UNAO - Crecimiento Personal

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Instituto UNAO, es una institución oaxaqueña de Educación Superior. Esta fanepage corresponde al

12/06/2026

«Sobre cada niño se debería poner un cartel que dijera: Tratar con cuidado.Contiene sueños.» (Mirko Badiale).

08/06/2026
05/06/2026

"La Tierra es nuestra Casa Común; si ella sufre, todos sus hijos sufren con ella." (Leonardo Boff).

28/05/2026

𝘓𝘢 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳𝘪́𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘥𝘦𝘳𝘪́𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰, 𝘺 𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘳𝘦𝘯𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦. 𝘐𝘮𝘢𝘨𝘪𝘯𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝘪𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘦 𝘦𝘯𝘦𝘮𝘪𝘨𝘰 𝘦𝘴 𝘥𝘪𝘦𝘻 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘮𝘢́𝘴 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘶́. ¿𝘊𝘰́𝘮𝘰 𝘦𝘯𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘪𝘯𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘴𝘪𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢𝘵𝘦𝘨𝘪𝘢, 𝘴𝘪𝘯 𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘳 𝘴𝘶 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢?

Con la aceptación ocurre lo mismo, ¡no podemos aceptar aquello que no conocemos!

Mientras lo interno permanezca en la sombra, las heridas, los miedos, las contradicciones, los deseos negados, no hay aceptación posible. Solo hay resistencia, evasión y desgaste.

Previo al auge del conductismo, resonaba con fuerza el nombre de William James, quien afirmaba que la introspección solo podía darse mediante el diálogo. Esta idea es reveladora, porque sugiere que el diálogo con uno mismo o con otro, es la estrategia que nos permite ingresar a nuestro interior, iluminar lo que evitamos y comenzar a reconocer aquello que nos habita. Reitero, estamos hablando del diálogo como estrategia, lo que implica que la persona cuenta, o va apropiándose, de los recursos necesarios para hacerlo.

Esta idea, que posteriormente se consolidó como una metodología seria dentro de la Psicoterapia Moderna, el Diálogo, requiere un acompañamiento cercano y profesional. Su finalidad es que la persona ingrese gradualmente a lo más profundo de sus estructuras internas, a experiencias que ya no están en el consciente pero que permanecen como información activa, influyendo en el presente. En ese proceso surgirán incomodidades y se despertarán dolores que parecían olvidados.

Es importante mencionar que este Diálogo del que hablamos no tiene nada que ver con una charla de amistad o una buena plática de café. Desde su propio lugar, requiere precisión, cuidado y un encuadre claro. Es el profesional de la psicología quien construye la estrategia pertinente para que este Diálogo, basado en la introspección, pueda generarse de manera segura y profunda.

Bien, vamos al punto central de este texto. El gran Erich Fromm, quien se autodenominaba Psicoanalista Humanista, decía que el ser humano es el eterno lactante, aquel que siempre quiere más y mejores cosas. Esta idea, rectora de su pensamiento y de su investigación sobre la Psicología y el fenómeno humano, es profundamente compleja, pues implica, técnicamente, el inicio del bienestar o del malestar de la persona.

La lactancia y la parte más importante de la crianza ocurren en los primeros años de vida, porque es ahí donde este nuevo ser humano, de manera natural y a partir del acompañamiento del adulto, se apropia de elementos cognitivos y emocionales que lo sostendrán en etapas posteriores. Si este acompañamiento no es oportuno, en lugar de fortalezas se construyen carencias, y esas carencias (como lo plantea Fromm) mantienen vigente la eterna lactancia, una búsqueda constante por llenar vacíos con cosas.

¿Qué sucede con las personas que tienen vacíos y buscan llenarlos con elementos ajenos a su propia naturaleza? Primero, es importante señalar que ahí ocurre una ruptura con lo que son y con quienes son. Una ruptura con su propia naturaleza. Esa desconexión les impide reconocerse en cada etapa de la vida y, por lo tanto, les impide descubrirse.

Como resultado, se vuelven especialmente vulnerables a la inmediatez que promueve la cultura, el esfuerzo permanente por adquirir cosas, experiencias o estímulos que prometen satisfacción instantánea. Y aunque es cierto que estos elementos pueden ofrecer un alivio momentáneo, la sensación se desvanece pronto, dejando nuevamente la necesidad abierta, el vacío intacto y la búsqueda reiniciada.

Un punto crítico en la vida de una persona aparece cuando el organismo deja de callar. El cuerpo comienza a advertirnos que lo estamos enfermando, comemos por ansiedad, aumentamos las cantidades, elegimos alimentos cada vez menos saludables. Esta aparente hambre, es un intento desesperado del organismo por regular un vacío emocional que no encuentra otra vía de expresión.

Ya tenemos dos puntos críticos, la cultura de la inmediatez, que fomenta la adquisición no consciente, y el daño progresivo al organismo. Estos son enemigos silenciosos que actúan con sigilo, sin que lo notemos, hasta que dejamos de ser conscientes y nos convertimos en parte de un ritmo de vida acelerado que nos arrastra.

¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐨?
¡Detenernos! Si, detenernos para escucharnos. El organismo que hemos ignorado comienza a hablarnos con más fuerza, y el diálogo introspectivo, acompañado profesionalmente, se convierte en la vía para reconocer qué nos duele, qué nos falta y qué hemos intentado llenar con urgencia. Solo cuando volvemos a mirar nuestra propia naturaleza, podemos distinguir entre lo que deseamos y lo que simplemente consumimos para no sentir.

Reconstruir la conexión con la propia naturaleza no es un acto inmediato, sino un proceso gradual que inicia cuando la persona decide detenerse y escucharse. La introspección guiada permite reconocer qué partes de sí fueron negadas, reprimidas o sustituidas por deseos ajenos. En ese espacio seguro, la persona comienza a distinguir entre lo que realmente necesita y lo que aprendió a desear para sobrevivir.

Volver a la propia naturaleza implica recuperar la capacidad de sentir sin miedo, nombrar lo que duele, reconocer lo que falta y aceptar lo que es. Es un retorno a la autenticidad, dejar de vivir desde la carencia y comenzar a habitarse desde la verdad interna. Solo así se reconstruye la identidad, como un proceso vivo que se sostiene en la coherencia entre lo que se piensa, se siente y se hace.

Cuando la persona logra escucharse, el organismo deja de gritar. El cuerpo ya no necesita recurrir a la ansiedad, al exceso o a la inmediatez para regular lo que la conciencia no quiere ver. Surge entonces un ritmo distinto, uno que no responde a la cultura de la prisa, sino al propio compás interno. Un ritmo que permite distinguir entre lo que se desea y lo que simplemente se consume para no sentir.

Volver a la propia naturaleza es, en esencia, un acto de aceptación. Aceptar lo que somos, lo que fuimos y lo que necesitamos. Aceptar que no podemos luchar contra un enemigo que no conocemos, y que ese enemigo, habita en nosotros. El diálogo profundo, honesto y acompañado, se convierte así en la vía para iluminar la sombra, reconocer nuestras heridas y recuperar la capacidad de habitarnos con verdad.

Solo entonces, la eterna lactancia deja de gobernar nuestra vida y, en su lugar aparece algo más simple y más humano, la posibilidad de vivir desde la conciencia, no desde la carencia.

20/05/2026

Que la salud mental sea la regla en nuestra sociedad ¡Gracias por el acompañamiento a la humanidad

16/05/2026

𝐒𝐞𝐫 𝐦𝐚𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐨 𝐦𝐚𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐬…
“𝑠𝑒𝑟 𝑖𝑛𝑣𝑖𝑡𝑎𝑑𝑜, 𝑒𝑛 𝑐𝑖𝑒𝑟𝑡𝑜𝑠 𝑚𝑜𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑣𝑖𝑙𝑒𝑔𝑖𝑎𝑑𝑜𝑠, 𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟 𝑎𝑙 𝑎𝑙𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐ℎ𝑖𝑐𝑜 𝑜 𝑢𝑛𝑎 𝑐ℎ𝑖𝑐𝑎 𝑦 𝑎𝑦𝑢𝑑𝑎𝑟𝑙𝑒 𝑎 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟𝑠𝑒”.

Ser profesor o profesora en estos tiempos es una verdadera locura.
Sí, una locura. Una locura que se sostiene en la vocación, en la ética sin protagonismos, en la pedagogía que acompaña y en el diálogo crítico que abre conciencia.

Pero también es una locura que se vive en medio de la incertidumbre, de la carencia, de la sobrecarga emocional y de la ausencia de respaldo por parte del sistema e incluso, a veces, de la sociedad.

En el Instituto UNAO, alguna vez leímos que la persona no escoge a la Pedagogía, es la Pedagogía quien escoge a la persona. Y claro, con justa razón, quien decide dedicarse al noble acto de educar afrontará situaciones que jamás imaginó, experiencias que no se enseñan en la escuela y desafíos que son necesarios para forjar el ethos docente.

Dedicarse a esto es caminar por senderos pedregosos, donde cada paso exige conciencia, sensibilidad y aferrarse al compromiso que hicimos con la humanidad.

Ojalá las cosas se pusieran del lado que nos conviene a todas y a todos. Porque cuando un profesor o profesora inicia su camino, se encuentra, y cuando comienza a hacer conexión con sus estudiantes no hay vuelta atrás. No existe el arrepentimiento por la profesión elegida. En palabras de Don Pablo Latapí “𝑆𝑒𝑟 𝑚𝑎𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑜 𝑚𝑎𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑒𝑠 𝑠𝑒𝑟 𝑖𝑛𝑣𝑖𝑡𝑎𝑑𝑜, 𝑒𝑛 𝑐𝑖𝑒𝑟𝑡𝑜𝑠 𝑚𝑜𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑣𝑖𝑙𝑒𝑔𝑖𝑎𝑑𝑜𝑠, 𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟 𝑎𝑙 𝑎𝑙𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐ℎ𝑖𝑐𝑜 𝑜 𝑢𝑛𝑎 𝑐ℎ𝑖𝑐𝑎 𝑦 𝑎𝑦𝑢𝑑𝑎𝑟𝑙𝑒 𝑎 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟𝑠𝑒, 𝑎 𝑎𝑓𝑖𝑟𝑚𝑎𝑟 𝑝𝑎𝑢𝑙𝑎𝑡𝑖𝑛𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑠𝑢 𝑐𝑎𝑟𝑎́𝑐𝑡𝑒𝑟, 𝑎 𝑑𝑖𝑠𝑐𝑒𝑟𝑛𝑖𝑟 𝑠𝑢𝑠 𝑒𝑚𝑜𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠, 𝑞𝑢𝑖𝑧𝑎́𝑠 𝑎 𝑠𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑠𝑢𝑠 𝑡𝑒𝑚𝑜𝑟𝑒𝑠 𝑦 𝑎𝑛𝑔𝑢𝑠𝑡𝑖𝑎𝑠. 𝑌 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑜𝑠 𝑎𝑙𝑢𝑚𝑛𝑜𝑠 𝑒𝑙 𝑚𝑎𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑜 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑢́𝑛𝑖𝑐𝑜𝑠 𝑎𝑝𝑜𝑦𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑎𝑛”.

Hoy y siempre, nuestro reconocimiento profundo a maestras y maestros. Son quienes sostienen la Esperanza, esa que insiste en que es posible un hogar, un mundo, más amable y más justo para todas y todos.

15/05/2026

¡𝗧𝗲 𝗮𝗱𝗺𝗶𝗿𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗣𝗥𝗢𝗙𝗘!🍎😊🫂

☑La docencia significa experimentar alegría al ver crecer a los estudiantes, pero también enfrentar frustraciones, cansancio, incertidumbre y desafíos constantes.

☑Ser docente no significa ser perfecto, sino aprender constantemente y encontrar sentido en acompañar el desarrollo de los demás, aun en medio de los desafíos.

☑Ser profesor significa ser la resistencia y el amparo de la humanidad ¡muchas felicidades!

14/05/2026

𝐀𝐂𝐄𝐏𝐓𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍
𝑁𝑜 𝑝𝑜𝑑𝑒𝑚𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑚𝑏𝑖𝑎𝑟 𝑛𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑚𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑎𝑐𝑒𝑝𝑡𝑒𝑚𝑜𝑠

Cuando caminamos un proceso de crecimiento personal, empezamos a notar que hay aspectos de nuestra vida que quisiéramos que fueran distintos, situaciones que nos incomodan, vínculos que nos duelen, reacciones que no entendemos, incluso la manera en que interpretamos nuestras realidades más cercanas.

Sin embargo, es importante recordar que la aceptación no es el punto de partida, sino el resultado natural de una reestructuración interna. No aparece por obligación ni por voluntad; aparece cuando algo dentro de nosotros se ordena y deja de resistirse a lo que es.

Podemos pensarlo con un ejemplo sencillo, un niño pequeño va a donde los adultos lo llevan, al supermercado, a casa de la abuela, a reuniones familiares y esto es completamente normal. Pero con el tiempo, ese niño empieza a descubrir intereses propios y a construir su autonomía. Si los adultos no son conscientes de este proceso, seguirán llevándolo a todos lados sin preguntarle si quiere ir o no. Y ese niño, ya adolescente, podría crecer sin la capacidad de decir “no”, porque nunca se le permitió reconocer su propio deseo.

Si esto continúa, llegará a la adultez aceptando todas las invitaciones, asistiendo a cualquier compromiso, incluso cuando le resulte incómodo, simplemente porque no aprendió a escucharse ni a validar su propio sentir.

Y esto no termina ahí. Ese niño, ahora adulto, al no saber decir “no”, “no quiero ir”, “no quiero estar aquí”, o “no quiero hablar con esa persona”, comenzará a manifestar malestares cognitivos, emocionales y corporales. También es probable que tenga reacciones que aumenten ese malestar, porque su cuerpo intentará expresar lo que él no se atreve a nombrar.

En este caso, el inicio de la aceptación radica en identificar la imposibilidad de negarse a ciertas vivencias y en comenzar a orientar los propios recursos hacia intereses que generen una satisfacción genuina y auténtica. Es decir, la aceptación surge como consecuencia de conocerse y reconocerse.

No es un proceso sencillo. Desde un humanismo complejo, o desde la psicología profunda, la aceptación es el resultado de un camino que implica reestructurar la cognición y las emociones. Una de las fases esenciales es el reconocimiento, reconocer una sombra, una herida, un miedo escondido, un deseo, una contradicción interna. Y es justamente ese reconocimiento el que abre la posibilidad de la transformación.

¿𝐃𝐨́𝐧𝐝𝐞 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐚𝐫?
Esa es una pregunta compleja y, siendo honestos, no puede resolverse en un solo texto. Sin embargo, hay personas con un carácter de búsqueda, con disciplina y con una capacidad autodidacta que logran reconstruirse a sí mismas. Pero me atrevo a decirlo: es un grupo muy, muy pequeño.

Otras personas recurren a ayuda profesional, como la psicoterapia, que ofrece un espacio con metodologías serias y enfocadas en el acompañamiento y el tratamiento especializado. La intención es ordenar lo interno, comprender lo que duele y comenzar a caminar hacia una versión más consciente de sí mismas. A modo de anotación, y retomando a Ellis, el profesional de la psicoterapia debe ser un modelo de racionalidad tanto en su vida personal como en su práctica clínica, en otras palabras, alguien congruente.

La aceptación, entonces, no es un acto de voluntad ni una consigna motivacional. Es un proceso silencioso que ocurre cuando dejamos de huir de lo que somos y comenzamos a mirarnos con honestidad. Aceptar es reconocer la propia historia, las heridas, los deseos y las contradicciones sin maquillarlas ni negarlas. Es permitir que la verdad interna tenga un lugar. Solo desde ahí, desde ese encuentro íntimo con uno mismo, surge la posibilidad real de transformación. Nada cambia afuera, hasta que algo se acomoda adentro.


10/05/2026

💗💞💖🌸💐En este día tan importante para la cultura mexicana, UNAO quiere recordarnos a todos que la añorada transformación de las sociedades se logra a través de la enculturación de las nuevas generaciones.

🌷🧘‍♀️Nuestra queridas madres suelen ser el vínculo emocional más importante son la principal fuente de amor, fuerza y apoyo emocional de cualquier ser humano, SON EL BASTIÓN de la sociedad, recordemos que no solo es cuidar a los infantes, sino proporcionar a sus madres las condiciones óptimas para asumir su crianza.

Construyamos sociedades donde las mujeres que deciden ser madres cuenten con las redes de apoyo y condiciones indispensables para su salud y la de nuestros nuevos ciudadanos. 🥰

❤️ 🕊️

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