21/05/2026
Hoy en día, la educación exige ir más allá de las aulas tradicionales; busca el desarrollo integral del ser humano. En ese sentido, la danza folklórica mexicana es una de las herramientas pedagógicas más completas que existen. A través de ella, los alumnos desarrollan motricidad, expresión corporal, memoria rítmica y una profunda empatía cultural.
Darle a la danza el lugar que merece dentro de una escuela significa apostar por el arte como un eje formativo. Significa entender que el esfuerzo de aprender un zapateado o coordinar una elevación fomenta la resiliencia y el carácter. En esta institución, la danza se vive con respeto y formalidad, impulsando a los estudiantes a dar lo mejor de sí en cada escenario. Apoyar estas expresiones es la prueba clara de que estamos comprometidos con una educación que nutre la mente, el cuerpo y el corazón de nuestra juventud."