03/11/2021
TENGO MUCHO MIEDO
Esta frase no es quizá la mejor de las introducciones para un primer post o capítulo de un libro que aspiro se convierta en bestseller internacional. En el mundo actual, este que vivimos de a diario, se nos enseña a perseguir nuestros sueños, a ser valientes, no desistir, tener ¡Mentalidad de tiburón! Y sabes... a veces me canso de escuchar todo ese tsunami de superación personal.
Son las 2:43 de la madrugada y en lugar de estar en mi cama, junto a mi esposa e hija, aquí estoy con un "insomnio productivo".
Tengo miedo, no sólo eso, sino que mucho de ello. Miedo a fracasar, miedo a no poder darle el sustento necesario a mi familia, miedo a no poder pagar la educación de mi hija, miedo a que me rechacen profesionalmente, miedo a enfermarme, miedo a tomar riesgos, miedo a no cumplir mis propias expectativas, miedo a mis propios demonios, miedo a dar el primer paso, podría continuar la lista, pero al final todo se resume en eso: Miedo, mucho miedo. Supongo que no soy el único con esa sensación, pero sí el que se atreve a externarla. Mostrar como dicen "las grietas de la armadura".
Y quizá sí, este escrito es una especie de acto catártico para ahuyentar mis miedos, o al menos sacarlos de lo profundo de mi mente.
Y ese miedo me lleva a justificarme mi inacción hacia encontrar nuevos clientes, nuevos mercados, nuevos modelos de trabajo, nuevas oportunidades. Reconozco que de un tiempo acá, entrè en una zona de confort profesional, justificada racionalmente por mi cerebro y que encontré al culpable perfecto, que no sabe defenderse: la pandemia. También al hecho de perder la confianza en mis habilidades cómo conferencista y facilitador. Y la culpa es mía porque mientras el mundo cambió, tengo la sensación de que yo no. (Al menos eso pensé).
Me contagié de Fear of Missing Out, ver o al menos creerme que todos los demás son exitosos, con familias casi perfectas, matrimonios hermosos, casas, carros y patrimonios excelsos, viajes y lujos. Mientras que yo, no me quejo, me va bien, pero no puedo darme esa vida. Me dan harta envidia ¿En qué trabajará toda esa gente?
Mi único argumento de defensa es que de un tiempo para acá decidí no manejar deuda, mi filosofía es cero deuda, sé totalero y por ello no tengo más que lo que puedo pagar, pero ese es tema de otro post o capítulo de mi libro potencialmente exitoso en librerías de todo el mundo.
Y hablando de éxito, quizá el exceso de consumo de Instagram ha distorsionado mi perspectiva de la vida. Veo a todo mundo exitoso, feliz, pleno, millonario y con dotes de fotografía, que en conjunto me hace sentir en cierta medida inferior.
Cuando nació Andrea, mi vida profesional era estable, tenía trabajo y clientes. Sin embargo, decidí invertir 4 o 5 años de mi vida en "momentos" con mi hija, en su crianza y educación, y los intercambié por la bonanza profesional que estaba teniendo. De eso no me arrepiento, pero sí sé que perdí tracción y fuerza en lo que a patrimonio y desarrollo profesional se refiere.
Y hoy haciendo un acto de bipolaridad, me tengo una respuesta a mí mismo:
Freddy, está bien tener miedo, está bien tener sentimientos como los que has expresado, lo que no está bien es compararte, ni detenerte a contemplar a los demás - ¡Deja el Instagram de lado por el amor de Deus! Basta de lamerte las heridas. No te víctimices, no todo es perfecto.
Has impartido cientos de cursos y has visto cómo has dejado cosas buenas en las personas que han estado allí, has sido inspiración para más de uno. Has hecho las cosas bien. Y ahora es tiempo de volver... de retomar donde te quedaste, quizá un poco más atrás pero con la experiencia previa y el conocimiento a tu favor puedes ponerte al corriente.
El mejor consejo que te puedo brindar en este preciso momento es: cuando dudes de ti, sólo da el siguiente paso. Si el fracaso acontece, como a veces lo hace, la mejor solución es seguir adelante, al final del día el fracaso no es permanente.
Revisa en tu interior, aún hay brasas que en un momento fueron una hoguera, tu pasión aún no se extingue, sólo duerme pero sigue ahí. Deja de planear y ponté a ejecutar, más vale hecho que perfecto. Deja de lado ese perfeccionismo que a nadie le importa, sólo a tu mente obsesiva. Dejale ver al mundo lo que tienes para él, la vida es corta y lo mejor es iluminar como un faro.
Piel de cocodrilo para los pensamientos y creencias que te limitan, que no te afecten, pero piel de bebé para atreverse de vuelta a creer. Tu misión en esta vida no es simplemente sobrevivir, sino vivir y de paso prosperar. Hazlo pensando en que es para Dios y no para los hombres, en que es para tus damas - tu esposa y tu hija. Hazlo porque es para ti.
¿No te gusta tu vida? No es tan mala, no seas tu propio verdugo, abandona lo que no te gusta de ella e inventate cosas nuevas. Si algo tienes es que eres creativo y soñador. Usalo a tu favor.
Y podría seguir esto pero ya son las 3:42 y es hora de irse a dormir. "En paz me acostaré y de esa forma dormiré porque sólo tu Señor me haces vivir confiado". Que así sea.
Bendiciones y gracias por leerme.