11/09/2026
«Es inquieta, le cuesta mantener la atención y no sigue el ritmo de los demás: seguro tiene TDAH».
Esa es la conclusión rápida a la que llegan muchos colegios.
Pero una contundente advertencia del reconocido psicólogo Rafa Guerrero en el diario ABC acaba de poner en evidencia un error gravísimo que se repite año tras año: los niños y niñas nacidos en los últimos meses del año (como diciembre) reciben significativamente más diagnósticos de TDAH simplemente por ser los más pequeños de su clase.
La escuela actual comete un error biológico evidente:
• En un salón de primero o segundo básico, un niño nacido en diciembre tiene casi un año menos de desarrollo cerebral que su compañero nacido en enero.
• A los 6 o 7 años, esa diferencia de 11 meses en madurez de la corteza prefrontal es un abismo en términos de autorregulación, atención y control motor.
• Sin embargo, el sistema exige el mismo rendimiento a todos por igual, interpretando la inmadurez natural como una «patología» o un déficit atencional que necesita informe médico urgente.
En las niñas la situación es todavía más injusta: si muestran esa inmadurez, se las presiona para comportarse como «niñas grandes y juiciosas», forzándolas a reprimir sus emociones o cargándolas con una etiqueta médica que muchas veces no les corresponde.
No todo comportamiento infantil que incomoda en el aula es un trastorno.
A veces, la infancia solo necesita tiempo y respeto por sus ritmos biológicos, no una etiqueta impuesta por las prisas de un sistema estandarizado.
En tu caso o con tus hijos:
¿alguna vez sentiste que el colegio exigió una madurez imposible solo por ser de los más pequeños de la clase?
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