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21/08/2026
10/08/2026

Focalización del calor
(Periódico A.M., Agosto 8, 2026)

Vicente Aboites

La teoría cinética desarrollada por Ludwig Boltzmann y James Clerk Maxwell a finales del siglo XIX nos dice que lo que llamamos calor es la manifestación del movimiento molecular y lo que llamamos temperatura es una medida de la velocidad del movimiento de estas partículas. Para entender esto pensemos en un cubo de hielo. Este se encuentra a cero grados centígrados, sin embargo si lo calentamos entonces el hielo se transformará en agua líquida -decimos que sufre un cambio de fase- e inicialmente el agua también estará a cero grados, pero si seguimos calentando el agua aumentará su temperatura y al llegar a cien grados centígrados nuevamente sufrirá un cambio de fase y se transformará en v***r, el cual podremos seguir calentando. Esto último es algo que seguramente hemos visto en una olla de presión (también llamadas por los cocineros; olla express), estas ollas tienen una válvula de seguridad en la cual, al estar abierta, observaremos que al calentar a temperatura cada vez más elevada, el v***r saldrá en mayor cantidad haciendo un ruido característico cuyo volumen aumentará al aumentar la temperatura. Interpretar los resultados anteriores a partir de la teoría cinética no es complicado pues al aumentar la temperatura del agua aumentará la velocidad de movimiento de las moléculas de v***r de agua. Entre mayor es la temperatura del agua o del v***r de agua, mayor será la velocidad de movimiento de sus moléculas. Este movimiento homogéneo y desordenado de las moléculas es consecuencia del incremento en la energía cinética de estas.

Ante resultados como el anteriormente descrito, resulta sorprendente el resultado recientemente publicado por investigadores de la Universidad de California en los Estados Unidos (ver: Man Li et al., “Phonon focusing at room temperatura”, Nature Physics, 2026; DOI: 10.1038/s41567-026-03335-y). Ellos encontraron una forma para lograr que el calor se propague de modo preciso, como si fuera un haz que además puede ser enfocarlo como si fuera un rayo de luz, y no propagándose de modo aleatorio en todas direcciones como en el ejemplo anterior. Los experimentos fueron realizados en cristales de arseniuro de boro a temperatura ambiente. Las consecuencias de este resultado para la industria electrónica son enormes pues permitirá la construcción de sistemas que no requerirán de temperaturas criogénicas. Los fonones son la cuantización de las vibraciones atómicas que transmiten calor a nivel cuántico, los investigadores lograron transmitir fonones como si fueran rayos dentro de un cristal evitando que los fonones se dispersen homogéneamente en todas direcciones.

03/08/2026

Espacio interestelar y el origen de la vida
(Periódico A.M., Agosto 3, 2026)

Vicente Aboites

Se estima que el origen de la vida en la Tierra ocurrió hace unos 4,400 millones de años. Por otra parte, la similitud entre todos los organismos actuales, sugiere la existencia de un ancestro común universal a partir del cual surgieron, a través de procesos evolutivos, todas las especies conocidas.

La prestigiada revista “Nature Astronomy” acaba de publicar un artículo reportando por vez primera la detección de azúcar en el espacio interestelar. Esto es importante debido a que los azucares son un ingrediente vital de la estructura de la vida. Son responsables de una amplia gama de procesos y son componentes clave de los ácidos nucleicos ADN y ARN. Los investigadores que trabajan en resolver el problema del origen de la vida habían encontrado, a partir de experimentos de laboratorio, que en nuestro planeta se ha producido materia orgánica y moléculas complejas que son parte de la estructura de la vida. Ahora investigadores del Centro de Astrobiología de España han detectado azúcar en el espacio, lo cual puede ayudar a explicar los procesos que originaron la vida primigenia en la Tierra.

Vale subrayar que basado en estudios de muestras de asteroides los investigadores de este tema habían sugerido que los bloques fundamentales de la vida podrían tener origen extraterrestre, es decir, que pudieron haber sido originados fuera de nuestro planeta en el espacio exterior. Se ha encontrado glucosa y ribosa que son azucares que contribuyen al desarrollo de los ácidos nucleicos.

Sin embargo, los investigadores de este estudio reportan que usando radiotelescopios de 40 y 30 metros enfocados al centro de nuestra galaxia lograron detectar, después de un amplio barrido espectral, señales que corresponden a moléculas de azucares que fueron formadas en nubes de polvo y gas. A lo largo de su trabajo y para garantizar la certeza de sus estudios, detectaron y registraron los espectros de más de ciento ochenta diferentes especies moleculares. Para sorpresa de todos ¡Algunas de estas moléculas se encuentran en frutas como melones y frambuesas, así como en otros ambientes acuosos!

27/07/2026

La Terraformación de Marte
(Periódico A.M., Julio 25, 2026)

Vicente Aboites

La Terraformación (terraforming, en inglés) es el proceso de transformar la luna o un planeta para que sea habitable por humanos. En teoría esto implica modificar su atmósfera y clima, así como la superficie, añadiendo oxígeno y creando cuerpos de agua líquida, todo esto con objeto de alcanzar temperaturas adecuadas para la vida. Marte siempre ha sido el candidato preferido desde hace décadas, sin embargo, esto normalmente es considerado algo más cercano a la ciencia ficción que a la realidad. Transformar un planeta frio y polvoriento en un mundo habitable ha sido un sueño considerado fuera de nuestra capacidad tecnológica. Con sarcasmo algunos han considerado que es absurdo emplear enormes recursos para transformar otro planeta en lugar de usar los mismos recursos para salvar el nuestro, en el que ya vivimos. En un congreso reciente sobre terraformación se argumentó que terraformar el planeta Marte debe de ser considerado como un área legítima de investigación a pesar de que cualquier intento de realización sea postergado durante muchos años.

El primer paso consistirá en elevar la temperatura del planeta varios grados. Esto seguramente tomaría algunas décadas, añadiendo aerosoles o gases de efecto invernadero. Los estudios actuales sugieren que Marte contiene suficiente agua congelada para eventualmente producir un océano que cubriría aproximadamente cuatro millones de kilómetros cuadrados con una profundidad promedio de trescientos metros. Esto requerirá elevar la temperatura promedio del planeta en unos treinta grados centígrados. Una vez logrado esto el siguiente paso es introducir vida microbiana. Se estima que crear una atmósfera con suficiente oxigeno obtenido a través de fotosíntesis requerirá varios siglos. Inicialmente se necesitará de la construcción de enormes domos habitables en donde niveles suficientes de oxígeno se obtendrían por fotosíntesis de vegetales y/o por electrólisis de agua. Eventualmente se requerirá crear campos agrícolas para obtener alimento, pero dadas las fuertes y frecuentes tormentas de arena que azotan a este planeta, no se sabe realmente cómo serían estos campos de cultivo. Con toda franqueza los científicos reconocen que el número de incógnitas para una propuesta de esta naturaleza es enorme, se requiere tiempo para responder algunas de ellas. Es seguro que una vez iniciado el proyecto y estando en Marte, surgirán innumerables problemas, sobre algunos de los cuales actualmente no tenemos la menor idea.

20/07/2026

Para personas cultas
(Períodico A.M., Julio 18, 2025)

Vicente Aboites

El profesor Robert P. Crease del Departamento de Filosofía de la Universidad de Stony Brook en Nueva York en Estados Unidos, recientemente publicó un divertido artículo en la revista Physics World del Instituto de Física Británico (IOP) titulado “Tell us what science you need to know to be ‘cultured’ “ (Traducción aproximada: Díganos que hechos científicos debería usted conocer para ser “culto”), que aquí pretendo sintetizar. El artículo inicia haciendo referencia a un número especial del “New York Times; Style Magazine”, titulado: “How to be cultured” (Tr. Cómo ser culto). Se trata de un número totalmente pagado por sus patrocinadores que incluye a las más famosas marcas de lujo de relojes, autos, vinos y licores, joyas, prendas de vestir y artículos similares. En la introducción se señala que el material fue seleccionado “por expertos” con el propósito de “enseñar a los lectores cómo ser una persona culta”.

La primera impresión del profesor Crease fue que debido al contenido de las más de cuarenta páginas de publicidad del mencionado “número especial” uno debería de ser muy rico para poder ser culto. En seguida buscó la “Tabla de Contenido” de ese número en donde encontró artículos sobre cine, comida, música, teatro, moda y artes visuales, además de mencionar el Soneto número 94 de Shakespeare, comida noruega, carne de México, limonadas de Vietnam y vinos de Austria. Sin embargo, ¡no encontró absolutamente nada sobre ciencia! ¿No es necesario saber de ciencia para ser “culto”?

Lo anterior inmediatamente lleva la reflexión al libro de C.P. Snow sobre las “Dos culturas” en donde se señala que los mundos de las humanidades y de la ciencia se encuentran de hecho divididos y separados por una “brecha de mutua incomprensión”. En ese texto su autor relata que, en varias ocasiones en encuentros sociales, al preguntársele sobre cuestiones de cultura general Snow respondía preguntando a su vez, quién de los allí reunidos podía explicar que dice la segunda ley de la termodinámica, encontrando no solo una respuesta fría sino francamente hostil. Snow señala que; “si yo hubiera hecho una pregunta simple como, qué es masa o aceleración -lo cual es equivalente a preguntar si usted sabe leer- no más de una en diez personas respondería correctamente.” Snow continúa su reflexión con humor y sarcasmo señalando que; “sobre el grandioso edificio de la física moderna, la mayoría de la gente tiene una comprensión semejante a la que tendrían sus ancestros del neolítico”.

El profesor Crease termina su artículo notando que en el número especial de la revista citada, no se menciona nada de materia y energía oscura, nada de mecánica cuántica, nada de genes o vacunas, ni siquiera sobre el experimento de la doble rejilla o el teorema de Pitágoras. ¡Qué vergüenza de personas cultas!

06/07/2026

Partiendo un fotón
(Periódico A.M., Julio 4, 2026)

Vicente Aboites

Los antiguos griegos hablaron de “átomos” que, por definición, son partículas indivisibles. Durante siglos se pensó que los átomos eran solo una ficción hasta que experimentos químicos realizados por Dalton y otros científicos, mostraron que podían ser fácilmente explicados a partir de la llamada hipótesis atómica. Posteriormente a partir de experimentos de carácter eléctrico realizados por Thomson, se mostró la existencia del electrón y por tanto, la idea del átomo pasó de ser una simple conjetura a una propuesta con evidencia experimental. Esta evidencia fue contundente cuando los experimentos de Rutherford en Inglaterra mostraron que efectivamente había núcleos atómicos alrededor de los cuales giraban electrones. Poco después se descubrió que los supuestos núcleos atómicos puntuales de Rutherford en realidad estaban formados por otras partículas llamadas neutrones y protones. A finales del siglo pasado se descubrió que los protones y neutrones en realidad están formados por otras partículas llamadas quarks. Como vemos, la historia de la ciencia nos muestra que partículas que originalmente se pensaba que eran indivisibles, en realidad llegaban a ser divisibles. Como hemos visto, esto paso con los átomos que se encontró que estaban formados por núcleos y electrones. Y también ocurrió con los núcleos que están formados por protones y neutrones. Y finalmente también ocurrió con los protones y neutrones que están formados por quarks.

Sabemos que otras partículas como los electrones y los fotones son realmente indivisibles. Sin embargo, recientemente se anunció la publicación de un artículo por un grupo noruego de investigación (ver: I.C.O. Rukan, J. Gulla and J. Skaar, “Truncated photon”, Physical Review Letters. In press, 2026. doi: 10.1103/94pm-hp34) que habla precisamente de partir o romper fotones. La idea es simple y encantadora. Dado que un fotón puede también ser descrito como una onda, entonces podemos imaginar la onda que corresponde a un fotón que incide en un espejo pero al llegar a la mitad, de modo repentino (y casi tan rápido como la velocidad de la luz) quitamos el espejo. Esto producirá, razonando simplemente, que la mitad del fotón se refleja en el espejo y la otra mitad (cuando el espejo fue retirado) alcanza a pasar. El resultado por tanto es haber partido un fotón en dos. El análisis detallado a partir de la mecánica cuántica de este problema muestra que el resultado sería la creación de una multitud de fotones. El número de fotones sería infinito si el espejo se remueve a una velocidad infinita y cualquier otra velocidad dará como resultado un número finito de fotones. ¿Cuál es la utilidad de esta investigación? ¿En que podrá aplicarse? Los autores del trabajo responden que intentar responder a esas preguntas abre un muy amplio espacio para la especulación.

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