04/04/2026
La pirámide de la movilidad es un modelo ampliamente difundido en Europa a finales del siglo XX y principios del XXI, retomado y promovido por diversas instituciones como el Institute for Transportation and Development Policy, con el objetivo de jerarquizar los modos de transporte en función de su impacto social, ambiental y espacial. Este esquema tradicional prioriza a los peatones, seguido por los ciclistas, el transporte público, de carga y en último lugar, el automóvil privado.
Sin embargo, en las últimas décadas, el surgimiento y rápida expansión de nuevas formas de movilidad, particularmente la micromovilidad eléctrica, ha generado una creciente ambigüedad en la clasificación de los distintos modos de transporte. Vehículos como scooters eléctricos, bicicletas asistidas, monopatines y motonetas ligeras no encajan claramente dentro de las categorías tradicionales, evidenciando las limitaciones del modelo convencional.
En este contexto, aunque la pirámide de movilidad no puede considerarse obsoleta, sí resulta insuficiente para representar la complejidad de los sistemas urbanos contemporáneos. Por ello, se vuelve necesario actualizarla o incorporar criterios adicionales como velocidad, peso, dimensiones e impacto urbano, así como el renombramiento de categorías que permitan integrar estas formas emergentes de movilidad.
La presente propuesta no busca reemplazar la pirámide tradicional, sino afinarla mediante un análisis y la incorporación de la micromovilidad como un elemento intermedio dentro del sistema, la cual se ha consolidado de diferentes maneras.
La actualización de la pirámide de movilidad responde a la necesidad de adaptar los marcos conceptuales tradicionales a la realidad contemporánea de las ciudades. La incorporación de la micromovilidad que ha surgido estos últimos años, así como la diferenciación de la movilidad de servicio y soporte, permite superar las limitaciones del modelo clásico, ofreciendo una estructura más precisa, flexible y representativa.
Esta idea no redefine únicamente los modos de transporte, sino que introduce una lógica basada en el comportamiento urbano que todos vivimos día a día, considerando características como velocidad, peso, dimensiones e impacto espacial; lo que contribuye a una mejor comprensión y gestión de la movilidad en contextos urbanos complejos y tan variados donde ya no sabemos donde se clasifica todas las nuevas formas de moverse, consolidando las bases para políticas públicas más integrales, equitativas y sostenibles.
•Institute for Transportation and Development Policy — Maximizar la micromovilidad: E-bikes & e-scooters como impulsores de la acción climática
•Institute for Transportation and Development Policy — Movilidad no motorizada
•Institute for Transportation and Development Policy — Monitor de ciclociudades 2025
•ArchDaily — Monopatines eléctricos: La micromovilidad urbana como estrategia para reducir la contaminación
•Dirección General de Tráfico — Vehículos de movilidad personal (VMP)
•International Transport Forum — Safe micromobility
•Banco Interamericano de Desarrollo — Movilidad urbana sostenible en América Latina y el Caribe