20/07/2026
Para personas cultas
(Períodico A.M., Julio 18, 2025)
Vicente Aboites
El profesor Robert P. Crease del Departamento de Filosofía de la Universidad de Stony Brook en Nueva York en Estados Unidos, recientemente publicó un divertido artículo en la revista Physics World del Instituto de Física Británico (IOP) titulado “Tell us what science you need to know to be ‘cultured’ “ (Traducción aproximada: Díganos que hechos científicos debería usted conocer para ser “culto”), que aquí pretendo sintetizar. El artículo inicia haciendo referencia a un número especial del “New York Times; Style Magazine”, titulado: “How to be cultured” (Tr. Cómo ser culto). Se trata de un número totalmente pagado por sus patrocinadores que incluye a las más famosas marcas de lujo de relojes, autos, vinos y licores, joyas, prendas de vestir y artículos similares. En la introducción se señala que el material fue seleccionado “por expertos” con el propósito de “enseñar a los lectores cómo ser una persona culta”.
La primera impresión del profesor Crease fue que debido al contenido de las más de cuarenta páginas de publicidad del mencionado “número especial” uno debería de ser muy rico para poder ser culto. En seguida buscó la “Tabla de Contenido” de ese número en donde encontró artículos sobre cine, comida, música, teatro, moda y artes visuales, además de mencionar el Soneto número 94 de Shakespeare, comida noruega, carne de México, limonadas de Vietnam y vinos de Austria. Sin embargo, ¡no encontró absolutamente nada sobre ciencia! ¿No es necesario saber de ciencia para ser “culto”?
Lo anterior inmediatamente lleva la reflexión al libro de C.P. Snow sobre las “Dos culturas” en donde se señala que los mundos de las humanidades y de la ciencia se encuentran de hecho divididos y separados por una “brecha de mutua incomprensión”. En ese texto su autor relata que, en varias ocasiones en encuentros sociales, al preguntársele sobre cuestiones de cultura general Snow respondía preguntando a su vez, quién de los allí reunidos podía explicar que dice la segunda ley de la termodinámica, encontrando no solo una respuesta fría sino francamente hostil. Snow señala que; “si yo hubiera hecho una pregunta simple como, qué es masa o aceleración -lo cual es equivalente a preguntar si usted sabe leer- no más de una en diez personas respondería correctamente.” Snow continúa su reflexión con humor y sarcasmo señalando que; “sobre el grandioso edificio de la física moderna, la mayoría de la gente tiene una comprensión semejante a la que tendrían sus ancestros del neolítico”.
El profesor Crease termina su artículo notando que en el número especial de la revista citada, no se menciona nada de materia y energía oscura, nada de mecánica cuántica, nada de genes o vacunas, ni siquiera sobre el experimento de la doble rejilla o el teorema de Pitágoras. ¡Qué vergüenza de personas cultas!