07/04/2023
No olvidemos que el cuidado personal, también incluye el cuidado de nuestra sexualidad, sin esto, nuestra vida “integral” no existe
Uno de las factores que afectan el deseo sexual, son los trabajos de cuidado que hacemos en la pareja. El cansancio y el estrés se vuelve la constante.
Cuidar la vida cotidiana, sostener la vida diaria. Un trabajo que nunca termina.
Cuidar las emociones de la pareja, haciendo los silencios cada vez más grandes, no diciendo lo que sentimos por miedo a herir al otro o a salir heridas por ser invalidadas.
Cuidar las finanzas. Cada vez más tiempo y más energía se va al trabajo y las preocupaciones económicas.
Nos cuidamos porque nos queremos. Pero en una cultura negativa, represiva y prohibitiva en torno al s**o y el placer, hemos aprendido que el s**o, compartir nuestros cuerpos, disfrutarnos, sentirnos, conversar, pausar y tocarnos o mirarnos a los ojos, es una indulgencia. En medio de tantas responsabilidades y trabajos no remunerados (que hacen las mujeres), dejamos de conectar y jugar sexualmente porque lo importante es cuidar.
Sin embargo tengo que decirles que el s**o también es una forma de cuidado. Si tu prioridad es cuidar a tu pareja, trabajar en el vínculo sexual es tan importante como proveer, resolver, educar a los hijxs, descansar, los trabajos del hogar, etc.
Y este trabajo corresponde a ambos porque no me refiero solo a coger, mucho menos que se obliguen a hacerlo cuando tu o tu pareja no tienen ganas.
Me refiero a atender el cansancio de tu pareja, a escuchar sus necesidades, a volver a conectar para entender cómo puedes cuidar de su cuerpo, de su placer, de su intimidad y de su sexualidad.
El s**o y la sexualidad no son todo lo malo que nos dijeron, también son cuidado.