13/05/2026
La inmadurez del prematuro conlleva a una disminución fisiológica exagerada del calcio posparto, menor producción de PTH y mayores niveles de calcitonina, lo que dificulta la homeostasis del calcio. Los bebés prematuros tienen un alto riesgo de deficiencia de calcio (hipocalcemia) y enfermedad ósea, ya que el 80% del calcio se acumula en el tercer trimestre de gestación.
La falta de este mineral puede causar huesos débiles (osteopenia).
Para evitar la deficiencia de calcio se emplea la suplementación de calcio, fósforo y vitamina D, según indican las guías y la OMS, la fortificación de la leche materna, la alimentación paraenteral o fórmulas especiales para prematuros.
La elección de una u otra opción depende la condición del bebe y mucho de la capacidad económica del centro hospitalaria, debido a los costos de los fortificantes de leche materna.
La leche materna es la mejor forma de nutrición, adecuada para bebés nacidos a término y prematuros, pero su contenido en algunos nutrientes, como el calcio es bajo en relación con las necesidades del bebe prematuro. Por lo que la fortificación de la leche materna se ha recomendado en prematuros con un peso al nacer inferior a 1800 para asegurar una ingesta mineral adecuada durante la hospitalización.
El requerimiento de calcio del lactante prematuro supera con creces el del lactante a término. Un lactante a término con un peso al nacer de 3,5 kg requiere 57 mg/kg/día de calcio, mientras que un lactante prematuro de 1 kg puede requerir 200 mg/kg/día.
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