Uriel Alejandro Ramos Ruiz

Uriel Alejandro Ramos Ruiz

Compartir

Practico el psicoanálisis en Guadalajara. Psicoanalista, miembro de unoauno. Jose Attal.

Al psicoanalista en intensión le corresponde estrictamente el no-analista en extensión, del mismo modo que al saber referencial, requerido en extensión, le corresponde el no-saber referencial necesario en intensión. Sostener lo contrario seria sostener una estricta equivalencia entre el saber referencial y el saber textual, es decir, en ultima instancia sostener la no-existencia del significante.

16/05/2026
13/05/2026

En el “discurso común” muchas veces escuchamos decir: “en el psicoanálisis sólo se va a hablar” o “no se centra en lo ‘importante’, sólo en palabras”.

Sin embargo, de lo que se trata es de un decir muy diferente, al que la entelequia psicologizante no puede dar lugar.

En psicoanálisis, se trata de un decir que hace acto.

08/05/2026

Hace unos días veía una “ponencia” en la que se hablaba del psicoanálisis como una “técnica modificadora de realidades”, y no podía dejar de pensar en esta cuestion que aparece en Lacan sobre lo que atañe a la praxis analítica.

“Realidad” es un término profundamente problemático, y la “ponente” hacía una serie de maromas discursivas para situar no sé qué “realidad del paciente” como una “realidad construida”, presentada como una serie de piezas que pueden armarse y desarmarse a voluntad del "analista".

De ese modo, se le otorgaba nuevamente al analista el estatuto de representante del poder “psi”: aquel que, de alguna manera, detenta la llamada “realidad” frente a la locura.

No puedo más que quedar sorprendido ante los esfuerzos de ciertos llamados “psicoanalistas” por taponar la subversión del sujeto que el psicoanálisis mismo plantea.

02/05/2026

"(...) los objetos del deseo; son formas dementes que encierran un secreto, que han surgido de un sueño y permanecen en la superficie de un mundo, silenciosas y furtivas"

Foucault, M. (1964). Historia de la locura en la época clásica. Fondo de Cultura Económica.

Pintura:

Dalí, S. (1946). La tentación de San Antonio [Pintura]. Museo Real de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas.

02/05/2026

“«Enséñeme a crecer y dejar atrás mi locura». ¿Qué puedo yo dar como respuesta a eso en esta conferencia? En términos lacanianos se puede decir que no hay ninguna razón para que nadie se ponga en posición de dar respuesta a esta pregunta y el no poder responder a ella, es decir al recusar que pueda haber una enseñanza sobre cómo sobrevivir a nuestra propia locura, es diciendo que para eso no hay ninguna enseñanza que sea válida.

Al hacer esto, aquel que se plantea la pregunta o la demanda, puede avanzar en su propia pregunta, es decir, darse cuenta que se plantea en él a propósito, para decirlo de otra manera, que no hay más que una respuesta particular."

Conferencia de Jean Allouch: “Enséñame a dejar atrás mi locura” (Costa Rica, 1995).

29/04/2026

"Cuando hay una insistencia, cualquiera, sobre un concepto, se cuaja en una sustancia. Fatalmente, en la transmisión misma. De ahí el peligro, y la necesidad de dar un poquito de aire al saber analítico, de vez en cuando. La transmisión mata al psicoanálisis, siempre ha matado al psicoanálisis".

Guy Le Gaufey. Reportaje realizado por Michel Sauval. 2006.

26/04/2026

El llamado "psicótico" en condición de testigo abierto.

Photos from Uriel Alejandro Ramos Ruiz's post 20/04/2026

Se abre modalidad en línea para el taller de lectura del seminario de Lacan "Las psicosis".

Aquellos interesado pueden mandar mensaje privado o comentar esta publicación para registrarse.

17/04/2026

"(...) Ovidio, en el libro cuarto de sus Metamorfosis, cuando evoca Babel, refiere que una delgada grieta se había abierto en la muralla. A través de esta grieta, una muchacha y un joven se dirigían palabras de amor. Píramo amaba a Tisbe. Tisbe amaba a Píramo.

Un muro separa al hombre de la mujer.

«De la grieta en la pared de ladrillos que os separaba, hicisteis —escribe maravillosamente Ovidio— un camino de voz».

Vocis iter fecistis.

La ciudad de Babilonia era muy antigua. La torre era muy alta. El cemento entre los ladrillos cocidos poco a poco volvía a ser arena.

En la pared que separaba a Tisbe de Píramo se había abierto, con el paso del tiempo, una especie de grieta.

A través de la grieta de barro cocido que poco a poco había ido resquebrajándose pasaban sus susurros de amor.

La cita nocturna estaba convenida: sería a la sombra de la morera blanca, fuera de las murallas de Babilonia, en la llanura de Senaar.

«Amor mío, antes hay que abandonar Babel. Hay que abandonar el discurso. Hay que conquistar el silencio. Nos reuniremos allí donde se levanta la tumba de Nino. Citémonos junto a la zarza de moras. Donde está la zarza de moras hay un manantial. Encontrémonos bajo esa sombra. Nos besaremos oyendo el canto de ese manantial».

Tisbe, en medio de las tinieblas y procurando hacer el menor ruido posible, hace girar la puerta en su quicio. Se desliza bajo la bóveda de ladrillos. Se aleja de las murallas de Babel. Llega la primera a la fuente, ve la morera encima de la tumba, ve los frutos completamente blancos a la pálida luz de la luna: se reflejan en el agua oscura del manantial.

Tisbe escucha unos pasos en la sombra. Entonces ve a la leona que se acerca sigilosamente al agua para beber.

Tisbe no puede refrenar un sobresalto. Hace ademán de huir. La zarpa de la leona alcanza su espalda. En su prisa por huir deja caer su velo. Su carne está herida. Huye a todo correr.

Píramo llega unos instantes después.

Nadie.

A sus pies ve el velo abandonado en la arena. Se agacha de pronto. Estudia las huellas que ha dejado allí la leona.

Descubre las manchas de sangre que lo salpican. Sus mejillas se vuelven todavía más pálidas que los cuernos de la luna en el cielo. Besa la tela que las zarpas han desgarrado, saca su espada, se inclina sobre su punta, deja caer su peso sobre la hoja, se la clava hasta la guarnición, muere.

«Eran pequeñas sacudidas —sigue escribiendo Ovidio— como el sonido de un tubo de plomo que revienta».

Scinditur et tenui stridente foramine longas, ejaculatur aquas.

Por un estrecho agujero, con un ruido estridente, el agua rasga el aire.

Tisbe, prudentemente, en las tinieblas, vuelve sobre sus pasos, descubre a su amado con la espada en el vientre. Ve la arena en torno a él que bebe la sangre que la herida proyecta todavía gota a gota con un ruido apenas silbante. Qué pálido está, está pálido como la luna que lo ilumina, ella se inclina, él está casi frío, empieza a estar frío, ella llora.

«Píramo, respóndeme. ¡Es tu Tisbe quien te llama!».

Silencio.

Suelta los dedos de su amado, coge en su mano la guarnición de su espada y la saca, la clava en la arena, se tumba sobre el hierro, deja caer su peso sobre la hoja, la atraviesa, muere.

Mezcla su sangre con su sangre.

Hace un tiempo las moras eran blancas en su mata silvestre. A partir de aquel día, en la llanura de Babel, se vuelven rojas en las sangres que se mezclan a sus pies.

Luego negras como la noche en que las almas se confunden.

Siempre hay un felino merodeando cerca de nuestro manantial, que acompaña a nuestra especie, que habita en nuestras moradas.

Siempre hay un gato junto a la ventana. Un león junto a la fuente.

Siempre un velo desgarrado. Siempre una obra rueda por la arena.

Siempre unas manchas de sangre inexplicables en el polvo del camino.

El arte es la grieta en lo simbólico.

La literatura es ese camino de voz en la muralla de Babel".

Pascal Quignard, fragmento de su discurso en el acto de entrega del Prix Formentor 2023.

¿Quieres que tu escuela/facultad sea el Escuela/facultad mas cotizado en Guadalajara?

Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Localización

Teléfono

Dirección

Guadalajara