borde de la muerte tirada en el bosque, desde aquel momento ella pensó que había mu**to. Sintiendo que era un ente regresó a casa de aquel ma***to hombre y lo mato de un golpe en la cabeza, para luego arrastrarlo a la casa abandonada del bosque, en donde se ensañó con su cuerpo el cual destrozó, pero aun así para ella no era suficiente venganza por lo que decidió hacer pagar a todo el pueblo, quien por causa de su mentalidad conservadora y fanática la había dejado sin su bebé. Es por eso que cada noche cual ente vengativo vagaba por el pueblo cobrando a sus pequeñas víctimas.

Pasaron las semanas y se le dictó sentencia, la cual fue la de cadena perpetua en una carcel alejada del pueblo, en una gran ciudad en donde la mantuvieron aislada de las demás reclusas.

Ya con el caso resuelto y con el misterio develado, volví a mi casa nuevamente. Mi hermosa esposa estaba radiante y feliz puesto que me tenía una gran noticia... ¡Estaba embarazada! En ese momento que escuche sus palabras se me vinieron a la mente todas aquellas imágenes de los bebés mu***os, mis ojos se nublaron y como en una tormenta desataron un torrente de lágrimas incontrolables.

Cristina me tomó en sus brazos y pude por fin sacar de mi corazón todo el dolor que tenía reprimido de aquel caso que tanto me conmovió.

Ya con más calma al pasar unas horas disimule mi miedo de traer un niño a este mundo, para que Cristina no entristeciera, ya que ella estaba muy entusiasmada con la idea. Solo le dije que estaba muy feliz de saber que seríamos padres.

A pesar que no me agradaba mucho la idea, poco a poco me fui entusiasmando, y fui fantaseando con mi hijo, con llevarlo al parque, con enseñarle a dibujar, a jugar fútbol y a tocar música... Al ver crecer la barriga de Cristina más crecía mi ilusión y mi amor por ese hijo. Ya lo esperaba con ansias, tenía todo listo para su llegada, le había comprado hermosos atuendos y variados juguetes que compartiriamos juntos.

A esas alturas con mi mente totalmente ocupada en la llegada de mi hijo, prácticamente se me había olvidado todo lo vivido en aquel ma***to pueblo, pero era claro que ellos no me permitirían olvidarlo.

Cuando faltaba sólo un día para que Cristina tuviera su parto programado, se me presentó aquella bruja que acuse inocentemente.
Pensé en ese momento que era una pesadilla, pero no fue así.

Sonriendo siniestramente y con una voz de ultratumba me dijo:

- Cometeré el crimen por el cual ya pague, ya es tiempo-

Le grité que se fuera que solo era un ma***to fantasma que no tenía poder sobre mi familia, pero esto solo la hizo soltar una carcajada y luego con furia se acerco a mi esposa, quien en ese momento inconscientemente se revolcaba del dolor al sentir morir a su hijo en sus entrañas.

Llame a una ambulancia mientras veía como aquella mujer fantasma hacía señales con sus manos como si en un trance estuviera retorciendo el cuello de alguien.

Yo estaba aterrado, no sabía como reaccionar, Cristina sólo gritaba y se retorcía con la mirada perdida, le hablaba pero parecía que mis palabras no llegaban a sus oídos.

Luego de un rato la mujer fantasma expeliendo un olor a flores mu**tas, desapareció de la habitación, dejando a Cristina sumida en un charco de sangre.

Cuando llegó la ambulancia ya era demasiado tarde. La trasladaron al hospital en donde debió dar a luz a nuestro hijo mu**to, quien tenía marcado en su cuellito las marcas de las manos de aquel ente en señal de estrangulamiento.

Al ver como sacaban su pequeño cuerpito inerte, nuevamente vinieron a mi mente aquellas imágenes de bebés mu***os, y sentí el dolor de cada padre que había perdido a su hijo. Sabía que talvez me merecía tal sufrimiento, por haber acusado injustamente a una mujer inocente, la cual me estaba haciendo pagar con lo que más amaba.

Después de aquel episodio de mi vida me costó demasiado pensar en volver a tener nuevamente a un hijo.

Cristina no sabía nada de lo ocurrido, por lo que solo se iba deprimiendo con cada pérdida que sufría, cada vez que quedaba embarazada... Pero... ¿Como decirle que por mi causa de haber condenado a una mujer inocente ella jamás podrá darme un hijo?... ¿Como explicarle que una mujer fantasma se había llevado a todos nuestros futuros hijos desde su vientre y que en cambio sólo dejaba en la habitación un intenso olor a flores mu**tas? -

No, no me creería y si lo hubiera hecho, me hubiese odiado y abandonado, y yo sin ella no podría vivir... No podía contarle la verdad...

Con el tiempo la fui alentando a la idea de adoptar a un pequeño bebé, en un principio se resistió pero ya luego de que el médico le dijera que por todo el daño que tenía su útero, ya no podría nuevamente quedar embarazada, acepto adoptar.

No puedo negar que cuando trajimos a casa a nuestro primer hijo sentí mucho miedo de que aquel ente lo dañara, pero nada pasó, al parecer ella solo a mi me había condenado a no tener una descendencia de mi sangre, pero eso a mi ya no me importaba, sinceramente desde un principio yo no quería traer a otro niño a este mundo tan viciado, por lo que decimos con Cristina ayudar y rescatar, talvez de un mal futuro, a niños abandonados.

Así de esta forma ya llevamos ocho hijos adoptados los cuales hemos criado con infinito amor... Amor que ellos agradecen y nos devuelven siendo niños buenos y responsables.

De aquel ma***to pueblo no supe nada en mucho tiempo, solo cuando con los años me volví a encontrar con mi superior, quien se había ido a otra ciudad y me contó que la mujer responsable de aquellas muertes de los bebés había mu**to en la cárcel, al igual que los niños murió por inanición negándose a comer y a beber agua... Pero había más, buscó su muerte real solo para volver del más allá para seguir cobrando venganza a su pueblo. Así fue que hubo una ola de bebes que encontraban mu***os en sus cunas... La gente del pueblo horrorizados sabían que jamás se liberarían de aquella maldición, por lo que lo abandonaron, quedando el pueblo totalmente desierto. Así nació la leyenda que dice que no puedes visitar lo que quedó del pueblo si vas con un bebé, puesto que si ella lo escucha llorar aparecerá la figura encorvada de una mujer quien te lo arrrbatara para dejarlo morir.

Toda una cadena de sucesos de injusticia, llevaron a que muchos inocentes pagaran con sus vidas los prejuicios de un grupo de personas conservadoras e hipócritas. Le quitaron un hijo a una madre, para supuestamente darle un mejor futuro... futuro que le fue arrebatado de la manera más horrible a aquel bebé, creando con este acto un alma vengativa que clamaba por justicia. Así mismo como clamaba por justicia aquella mujer que encarcele siendo inocente, sólo por dejarme llevar por el prejuicio y superstición de creer que era una bruja por su aspecto. Me deje llevar por los prejuicios y me costó caro haber dejado de lado mi buen juicio. Y así una desgracia va desencadenando todo una gran cadena de atrocidades, ya que todo esto comenzó por el engaño de un hombre quien embarazo y abandono a una inocente joven. Es por eso que debemos cuidar nuestras acciones.

Fin
Jacqueline Sandoval 🌹https://www.facebook.com/jacqueline.sandoval.relatos/

página dedicada a relatos y cuentos de ficción del ámbito paranormal y el terror

24/10/2020

Excelente lectura!! Por Matías. El callejón del diablo. 😈

23/10/2020

La leyenda de la flor de cempasúchil: “Cuenta la leyenda que existían dos amantes cuyos nombres eran Xóchitl y Huitzilin. El amor entre ellos había nacido desde la infancia, y crecía cada día más.

Cada tarde, los amantes subían a la montaña para ofrecer flores al dios del sol, Tonatiuh, quien disfrutaba ver cómo el amor entre ellos ardía como el sol.

Pero un terrible día la guerra llegó a sus tierras y los amantes tuvieron que separarse, no sin antes prometerse amor eterno. Y juraron, frente a Tonatiuh, que se amarían más allá del tiempo, la distancia y la muerte.

Al poco tiempo, Huitzilin murió en batalla, y al descubrirlo el corazón de Xóchitl se partió de dolor. Aún así, con toda esa tristeza encima, recordó su promesa y acudió a Tonatiuh para pedirle ayuda.

Xóchitl pidió al dios Sol que la uniera con su amado. El dios, conmovido por el llanto de la joven extendió uno de sus brazos y la convirtió en una flor.

Una flor de colores tan intensos como el sol al atardecer. Luego, tocó a Huitzilin y lo convirtió en colibrí.

Al atardecer, Huitzilin, amoroso, se posó al centro de la hermosa flor quien se llenó de un aroma intenso y misterioso, y se abrió en 20 pétalos. Así fue como nació la flor de Cempoalxochitl (cempasúchil), la flor del amor y la muerte”.

21/10/2020

FRANCISCA Y LA MUERTE:
—Santos y buenos días —dijo la muerte, y ninguno de los presentes la pudo reconocer.
¡Claro!, venía la parca con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla en el bolsillo.

—Si no molesto —dijo—, quisiera saber dónde vive la señora Francisca.

—Pues mire —le respondieron, y asomándose a la puerta, un hombre señaló con su dedo rudo de labrador:

Allá por los matorrales que bate el viento, ¿ve? hay un camino que sube la colina. Arriba hallará la casa.

"Cumplida está" pensó la muerte, y dando las gracias echó a andar por el camino aquella mañana que, precisamente, había pocas nubes en el cielo y todo el azul resplandecía de luz.

Andando pues, miró la muerte la hora y vio que eran las siete de la mañana. Para la una y cuarto, pasado el meridiano, estaba en su lista cumplida ya la señora Francisca.

"Menos mal, poco trabajo; un solo caso", se dijo satisfecha de no fatigarse la muerte y siguió su paso, metiéndose ahora por el camino apretado de romerillo y rocío.

Efectivamente, era el mes de mayo y con los aguaceros caídos no hubo semilla silvestre ni brote que se quedara bajo tierra sin salir al sol. Los retoños de la ceibas eran pura caoba transparente. El tronco del guayabo soltaba, a espacios, la corteza, dejando ver la carne limpia de la madera. Los cañaverales no tenían una sola hoja amarilla; verde era todo, desde el suelo al aire, y un olor a vida subía de las flores.

Natural que la muerte se tapara la nariz. Lógico también que ni siquiera mirara tanta rama llena de nidos, ni tanta abeja con su flor. Pero ¿qué hacerse?; estaba la muerte de paso por aquí, sin ser su reino.

Así pues, echó y echó a andar la muerte por los caminos hasta llegar a casa de Francisca.

—Por favor, con Panchita

Imagen de la muerte preguntando por Panchita
—dijo adulona la muerte.

—Abuela salió temprano

—contestó una nieta de oro, un poco temerosa, aunque la parca seguía con su trenza bajo el sombrero y la mano en el bolsillo.

—¿Y a qué hora regresa?

—preguntó la muerte.

—¡Quién lo sabe! —dijo la madre de la niña—. Depende de los quehaceres. Por el campo anda, trabajando.

Y la muerte se mordió el labio. No era para menos seguir dando rueda por tanto mundo bonito y ajeno.

—Hace mucho sol. ¿Puedo esperarla aquí?

— Aquí quien viene tiene su casa. Pero puede que ella no regrese hasta el anochecer.

"¡Chin!", pensó la muerte, "se me irá el tren de las cinco. No; mejor voy a buscarla". Y levantando su voz, dijo la muerte:

—¿Dónde, de fijo, pudiera encontrarla ahora?

—De madrugada salió a ordeñar. Seguramente estará en el maíz, sembrando.

—¿Y dónde está el maizal? -preguntó la muerte.

—Siga la cerca y luego verá el campo arado detrás.

—Gracias —dijo secamente la muerte y echó a andar de nuevo.

Pero miró todo el extenso campo arado y no había un alma en él. Sólo garzas. Soltóse la trenza la muerte y rabió:

"¡Vieja andariega, dónde te habrás metido!" Escupió y continuó su sendero sin tino.

Una hora después de tener la trenza ardida bajo el sombrero y la nariz repugnada de tanto olor a hierba nueva, la muerte se topó con un caminante:

—Señor, ¿pudiera usted decirme dónde está Francisca por estos campos?

—Tiene suerte —dijo el caminante—, media hora lleva en casa de los Noriega. Está el niño enfermo y ella fue a sobarle el vientre.

—Gracias —dijo la muerte como un disparo, y apretó el paso.

Duro y fatigoso era el camino. Además, ahora tenía que hacerlo sobre un nuevo terreno arado, sin trillo, y ya se sabe cómo es de incómodo sentar el pie sobre el suelo irregular y tan esponjoso de frescura, que se pierde la mitad del esfuerzo. Así por tanto, llegó la muerte hecha una lástima a casa de los Noriega:

—Con Francisca, a ver si me hace el favor.

—Ya se marchó.

Imagen de la familia Noriega
—¡Pero , cómo! ¿Así, tan de pronto?

—¿Por qué tan de pronto? —le respondieron—.

Sólo vino a ayudarnos con el niño y ya lo hizo. ¿De qué extrañarse?

—Bueno... verá —dijo la muerte turbada—, es que siempre una hace la sobremesa en todo, digo yo.

—Entonces usted no conoce a Francisca.

—Tengo sus señas —dijo burocrática la impía.

— A ver; dígalas —esperó la madre. Y la muerte dijo:

— Pues... con arrugas; desde luego ya son sesenta años...

—¿Y qué más?

—Verá... el pelo blanco... casi ningún diente propio... la nariz, digamos...

—¿Digamos qué?

—Filosa.

—¿Eso es todo?

—Bueno... además de nombre y dos apellidos.

—Pero usted no ha hablado de sus ojos.

—Bien; nublados... sí, nublados han de ser... ahumados por los años.

—No, no la conoce —dijo la mujer—.

Todo lo dicho está bien, pero no los ojos. Tiene menos tiempo en la mirada. Ésa, a quien usted busca, no es Francisca.

Y salió la muerte otra vez al camino. Iba ahora indignada sin preocuparse mucho por la mano y la trenza, que medio se le asomaba bajo el ala del sombrero.

Anduvo y anduvo. En casa de los González le dijeron que estaba Francisca a un tiro de ojo de allí, cortando pastura para la vaca de los nietos. Mas sólo vio la muerte la pastura recién cortada y nada de Francisca, ni siquiera la huella menuda de su paso.

Entonces la muerte, quien ya tenía los pies hinchados dentro de los botines enlodados, y la camisa negra, más que sudada, sacó su reloj y consultó la hora:

"¡Dios! ¡Las cuatro y media! ¡Imposible! ¡Se me va el tren!"

Y echó la muerte de regreso, maldiciendo.

Mientras, a dos kilómetros de allí, Francisca escardaba de malas hierbas el jardincito de la escuela. Un viejo conocido pasó a caballo y, sonriéndole, le echó a su manera el saludo cariñoso:

Imagen de Francisca cortando flores
—Francisca, ¿cuándo te vas a morir?

Ella se incorporó asomando medio cuerpo sobre las rosas y le devolvió el saludo alegre:

—Nunca —dijo—, siempre hay algo que hacer.

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