14/08/2026
ALGO DE LO APRENDIDO A TRAVÉS DE LOS AÑOS. 14/08/2026
Hola Queridos Hermanos, Amigos y visitantes en general; Saludos. Debido a exceso de trabajo no había podido subir este post como de costumbre, creo que el último fue en 14/11/2025 pero aquí estamos de nuevo por la Gracia de Dios y esperando que esta pequeña reflexión en la Palabra de Dios, les sea de Bendición como lo ha sido a este servidor a través de los años. Que todos tengan un Excelente, Bendecido y Productivo día. Gracias.
ACERCARSE AL SEÑOR PARA RECIBIR GRACIA.
Venid a mí... y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí... y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mateo 11:28-29)
Meditemos un poco hoy sobre la promesa de Jesús de dar descanso espiritual esto nos brinda una excelente oportunidad para reflexionar nuevamente sobre el aspecto relacional de vivir bajo la gracia de Dios. La gracia de Dios no abunda en nosotros mediante algún procedimiento religioso; su gracia fluye hacia nuestras vidas a medida que caminamos en una relación creciente con Él.
Es esencial comprender esto, ya que es «la gracia de nuestro Señor Jesucristo» (2 Corintios 8:9) lo que debemos experimentar.
Es al acercarnos al Señor, al relacionarnos con Él, donde encontramos su gracia obrando en nuestras vidas. «Venid a mí... Llevad mi yugo... aprended de mí». Cuando acudimos por primera vez a Jesús con humilde dependencia, hallamos su gracia para perdonar nuestro pecado y nuestra culpa. Cuando nos unimos a Él bajo el mismo yugo, caminando íntimamente con Él cada día, encontramos su gracia para librarnos de los esfuerzos religiosos nacidos de la carne.
Este patrón de acercarse al Señor es frecuente en las Escrituras. Isaías escribió sobre ello en relación con la salvación: «Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más... Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán» (Isaías 45:22, 24). Isaías también declaró que el refrigerio espiritual y la vida proveniente de Dios estarían disponibles simplemente al acercarse al Señor: «¡A todos los sedientos: ¡Venid a las aguas!... Oídme atentamente, y comed del bien, y deléitese vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; escuchad, y vivirá vuestra alma» (Isaías 55:1-3). Por supuesto, Jesús reiteró esta profunda invitación refiriéndose a sí mismo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva»
(Juan 7:37-38).
El apóstol Pedro escribió sobre otro aspecto importante por el cual acudimos a Jesús: «Al acercaros a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, pero para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sois edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo» (1 Pedro 2:4-5). Si hemos de acceder a la gracia que edifica nuestras vidas, debemos acudir constantemente a Jesucristo, la piedra angular escogida y preciosa del Padre.
J.P.