11/11/2024
¿Tratar la violencia como a un virus?
Los recientes eventos en Querétaro y otros estados de México han puesto en evidencia la violencia instaurada en nuestra vida cotidiana. Este sábado, un grupo armado irrumpió en un bar en la capital del estado, dejando un saldo de 10 personas fallecidas y 15 heridas. La tragedia ha generado dolor y rabia entre los familiares y allegados de las víctimas, además de una profunda tristeza y temor en quienes habitamos esta ciudad.
Es innegable que vivimos tiempos difíciles debido a una escalada de violencia que se alimenta de un círculo vicioso entre el uso de la fuerza y los mecanismos de seguridad. Los hechos en Querétaro llevan a reflexionar sobre una declaración del gobernador, quien, tras los sucesos, expresó: “no vamos a permitir contaminarnos de lo que está ocurriendo en otras partes de la república”. En el comunicado también señaló que el estado “blindará sus fronteras” para mantener su seguridad. Esta afirmación revela un imaginario que se asemeja a la forma en que abordaríamos una enfermedad contagiosa: si tratamos la violencia como un virus o agente externo que amenaza con “contaminarnos”, los mecanismos de seguridad tienden a orientarse hacia el aislamiento y el blindaje. Sin embargo, esta perspectiva plantea serias implicaciones que requieren nuestra atención:
1) La violencia no es un agente externo. Dado que implica el uso de poder o fuerza para causar daño y obtener beneficios, sólo se reproduce cuando se concede o legitima ese poder a personas o grupos. Enfrentar la violencia demanda una mirada introspectiva hacia la corrupción y el autoritarismo en el interior de nuestras estructuras.
2) El blindaje de fronteras presupone que el enemigo es externo, lo cual simplifica la complejidad de los actores involucrados y las dinámicas territoriales, las cuales no se ajustan a límites oficiales. Para atender la violencia, se requiere un enfoque integral y estructural que considere todos los factores presentes en la zona.
3) Tratar estos sucesos como casos aislados limita la comprensión del contexto y las raíces del problema. Abordar la violencia requiere una perspectiva histórica y contextual que, de otro modo, corre el riesgo de ser invisibilizada, lo que sólo favorece su escalada.
En nombre de la Red Nacional en Educación para la Cuidadanía (RENAEC), lamentamos profundamente los hechos ocurridos este fin de semana en Querétaro y ofrecemos nuestras más sinceras condolencias a las familias y amigos de las víctimas.