06/07/2022
Estamos a mitad de semana y estos días me he detenido un poco a pensar sobre todo este tema de la productividad y cómo puedo utilizarla para cumplir mis metas (tanto personales como profesionales) y es que, a veces el mundo se me cierra y el tiempo se me acaba… eventualmente no es así, y sólo es el estrés y la ansiedad de querer lograr muchos objetivos en el menor tiempo posible.
Así que estos momentos de reflexión son los que utilizo para descansar un poco, revalorar el camino recorrido así como el que quiero recorrer y reconocer todo lo que me ha traído hasta aquí y la importancia de nombrar y reconocer todas esas cosas que YA LOGRÉ pero que me olvido de ver por concentrarme en las que aún no logro.
Si esto te resuena, te dejo algunos consejos que a mí me han servido mucho para lidiar con esta situación: trabajar mis hábitos. Y es que el camino es difícil, lo sé, y conforme crecemos más, pero si realmente nos detenemos a observar los hábitos que nos acompañan ahora, podemos replantearlos, alinearlos y cambiarlos cuantas veces creamos necesario. Reconfigurar nuestros hábitos no es imposible, pero si depende directamente de que en verdad así lo queramos y trabajemos por crear un entorno en el que también sea favorable hacerlo. Lo que sí quiero decirte es que no hay una sola configuración de éstos y que, lo que pueda verse altamente efectivo para mi, quizás para ti no lo sea y eso está bien, el mensaje que quiero dejar hoy es que no importa como veamos a la productividad o cómo sea nuestra relación con los hábitos que tenemos, pero que siempre puedes detenerte un momento a trabajar en eso, a cambiar algo que no te guste o a reconocer lo que si te guste y te funcione.
Recuerda que lo que hacemos o dejamos de hacer, impacta nuestro futuro sí, pero no tiene por qué ser un camino tortuoso ni abrumador, al contrario, el camino debe saborearse más que la meta misma.