28/08/2026
No poner atención no es necesariamente un acto de rebeldía.
Hay muchas razones por las que un niño puede tener dificultades para mantener la atención. Pueden intervenir factores relacionados con su desarrollo, su neurobiología, sus emociones, el entorno e incluso la propia experiencia de aprendizaje.
Por ejemplo:
🌟Las dificultades de atención pueden formar parte de un perfil de TDAH, pero tener dificultades para concentrarse no significa necesariamente tener TDAH. El diagnóstico requiere un patrón persistente de síntomas que afecte el funcionamiento en más de un contexto.
🌟La edad es un factor importante, dos niños que cursan el mismo grado pueden encontrarse en momentos diferentes de su desarrollo, por lo que sus capacidades de atención, autorregulación y permanencia en una tarea no necesariamente serán iguales.
🌟Un uso elevado de pantallas puede asociarse con dificultades de atención en algunos niños, aunque la relación es compleja y depende de factores como el contenido, el contexto, el sueño y la forma de utilización.
🌟Situaciones como la ansiedad, la baja autoestima, la falta de sueño o el acoso escolar (bullying) pueden afectar significativamente la capacidad de concentración.
🌟El interés y la forma de enseñar también importan: la atención no ocurre en el vacío. El interés por la actividad, la motivación, el nivel de dificultad y la manera en que se presenta el contenido pueden influir en cuánto tiempo un niño consigue mantenerse involucrado. Por eso, un niño que tiene dificultades para concentrarse en una actividad escolar puede mostrar una concentración muy distinta cuando encuentra una actividad que despierta su curiosidad.
Así que, antes de decidir que "no poner atención" es el problema, quizá valga la pena preguntarnos:
¿Qué nos está intentando decir esa falta de atención?
Porque encontrar la causa puede cambiar por completo la solución.
No todos los niños necesitan aprender a poner más atención.
A veces necesitan encontrar una manera diferente de involucrarse con lo que están aprendiendo. 💛