23/06/2026
EL DUELO SILENCIOSO DEL CIERRE DE CICLO ESCOLAR
Cuando termina el ciclo escolar, todos hablan de vacaciones.
Pero pocos hablan de las despedidas.
Porque aunque no lo digamos, los maestros también vivimos pequeños duelos cada fin de curso.
Nos despedimos de ese alumno que llegó en agosto sin querer participar y terminó levantando la mano para responder.
De la alumna que pasó meses luchando contra su inseguridad hasta que un día se atrevió a exponer frente al grupo.
Del estudiante que nos sacó canas verdes todo el año, pero cuya ausencia seguramente notaremos en agosto.
Nos despedimos de grupos completos que, para bien o para mal, se volvieron parte de nuestra rutina diaria.
Y es curioso…
Porque durante meses contamos los días para que llegaran las vacaciones.
Pero cuando llega el último día, algo cambia.
Los salones se vacían.
Los pasillos se quedan en silencio.
Las filas desaparecen.
Y la escuela deja de sonar a escuela.
Entonces entendemos que no solo cerramos documentos, boletas, informes y expedientes.
También cerramos historias.
Historias que quizá nunca volveremos a ver.
Porque algunos alumnos cambiarán de escuela.
Otros crecerán y seguirán su camino.
Y muchos se convertirán simplemente en un recuerdo más dentro de nuestra carrera docente.
Por eso el cierre de ciclo no es solamente un trámite administrativo.
También es un ejercicio de gratitud.
De mirar atrás y reconocer que, aunque hubo problemas, reportes, conflictos, reuniones interminables y días difíciles…
También hubo aprendizajes, risas y momentos que valieron la pena.
Porque al final, los ciclos escolares no terminan cuando se entrega la última calificación.
Terminan cuando entendemos que dejamos una pequeña huella en nuestros alumnos… y ellos dejaron una pequeña huella en nosotros.
¿Cuál fue ese alumno o grupo que recordarás por muchos años y por qué?
✏️ La maestra de la secu Fabiy Cruz