06/05/2026
En la etapa preescolar, el desarrollo de la lateralidad, la forma y el tamaño es fundamental para el proceso de aprendizaje.
La lateralidad permite que el niño👦 defina el uso predominante de un lado del cuerpo (mano🖐, ojo 👀y pie🦶), lo que favorece la coordinación y la organización espacial necesarias para actividades como escribir✏️.
La comprensión de las formas y los tamaños ayuda al niño a reconocer, diferenciar y reproducir figuras, habilidades que posteriormente se relacionan con la identificación de letras y palabras🅰️.
Estas habilidades contribuyen al desarrollo de la madurez motora y neurológica🧠, ya que implican coordinación ojo-mano, control de movimientos finos y procesamiento visual.
Cuando un niño logra distinguir formas, respetar tamaños y consolidar su lateralidad, se establecen bases sólidas para el aprendizaje de la lectoescritura, facilitando el reconocimiento de letras, su correcta orientación y su reproducción gráfica.
Por ello, estimular estos aspectos desde el preescolar favorece un aprendizaje más seguro y significativo en las etapas escolares posteriores.